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19 de Marzo del 2019

‘Eran estudiantes, no sicarios’

El Tecnológico de Monterrey fue sede de la disculpa pública que el Estado mexicano dirigió a los padres de Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, estudiantes de excelencia que hace 9 años fueron asesinados por elementos del Ejército mexicano
El acceso al auditorio Luis Elizondo fue restringido y controlado con mucha seguridad. El silencio sólo era interrumpido por los aplausos que continuaban a las intervenciones de los invitados principales. Entre ellos estaban los padres de las víctimas, Rosa Elvia Mercado y Lorenzo Joel Medina, padres de Jorge Antonio; Haydee Verdugo y Aurelio Javier Arredondo, padres de Javier Francisco. El primero en dirigir un discurso fue Salvador Alva Gómez, Presidente del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). El representante de la institución resaltó que el asesinato de Jorge y Javier ha sido uno de los episodios más dolorosos para la comunidad Tec. También lamentó la primera versión que la institución difundió sobre los hechos de la madrugada del 19 de marzo del 2019. En esta versión se dijó que los asesinados en el fuego cruzado eran sicarios y no estudiantes. Lamentó que la institución reflejó “la información errónea que nos dieron las autoridades”. Posteriormente, se proyectó una semblanza sobre la historia personal de Jorge y de Javier. Este emotivo momento recordó a las víctimas como lo que eran, estudiantes de excelencia, hijos de familia con sueños e inquietudes. Tomó el micrófono el Maestro Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) quien habló sobre la recomendación 45/2010 que emitió la CNDH con relación de los hechos. Allí acreditan que Jorge y Javier no portaban armas ni eran miembros de la delincuencia organizada. También que el lugar de los hechos fue modificado, y se depositaron armas a las víctimas para alterar la escena de los hechos. Dentro del público se encontraban familiares y amigos de Jorge y Javier, medios de comunicación, maestros del ITESM, activistas, el colectivo Todos Somos Jorge y Javier, entre otros. Resaltó la ausencia de los alumnos del Tec de Monterrey, a pesar de que la zona superior de asientos permaneció vacía. Aunque no tuvieron éxito, algunos estudiantes se reunieron afuera del auditorio para intentar ingresar al recinto. Se les indicó que el registro para los accesos había sido en días previos al evento. La secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero habló con firmeza y sensibilidad hacia el público. Comenzó refiriendo que la disculpa pública es una parte de las medidas de reparación a las víctimas que emprenden desde el gobierno federal. Sobre el caso, reconoció el “incumplimiento de la función pública, la violación al principio de legalidad y violación a la seguridad jurídica por la indebida preservación de las evidencias, la manipulación del lugar de los hechos por haber modificado la posición de los cuerpos sin vida, y por colocarles armas sobre sus cuerpos”. Sánchez Cordero reiteró el derecho a la memoria, la verdad y justicia. Reconoció la lucha exhaustiva de los padres por reivindicar el honor de sus hijos. A nombre del Estado mexicano les ofreció una “disculpa pública por la violación a sus derechos en el marco del uso excesivo de la fuerza por el que fueron privados de la fuerza sus hijos”. Y aclaró clara y tajantemente, que Jorge Antonio y Javier Francisco eran estudiantes de excelencia del Tecnológico de Monterrey, no sicarios. También asistieron como invitados especiales el gobernador del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, el Licenciado Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, migración y población de la SEGOB, la Maestra Sara Irene Herrerías, subprocuradora de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad de la Fiscalía General de la República (FGR); el Maestro Sergio Jaime Rochín, comisionado ejecutivo de atención a víctimas. Por parte del ejército el General de División, Jens Pedro Lohman Iturburu, quien es Comandante de la IV Región Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Y finalmente el Licenciado Ricardo Carlos Báez Olvera, abogado de las víctimas. Prosiguieron en el podio los padres de las víctimas, Aurelio Javier Arredondo y, posteriormente, Rosa Elvia Mercado. La madre de Jorge recordó el enorme dolor que además de lidiar con la ausencia de su hijo, se enfrentaron a la mentira de que las bajas de aquella madrugada del 19 de marzo del 2010 eran sicarios “armados hasta los dientes”. Los padres lucharon 9 años por limpiar el nombre de sus hijos, y al fin lo lograron. Rosa Mercado agradeció especialmente a Alberto Arnaut, director del documental “Hasta los Dientes”, donde se expone el caso de Jorge y Javier y el atropello a los derechos de los jóvenes asesinados y las familias. Además, reconoció el acompañamiento que el colectivo “Todos somos Jorge y Javier” ha significado para la exigencia de justicia. Y aunque para algunos, las disculpas pueden parecer solo palabras, para el colectivo Todos Somos Jorge y Javier, este hecho sienta un precedente en la historia de la violencia y la criminalización del país. “Fueron nueve años para las familias estar luchando, ni siquiera porque se consignara el homicidio sino solamente para que limpiaran los nombres; que el Estado reconozca su responsabilidad y que esclarezca lo que sucedió esa noche tiene un impacto a nivel nacional y positivo para el colectivo” comentó Paola Aguilar, miembro del colectivo. Al finalizar la ceremonia, los asistentes se dirigieron al cruce de Luis Elizondo con Eugenio Garza Sada, el lugar donde ocurrieron los hechos. Allí fue develada una placa conmemorativa que inmortaliza a las víctimas y les concede el derecho a la memoria de los actos injustos que acabaron con sus vidas.