20 de enero 2022

2 de noviembre 2021

Política

El ‘Día D’ de Alejandro Gertz Manero

Luego de meses de incertidumbre a Emilio Lozoya finalmente se le acabó el tiempo para probar su caso. Y a la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero, también

Por Redacción Magenta

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Tic, toc, tic toc. Luego de meses de incertidumbre, a Emilio Lozoya finalmente se le acabó el tiempo. Y a la Fiscalía General de la República, de Alejandro Gertz Manero, también.

Este miércoles tres de noviembre es una fecha especial para Emilio Lozoya y para el gobierno de la Cuarta Transformación. Y es que el ex director de Pemex durante el sexenio de Enrique Peña Nieto deberá entregar a la Fiscalía evidencia contundente que compruebe la veracidad de las acusaciones que lo han mantenido en calidad de testigo protegido, -es decir, fuera de prisión- desde que fue extraditado a México el 17 de julio de 2020.

Sin embargo, el caso más emblemático de la cruzada anticorrupción del presidente López Obrador pende por un hilo, asegura el periodista Mario Maldonado, autor de la obra “Lozoya, El Traidor”, publicada bajo el sello de Editorial Planeta el pasado agosto.

En entrevista con Código Magenta y basado en información privilegiada, el columnista de El Universal sostiene que la Fiscalía General de la República encabezada por Alejandro Gertz Manero se tragó el cuento del ex funcionario federal y que el mega caso de corrupción más importante para la 4T, bien podría terminar en un rotundo fiasco.

“Se les empezó a hacer bolas el engrudo, como se dice popularmente, porque la Fiscalía pues le compró todo a Lozoya de que tenía todas las pruebas para incriminar a quien sea”, dice.

Porque la denuncia que presentó Lozoya tan pronto como llegó a México señala la presunta participación de unas 70 personas en una enorme trama de corrupción político-empresarial, de la cul se benefició el propio ex director de Pemex. Una denuncia que tendrá que ser comprobada minuciosamente para que pueda presentarse ante un juez y la cual involucra a tres ex presidentes, ex secretarios de Estado, empresarios, periodistas y hasta familiares, según refiere Maldonado, de acuerdo con versiones filtradas de la carpeta de investigación.

“Al parecer tiene pocas pruebas Emilio Lozoya. Y digamos que ahora sí, valga la redundancia, la prueba de que no tiene cómo probar sus dichos pues es que ha pedido cinco veces que se alargue el proceso, para que él pueda desahogar las pruebas” señala. “Más bien, pueda presentar las pruebas en contra de estas personas y que la Fiscalía pueda judicializar los expedientes. No ha podido, más que con uno”.

Y es que, del universo de señalamientos que ha hecho Lozoya, solo uno se ha judicializado: el del ex senador Jorge Luis LaValle Maury, única persona hoy tras las rejas por la información que ha aportado el ex funcionario federal, como parte del acuerdo al que llegó su padre Emilio Lozoya Thalmann con la fiscalía de Gertz Manero.

«Emilio Lozoya no tiene pruebas de nada”, asegura. “Se decía que tenía muchos videos, horas y horas de videos. Dicen que quien los tiene en realidad es una de sus manos derechas en ese entonces -o de su mano derecha- Froylán Gracia, quien probablemente él sí tenga más videos”. 

Froylán Gracia, cuenta Mario Maldonado, es -o fue- el mejor amigo de Emilio Lozoya desde hace años y su principal socio corruptor al frente de la petrolera pública. 

«Cuando arribaron a Pemex, Lozoya y Froylán estaban convencidos de que tenían que hacer dinero y rápido, pues no pensaban quedarse todo el sexenio en la empresa”, describe el autor en una columna publicada en El Universal en agosto de 2020. Hoy, destaca que Froylán Gracia no figura como uno de los imputados en el caso Lozoya. 

La investigación del caso, ultra politizado y ultra mediatizado, inicia su última etapa. La Fiscalía General de la República ha asegurado que la denuncia de Emilio Lozoya fue resultado de las “libres y voluntarias manifestaciones” del ex director de Pemex. 

Y es esta denuncia, como bien es sabido, la que le ha permitido al otrora Golden Boy de la clase política mexicana evadir la prisión.

“Emilio Lozoya -y lo he publicado en las columnas- ha pedido un acuerdo reparatorio con el gobierno. Es decir, regresarle la lana y que le quiten los cargos, como a Ancira, como a otros. Me parece que eso dejaría en ridículo al gobierno y a la Fiscalía. Porque imagínate, traer al emblema de la corrupción para que declarara todo esto.

“Me parecería terrible”, opinó. 

Este tres de noviembre, en el Reclusorio Norte, en la primera audiencia abierta al público desde que inició la pandemia, Lozoya deberá revelar todo lo que sabe sobre la presunta corrupción de sus antiguos superiores. Las implicaciones para la 4T, y  para el fiscal general Alejandro Gertz Manero, son monumentales. 

“Yo creo que en lo que va a acabar, o sea, no veo forma de que Emilio Lozoya se libre de la cárcel. Van a acabar yo creo que no concediéndole el criterio de oportunidad y ejecutándole los delitos por los que se le está juzgando. Se quedará quizá uno, dos, tres años. Algo así. Después saldrá”, anticipa Maldonado. “Yo creo que ese tendría que ser el futuro del caso. Y sin embargo es impredecible lo que suceda con este gobierno y con la Fiscalía y con la impartición de justicia”.

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