16 de mayo 2021

5 de enero 2021

Política

EU 2020: Lo que se juega en Georgia

Joe Biden se juega hoy su presidencia. Los resultados de la segunda vuelta electoral en Georgia definirán si los demócratas controlarán el Senado los próximos dos años… o si caerá en manos de los republicanos, deseosos de bloquear la agenda del presidente electo.

Por Bernhard Buntru

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Todos los ojos están puestos esta semana en el estado sureño de Georgia, donde se decidirá el futuro del senado. 

Y es que hay dos carreras electorales para el Senado que no han podido ser concluidas porque ninguno de los candidatos ha recibido suficientes votos. 

El resultado será crucial para definir qué tanto podrá lograr el presidente entrante Joe Biden durante su primer periodo. 

Pero, ¿por qué hay una votación en Georgia tan tardía? De acuerdo con las leyes electorales del estado, el candidato ganador necesita 50 por ciento de los votos. En noviembre, ninguno de ellos los había obtenido. 

Así que lo que procede es una segunda vuelta electoral, este 5 de enero. En inglés le llaman “run-off election” (algo así como un “replay”).

En ambas carreras se enfrentan un republicano que busca reelegirse contra un candidato demócrata nuevo. Se trata del senador republicano David Perdue contra el demócrata Jon Ossoff y de la senadora Kelly Loeffler contra el reverendo Raphael Warnock.

¿Y por qué importa tanto?

Hay que recordar que la Cámara Alta del Congreso estadounidense -o sea, el Senado- ha estado bajo control republicano desde 2014. 

Cada dos años se elige a un tercio de la cámara. Los senadores son electos por un periodo de seis años, con la posibilidad de buscar la reelección indefinidamente.

Este órgano es clave para la aprobar leyes, confirmar nominaciones del Gabinete presidencial, así como las de ministros de la Suprema Corte.

Si los demócratas ganan en Georgia, las dos curules les otorgarían -básicamente- el control del Senado. Y no necesariamente porque los demócratas tendrían mayoría. De hecho, los demócratas terminarían con 48 frente a 50 de los republicanos. Solo que hay dos senadores independientes -Bernie Sanders y August King- que normalmente votan con los demócratas. O sea, que efectivamente el balance quedaría 50-50.  

Y en un empate de 50-50, la vicepresidenta Kamala Harris tendría el poder del voto que marcaría la diferencia. 

De acuerdo con un análisis de la BBC de Londres, si los demócratas logran afianzar ese empate 50-50 en la Cámara Alta, no hay certeza de que Biden podrá lograr que se apruebe importante legislación medioambiental, sanitaria y económica que propuso durante su campaña presidencial.

Lo estrecho del margen, señala el medio, hará que cualquier iniciativa de ley tenga que ser apoyada por centristas como Joe Manchin de West Virginia y los dos senadores de Arizona. (Cada vez es menos común que los legisladores en Estados Unidos voten en contra de su propio partido). 

Lo que sí le otorgaría a Biden, sin embargo, es una oportunidad viable para pelear en la arena legislativa. También le facilitaría le designación de funcionarios en su administración, así como de los jueces federales de su preferencia.

Pero, de acabar bajo control republicano, lo que se puede anticipar es un Congreso volcado en oposición a un mandatario demócrata quien, en ojos de algunos republicanos, no es un presidente legítimo.

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