FACEBOOK

VISTAS
04 de Enero del 2019

Fasci: La limpia en Nuevo León

Aldo Fasci no renunció como Secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, pero estuvo cerca. Convenció al gobernador de que el estado está en crisis y ahora hay 80 elementos bajo investigación por nexos con el crimen organizado. De esa magnitud es la infiltración que antes parecía ignorada por “El Bronco”

En Nuevo León, hay sospechas fundadas de que el crimen organizado está infiltrado en prácticamente todos los niveles de la Secretaría de Seguridad Pública.

Para el gobernador, Jaime Rodríguez “El Bronco”, eso no parecía un problema; hasta que Aldo Fasci tomó el control de la seguridad del estado en noviembre del año pasado.

Así es: no fue una renuncia, fue un ultimátum. En la clase política de Nuevo León se interpretó así: Que Fasci le dijo al Bronco: me apoyas o me voy.

El Secretario de Seguridad Pública le puso sobre la mesa un nuevo plan al gobernador: hacer una limpia total de elementos corruptos e infiltrados por el crimen organizado.

La negociación se dio a puerta cerrada en el Palacio de Cantera, pero la discusión se hizo pública: cuando se filtró a la prensa la posible renuncia de Fasci, el Bronco cambió de opinión.

La presión política funcionó y la Secretaría de Seguridad Pública puso a 80 personas sujetas a investigación por corrupción, negligencia y vínculos del crimen organizado.

Esta cifra exhibe el nivel de deterioro institucional de Nuevo León, que tan solo hace algunos años presumía tener a la mejor policía estatal del país, Fuerza Civil, uno de los pocos modelos regionales de seguridad pública que parecían funcionar.

¿Y hasta qué punto llega la corrupción en las instituciones de seguridad de Nuevo León?

La respuesta está en el plan de Aldo Fasci para renovar la Secretaría de Seguridad Pública:

Se ordenó el cese de todos los directores y coordinadores de la dirección general de administración.

Se aseguraron y resguardaron documentos e instalaciones.

Se inició una investigación por presuntas actos de corrupción en toda el área administrativa.

Se presentaron denuncias por negligencia y posibles actos de corrupción en la actuación del personal penitenciario luego de que se encontraron armas, drogas y celulares en los penales en una escala preocupante.

Se abrió un expediente interno para investigar a los servidores públicos que tienen nexos con el crimen organizados.

Se están preparando las denuncias penales en contra de estos funcionarios en coordinación con las fiscalías estatales y federales.

En total hay 7 altos mandos cesados y 80 personas bajo investigación.

Estos números hablan por sí mismos de la crisis de seguridad de la administración del Bronco.

La situación en el estado es crítica porque, según el propio Fasci, hay cuatro cárteles en disputa.

Durante muchos años, los Beltrán Leyva dominaron el estado; pero ese cártel prácticamente ha desaparecido y el vacío de poder lo disputan los viejos zetas, los nuevos zetas y el cada vez más influyente Cártel Jalisco Nueva Generación.

Y algo más: Fasci advierte que la violencia de alto impacto está ligada a una nueva actividad que se ha vuelto una creciente industria ilegal en Nuevo León: la de los factureros.

A pesar de eso, el principal obstáculo del Secretario de Seguridad Pública no fue operativo, sino político.

Versiones periodísticas sugieren que la mayoría de los mandos cesados son personas que le deben su puesto a figuras muy cercanas al gobernador, como Jesús Hernández, quién ha acompañado al Bronco desde que fue alcalde de García hace diez años y que hoy se desempeña como contralor del estado.

El antecesor de Fasci en la Secretaría de Seguridad, Bernardo González, quién es el alcalde interino de Monterrey y uno de los contendientes para ser el Fiscal General de la nación, se enfrentó al mismo obstáculo político.

La infiltración y la corrupción son problemas estructurales que explican los altos niveles de violencia en el estado.

Y eso que Nuevo León es el segundo estado con mayor ingreso per cápita del país, tiene una sociedad civil fuerte y un poderoso grupo de empresarios que mantienen vigilado al gobierno.

Si esto pasa aquí, ¿qué estará sucediendo en el resto de México?