FACEBOOK

VISTAS
20 de Septiembre del 2019

García Cabeza de Vaca se está quedando sin amigos

Dos investigaciones federales, el caso Yarrington y la violencia derivada del enfrentamiento entre cárteles de la droga sugieren que el gobernador de Tamaulipas enfrenta un momento político crítico.

En febrero de este año, el diario El Universal publicó la existencia de un reporte confidencial del Gobierno Federal en el que se citan fuentes de inteligencia para argumentar que los gobernadores de Tamaulipas, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, estuvieron coludidos con el Cártel del Golfo. Específicamente, el documento refiere que esta organización criminal tuvo la última palabra en la decisión de elegir a Hernández como sucesor de Yarrington.

La influencia del crimen organizado en Tamaulipas es innegable. El año pasado, el estado presentó una tasa de 39 homicidios por cada cien mil habitantes. El nivel de violencia es propio de une estado fallido. La cifra es mayor a lo registrado en Sudáfrica, Brasil y Guatemala.

El escenario descrito en el reporte del Gobierno Federal plantea la pregunta de si el actual gobernador, el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca, es inmune a la tradición de infiltración criminal en la clase política de Tamaulipas.

La duda persiste en los altos niveles de las agencias de seguridad de México y de Estados Unidos. El periódico La Jornada publicó esta semana que existen dos investigaciones paralelas del gobierno federal en torno a García Cabeza de Vaca.

Fuentes cercanas al asunto aseguran que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda está investigando las operaciones financieras del gobernador de Tamaulipas y de un familiar cercano.

La indagatoria habría sido iniciada a petición del gobierno de Estados Unidos. Antonio Peña Argüelles, un empresario que funge como testigo de la fiscalía en el caso de Tomás Yarrington en una Corte de San Antonio, Texas, declaró que el ex gobernador discutió con él sobre la transferencia de recursos del Cártel del Golfo a la candidatura de García Cabeza de Vaca.

El objetivo de la Unidad de Inteligencia Financiera es determinar si las operaciones financieras del gobernador tienen un origen lícito.

La Jornada también refiere que la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana está evaluando si funcionarios de alto nivel en la Fiscalía Estatal y la Secretaría de Gobierno de Tamaulipas estuvieron involucrados en la protección de miembros del crimen organizado. El contexto de la investigación es la ejecución de ocho personas en Nuevo Laredo por elementos de la policía estatal ocurrida el 5 de septiembre. La versión de la administración de García Cabeza de Vaca es que las fuerzas de seguridad del estado respondieron a una agresión de presuntos miembros del Cártel del Noreste.

Esta narrativa fue refutada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que argumenta que se trató de un montaje y de la ejecución extrajudicial de ocho personas inocentes que fueron secuestradas por elementos del estado.

El Fiscal General de Tamaulipas anunció la creación de una fiscalía especial para investigar el caso y la Comisión Nacional de Derechos Humanos abrió su propia indagatoria.

La semana pasada, el periodista Salvador García Soto publicó en su columna en El Universal que uno de los posibles móviles del caso es que este montaje habría sido operado para atraer la atención del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien rechazó una audiencia pedida por el gobernador.

García Cabeza de Vaca ha intentado enviar diferentes mensajes al presidente. Ayer, en una entrevista radiofónica, expresó su descontento por el bajo presupuesto asignado a Tamaulipas. Días antes, se reunió con otros gobernadores de Acción Nacional para amenazar al gobierno federal de dejar el pacto fiscal. Y antes de eso, se quejó públicamente de que la Guardia Nacional no ha desplegado elementos suficientes en su estado.

Las críticas generaron un cruce de declaraciones hostiles con Ricardo Monreal, el jefe de la bancada de Morena en el Senado, quien dijo que promovería la desaparición de poderes en Tamaulipas si la bancada del PAN hacía lo propio en relación a Veracruz.

Las investigaciones federales, el caso Yarrington y la violencia derivada del enfrentamiento entre cárteles de la droga sugieren que Francisco Javier García Cabeza de Vaca enfrenta un momento político crítico. Y se está quedando sin amigos.