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16 de Noviembre del 2018

El partido de Calderón: la renuncia y la traición

¿Qué tienen en común Felipe Calderón y Claudio X. González? Que ambos quieren formar un nuevo partido político que se convierta en el centro de la resistencia al gobierno de AMLO. Pero, si el ex Presidente sigue adelante con este proyecto, estaría traicionando el legado político de su padre

¿Qué tienen en común el ex Presidente Felipe Calderón y el empresario Claudio X. González Laporte?

Que ambos quieren formar un nuevo partido político que se convierta en el centro de la resistencia al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Más claro, imposible. Felipe Calderón renunció al PAN porque  cree que ese partido no es la oposición que México necesita en tiempos de la Cuarta Transformación.

Y no es el único. Una semana antes del 1 de julio, el portal La Política Online publicó que Claudio X. González Laporte se había reunido con otros miembros del Consejo Mexicano de Negocios para rebotar la idea de construir un partido de centro derecha inspirado en Ciudadanos, de España.

Ésta no es la primera vez que Felipe Calderón y Claudio X. comparten un objetivo político. Después de la elección presidencial del 2006, el TEPJF acreditó que la campaña negativa del Consejo Coordinador Empresarial fue un factor determinante para que el candidato panista venciera a López Obrador por 0.56 por ciento.

De acuerdo a la revista Proceso y al diario la Jornada, el gran operador de esa campaña habría sido Claudio X. González.

Éste es el hombre que siempre ha estado al centro de la élite empresarial mexicana, el grupo cuyos intereses hoy se ven amenazados por el discurso de Andrés Manuel López Obrador de separar el poder político del poder económico.

La primera vez que Claudio X. González fue Presidente del Consejo Mexicano de Negocios, durante el sexenio de Miguel de la Madrid, los integrantes más destacados de este grupo eran Eugenio Garza Lagüera y Bernardo Garza Sada, del Grupo Monterrey; Carlos Slim, de Grupo Carso; Jorge Larrea, de Grupo México; Alberto Bailleres, de Peñoles; y Miguel Alemán Velasco.

No es casualidad que todos estos nombres fueron incluidos en la lista de multimillonarios de la revista Forbes durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, junto con algunas nuevas adiciones como la de Carlos Hank Rhon, de Grupo Interacciones, o Carlos Peralta, de Grupo IUSA.

Tampoco es coincidencia  que sus herederos o ellos mismos sigan formando parte de este ranking 25 años después.

La élite empresarial mexicana no se ha renovado en más de treinta años.  Por eso resulta tan relevante el enfrentamiento entre el grupo político que representa López Obrador y el grupo económico que durante décadas ha representado Claudio X. González Laporte.

Si Felipe Calderón decide crear un nuevo partido de centro derecha, los empresarios tendrían un lugar en donde concentrar su apuesta política y su interlocución institucional con el gobierno de López Obrador.

No sólo por que se identifican ideológicamente con el ex Presidente de México, sino porque esta élite de la iniciativa privada siempre le ha cuidado las espaldas a la familia Calderón Zavala en momentos en los que han emprendido nuevas aventuras políticas.

En una entrevista con la revista Gatopardo, Tatiana Clouthier contó que cuando Felipe Calderón dejó la Secretaría de Energía en 2004, dos años antes de convertirse en el sorpresivo candidato presidencial del PAN, el Grupo Monterrey le pagó un sueldo para que pudiera mantener a su familia.

Quién se encargó de pasar la charola fue Alejandra Fernández Garza, hermana del ex alcalde de San Pedro Mauricio Fernández y del CEO de Grupo Alfa, Álvaro Fernández.

La historia se repitió en el 2018. Cuando Margarita Zavala renunció al PAN para lanzar su candidatura independiente, Alberto Baillères y su hijo se convirtieron en los principales donantes de su campaña.

La inversión tenía todo el sentido del mundo. Los años del calderonismo fueron muy buenos para los Baillères. Ése fue el sexenio en el que se les concesionaron más hectáreas para su negocio minero. Entre el 2006 y el 2012, la fortuna personal de Alberto Baillères  pasó de 2,800 millones de dólares a 16,500 millones de dólares.

Si después de renunciar al PAN, Felipe Calderón funda un nuevo partido de la mano de la élite empresarial mexicana, estaría traicionando el legado de su padre.

Luis Calderón Vega dejó el PAN  en 1984 porque los empresarios tomaron el control del partido: Pablo Emilio Madero, Fernando Canales Clariond, los representantes del Grupo Monterrey y sus similares en Chihuahua y Sonora.

Lo que dijo al renunciar no podría contrastar más con el proyecto político que está por emprender su hijo: “El PAN era un partido de clases, no de clase. Ahora se pretende convertirlo en un partido de una sola clase, la empresarial. Sería ya irreconocible para Gómez Morín”.