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05 de Marzo del 2019

El Estado desapareció a sus hijos: Gobernador de Veracruz

A tres años de la desaparición forzada de 5 jóvenes en Tierra Blanca, Veracruz, el gobernador del Estado, Cuitláhuac García reconoce la responsabilidad de las autoridades y pide perdón a los padres por lo sucedido
En enero del 2016, 5 jóvenes originarios de Playa Vicente, Veracruz, volvían a casa de pasar el fin de semana en el Puerto. En Tierra Blanca, policías de Veracruz los interceptaron, se los llevaron y los entregaron a un grupo de delincuentes del pueblo. Ellos los torturaron, mataron, quemaron y tiraron sus restos a un río. El gobernador de Veracruz era Javier Duarte. Ayer, tres años y dos meses de eso, el gobernador del Estado, Cuitláhuac García reconoció la responsabilidad de las autoridades y pidió perdón a los padres de los muchachos. "El Estado alentó la mentira en este caso. Reconocemos que el Estado falló a las familias. Todos deben saber que elementos de seguridad del Estado detuvieron arbitrariamente y desaparecieron a sus hijos, dejándoles un inmenso dolor. Fallamos en la respuesta que les dimos. Una respuesta que les pudiera acercar a la justicia. Por eso, reconocemos públicamente la responsabilidad del Estado y su gobierno", dijo García, quien acaba de ser nombrado gobernador en diciembre pasado. La versión oficial sobre lo sucedido hace tres años es que los confundieron. Los policías pensaron que los jóvenes tenían algo que ver con un grupo delictivo contrario al local y al estar coludidos con los rivales, se los entregaron. En un discurso de 10 minutos, García se disculpó por la participación de la policía y por el abandono que sufrieron las familias. “Les fallamos”, aseguró el mandatario. En el evento celebrado en el Museo de la Memoria y la Tolerancia de Ciudad de México, el gobernador también se disculpó por la criminalización de los jóvenes. Cuando fueron desaparecidos, medios locales aseguraban que los muchachos pertenecían a un grupo criminal. "Es una disculpa por las veces en que se intentó criminalizar a sus hijos. Que quede muy claro. Los cinco eran inocentes y nunca debieron vivir los hechos que sufrieron", reiteró García. José Benitez, Bernardo Benítez, Susana Tapia, José Alfredo González y Mario Arturo Orozco están muertos, pero al menos ahora, sus nombres están limpios y sus padres recibieron una tardía dignificación.