20 de enero 2022

16 de noviembre 2021

Política

El INE, entre la espada y la pared

El Instituto Nacional Electoral ha vuelto al centro de las críticas oficiales luego de no conseguir mayor presupuesto para 2022.

Por Redacción Magenta

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El INE dice que no tiene presupuesto suficiente para la consulta de revocación de mandato que debería realizarse en 2022. 

Pero la 4T asegura que esto no es cierto. Y que el organismo autónomo encabezado por el consejero presidente Lorenzo Córdova solo busca obstaculizar la consulta impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. 

El Instituto Nacional Electoral ha vuelto al centro de las críticas oficiales luego de no conseguir mayor presupuesto para 2022 y manifestar su inconformidad. 

El conflicto es apenas el último episodio de una historia de asperezas entre el gobierno de la Cuarta Transformación ​​y el instituto encargado de llevar a cabo los procesos democráticos del país. 

En este caso en particular, la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público -parte del Poder Ejecutivo federal- había asignado inicialmente 24 mil 649 millones 593 mil 972 pesos para el buen funcionamiento del INE en 2022. 

Pero la Cámara de Diputados, de mayoría morenista, no solo no aprobó ese monto, sino que lo redujo en 5 mil millones de pesos. Es decir, le quitó al INE casi un cuarto de su presupuesto, para un año donde deberá organizar y desplegar una consulta extraordinaria cuyo costo se calcula en unos 3 mil 800 millones de pesos.

Según indica el consejero presidente, Lorenzo Córdova, este recorte dificultará enormemente la organización de la consulta de revocación de mandato, uno de los objetivos primordiales en la agenda política del mandatario nacional.

Pero la 4T, desde el Legislativo y ahora también desde el Ejecutivo, asegura que el INE sí tiene dinero suficiente. Y que, si no lo tiene, es porque no lo han sabido administrar.

La marcada ofensiva política contra el órgano electoral del Estado mexicano, respondería a una estrategia de desprestigio desde el oficialismo en ambos poderes de la República. 

Y es que, desde antes de asumir el poder, el Instituto Nacional Electoral -antes Instituto Federal Electoral- ha sido uno de los principales objetivos de Andrés Manuel López Obrador. 

Quien aún no olvida su actuación en las elecciones de 2006 y 2012.

Hoy, el INE se encuentra en una situación complicada. Por un lado, carga con la presión política de organizar una consulta democrática trascendental para la vida pública de México.

Por el otro, enfrenta un mar de señalamientos cuando solicita los fondos que -asegura- son necesarios para llevar a cabo este proceso de manera correcta.

Mientras tanto, Lorenzo Córdova ya anunció que impugnará la reducción del presupuesto ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sin importar el costo político.

Ese es el INE entre la espada y la pared. 

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