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17 de Junio del 2019

Fue socio de Pemex, ahora está a la defensiva

Si te asocias con Pemex, prepárate para litigar en los tribunales y en los medios. Ésta es la historia del conflicto de Akron con uno de sus rivales, un relato que exhibe que, para hacer negocios en México, la libre competencia pasa a segundo plano.
En México, los negocios no sólo se litigan en tribunales; también en los medios.  Éste es el caso de la disputa de Akron contra Bardahl, dos empresas que pelean por el liderazgo de una industria que genera 1,200 millones de dólares al año. Y al centro del conflicto, otra vez, está Pemex. En un momento en el que la petrolera mexicana está auditando casos como el de Fertinal, Odebrecht, Agro Nitrogenados y Los Ramones; se lanzó una ofensiva  en tres diferentes medios en contra de Akron, la empresa que surgió a partir de una joint venture entre Pemex y Mexicana de Lubricantes en 1993 y que comenzó su proceso de privatización completa en el 2012, todavía en el sexenio panista de Felipe Calderón. Las notas periodísticas hacen acusaciones, mismas que han sido contestadas por Akron.
  1.     “Un desfalco de 5 mil millones de dólares a Pemex”

El periodista Darío Celis escribió en el diario El Financiero que la petrolera estatal se desistió de demandar a Akron por un daño patrimonial de 100 mil millones de pesos por presuntas pérdidas y adeudos de utilidades. La cifra parece ser demasiado alta. El monto equivale a 25 veces lo que una firma de auditoría privada calculó que fue el quebranto a Pemex por el caso Fertinal (4 mil millones de pesos). Pero Akron asegura que la acusación no se sostiene porque la compañía registró utilidades acumuladas de 754 millones de pesos a diciembre de 2014, pocos meses antes de que se ejecutara la privatización total de la compañía. Además, a diferencia de lo que ocurrió con Fertinal, la Auditoría Superior de la Federación concluyó que no existen pruebas para acreditar irregularidades en el proceso que separó a Akron de Pemex.
  1.     “La firma falsa de Salvador Martínez”

Todos los medios que han tocado el tema de Akron, vuelven al mismo punto: refieren que el convenio firmado en septiembre de 2012, que normalizó la relación de Pemex con Mexicana de Lubricantes, debe invalidarse porque se habría usado la firma falsa de Salvador Martínez Garza, el entonces dueño de Akron, quien falleció en marzo del 2015 y es recordado por haber sido presidente de las Chivas en los noventa. Sin embargo, los abogados de la compañía argumentan que el contrato está amparado por la escritura pública No. 63,779 de la Notaría Pública No. 73 de Guadalajara, Jalisco. Este convenio incluye el desistimiento de varias acciones legales. El documento tiene una importancia estratégica para la competencia porque de invalidarse el contrato y de concretarse la acusación del presunto desfalco de los 100 mil millones de pesos, sacaría del mercado a Akron, modificando radicalmente la estructura de una industria multimillonaria.
  1. “Un contrato leonino”

En tres artículos diferentes, se acusa que Pemex firmó un contrato de suministro de petrolíferos con Akron a precios preferenciales. La compañía dice que todo se pactó conforme a los precios de referencia vigentes que son aplicables a todos los clientes de Pemex Refinación, hoy Pemex Transformación Industrial. Pero más allá de eso, la realidad es que una práctica de esa naturaleza sería investigada y sancionada por la Comisión Federal de Competencia, un organismo autónomo que ya ha sancionado a Pemex en otras instancias. Esta guerra mediática ocurre en el contexto de un litigio por el uso de marca de Bardahl que data desde 1994. Esto es relevante porque la demanda en contra de Akron  fue el primer frente de batalla de una disputa mayor: la lucha por ser el principal socio de Pemex en la industria de aceites y lubricantes. Porque fue Mexicana de Lubricantes, hoy Akron, del empresario Salvador Martínez Garza; y no Bardahl, del empresario Sergio Díaz, la que se ganó el acceso a hacer negocios con Pemex. Pero eso quedó en el pasado. Por un lado, Akron es una empresa cien por ciento privada que no está asociada con Pemex. Por otro lado, la reforma energética ya no obliga a la petrolera estatal a contratar los servicios de las empresas en las que tenga participación accionaria. Además, la reforma de competencia del 2013 plantea que los contratos de distribución exclusiva, que eran la parte toral del conflicto de Akron con Bardahl, están prohibidos y deben ser sancionados como prácticas monopólicas relativas. Entonces, ¿qué cambió en los últimos meses? El timing de la ofensiva mediática podría estar relacionado con uno de los cambios más importantes en la industria: la entrada de Repsol al mercado mexicano. La petrolera española adquirió el 40 por ciento de Bardahl en julio del año pasado. Esta operación representó su mayor compra en el negocio de downstream. Es decir, es una apuesta alto calibre. Lo que este conflicto exhibe es la manera de hacer negocios en México, donde la libre competencia pasa al segundo plano para ser sustituida por jugadas que privilegian las ofensivas mediáticas, el litigio en tribunales y las relaciones políticas.