5 de julio 2022

18 de mayo 2022

Política

El modelo mexicano

El riesgo de que Roe v. Wade sea revocado está incentivando a que los activistas de derechos reproductivos de Estados Unidos miren hacia México en busca de una ruta para la despenalización del aborto

Por Redacción Magenta

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¿Qué pasó?

Activistas de derechos reproductivos de Estados Unidos podrían mirar hacia México en busca de una ruta para la despenalización del aborto, ante el riesgo latente de que Roe v. Wade sea revocado por la Suprema Corte norteamericana.

¿Por qué importa?

  • La filtración de un borrador de la opinión de mayoría de la Suprema Corte de EEUU, un hito judicial, ha despertado un fuerte debate sobre el aborto en un contexto de polarización política, previo a las elecciones legislativas intermedias de noviembre.
  • De acuerdo al consenso de analistas legales, de aprobarse, al menos 24 estados gobernados por el Partido Republicano implementarán políticas para restringir la interrupción del embarazo.

El contexto:

  • A inicios de mayo se filtró un borrador redactado por el juez conservador Samuel Alito, que estipula el desmantelamiento de las dos mayores protecciones constitucionales al derecho a la interrupción del embarazo: Roe v. Wade y Planned Parenthood v. Casey.
  • La revocación de estos icónicos casos les regresaría a las legislaturas de los estados la decisión de criminalizar el aborto, lo que representaría un gigantesco paso hacia atrás relación al respeto a los derechos reproductivos de las mujeres.

Los detalles:

  • Una investigación del New York Times refiere que activistas estadounidenses podrían estar considerando ‘el modelo mexicano’ implementado por la organización feminista ‘Las Libres’, liderada por Verónica Cruz en Guanajuato, un estado catalogado como conservador.
  • Antes de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declarara inconstitucional la criminalización del aborto en México, en septiembre pasado, Verónica Cruz y su grupo ya encabezaban un movimiento que ayudaba a las mujeres que deseaban a abortar, de manera legal o ilegal.
  • Su lucha como feminista comenzó a mediados de 1995, con la misión de prestar información y asistencia médica a mujeres en ámbitos rurales que sufrían cáncer de mama o uterino al no ser tratadas o diagnosticadas por cuestiones culturales.
  • En cuanto al aborto, la situación no dejaba de ser distinta, ya que además de romper los tabúes en la sociedad, al interior del movimiento feminista existía incomodidad al hablar del tema, sobre todo de aquellas mujeres que habían decidido interrumpir el embarazo por ser víctimas de violación.
  • “¿Cómo vamos, como feministas, a llegar a alguna parte en este tema cuando nosotras mismas sentimos una vergüenza tan profunda al respecto?”, refiere Verónica Cruz en entrevista para el New York Times.
  • Además de la batalla cultural, Verónica y ‘Las Libres’ se enfrentan a la desestigmatización del aborto mucho antes de que pueda llegar una legalización, teniendo como inspiración a países como Estados Unidos.
  • A pesar de que en algunos estados de México existía la posibilidad de aplicar abortos legales, todavía existían médicos que se negaban a hacer, por lo que en 2002 descubren que -antes de que la ONU lo declarara seguro- ya se usaba en Latinoamérica un medicamento para interrumpir el embarazo hasta en 12 semanas: Misoprostol.
  • Según el reportaje del New York Times, ahí surge la idea de crear una red de mujeres, a través de la organización ‘Las Libres’, en las que se puedan practicar un aborto seguro en casa, con la ayuda de estas pastillas originalmente concebidas para tratar úlceras gástricas. Hasta el momento han asistido a más de 20 mil mujeres en todo el país.
  • “Lo llama acompañar a las mujeres mientras se inducen sus propios abortos en casa con estas píldoras. La idea es que, una vez que una mujer tenga un aborto de esta manera, se convertirá en alguien que ayudará a la próxima mujer a tener un aborto. Y ella ayudará a la próxima mujer y así sucesivamente”, refiere el escrito.
  • De esta manera, Verónica Cruz considera que lo que ha hecho en México podría convertirse en un plan de respaldo para las activistas estadounidenses, en caso de que la Suprema Corte norteamericana decida acabar con casi 50 años de protección constitucional al derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.
  • Sin embargo, la activista considera que, en este momento, sus contrapartes estadounidenses están divididas entre tomar el control sobre su futuro o avocarse a las leyes… aunque a diferencia de ella y ‘Las Libres’, tienen algo a su favor:
  • “Tienen una ventaja real que México no tenía, y es que Estados Unidos cuenta con la hoja de ruta que ella y otras feministas en México y en toda América Latina ya tienen… sólo necesitan estar dispuestas a dar ese salto. Y pelear esa lucha”, concluye el reportaje del New York Times.
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