FACEBOOK

VISTAS
19 de Agosto del 2019

En Morena, la división es la regla y no la excepción

El domingo, Alejandro Rojas dijo que la convocatoria para renovar la dirigencia del partido en el poder es una burla. El lunes, Martí Batres acusó a Ricardo Monreal de ensuciar la elección por la Presidencia del Senado. Cada vez son más frecuentes las acusaciones cruzadas entre los militantes más influyentes de Morena.
¿Qué va a pasar con Morena cuando no esté Andrés Manuel López Obrador? En un contexto de creciente división al interior del partido en el poder, la pregunta, latente desde el 1 de julio del 2018, sigue vigente. La coalición de los grupos políticos que se aglutinaron alrededor de AMLO comienza a exhibir grietas. La más reciente es la disputa pública por la sucesión de la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado. Con 33 votos, el Grupo Parlamentario de Morena en la cámara alta determinó que Martí Batres no podrá reelegirse en esa posición. El afectado acudió a Twitter para denunciar que el líder de mayoría en el Senado “ensució el proceso”. Esto ocurrió un día después de que Alejandro Rojas Díaz Durán, el suplente de Ricardo Monreal en el Congreso, declaró que la convocatoria de Morena para renovar la dirigencia del partido “es una burla y una trampa”. “La Nomenklatura, Yeidckol Polevnsky y Bertha Luján, quieren manipular de pe a pa todo el proceso”, dijo. “De no ajustarse mañana (hoy) la convocatoria de los Principios y Estatutos de Morena para garantizar un proceso legal, democrático, imparcial, equitativo, incluyente y transparente, la impugnaremos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación”, agregó. El conflicto en Morena, que ahora es abiertamente público, pone de relieve la heterogeneidad de las fuerzas políticas que ayudaron a ganar a López Obrador en el 2018. En ese sentido, estas diferencias han generado dudas sobre la capacidad del partido en el poder para repetir la magnitud del triunfo electoral del año pasado en las elecciones intermedias de 2021. Pese a ello, el presidente López Obrador se ha mantenido, al menos públicamente, al margen de las deliberaciones políticas respecto al futuro de Morena. La indisciplina, sin embargo, comienza a ser un estigma para el partido que controla el Poder Ejecutivo y ambas cámaras del Congreso.