FACEBOOK

VISTAS
01 de Octubre del 2019

Dos campos mexicanos

Andrés Manuel López Obrador prometió ayudar al campo y especificó en diversas ocasiones que el apoyo iría para los pequeños productores. Sin embargo, los grandes empresarios agropecuarios no esperaban que el dinero que reciben del gobierno se suspenda de tajo.
El presidente de México tiene dos visiones distintas del campo, primero, aquel industrializado, con grandes producciones y grandes fábricas. Y otro más humilde, el de los pequeños agricultores, que cultivan en pequeñas parcelas con ganancias marginales. La apuesta del gobierno federal para el campo va enfocada en apoyar a los segundos, incluso ha dicho que se trata de una deuda del estado mexicano con los campesinos. Esta diferenciación entre los dos campos mexicanos es necesaria para comprender el desacuerdo entre el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), liderado por Bosco de la Vega, y el gobierno federal. Resulta que en el presupuesto 2020, la Secretaría de Hacienda prevé un recorte del 30 por ciento para el sector agropecuario comercial. Esto impactaría directamente en los miembros del (CNA) que representan a 1.5 millones de productores. Aportan alrededor del 75 por ciento del PIB del sector, además de contribuir con el 76 por ciento de las exportaciones agroalimentarias. Para darnos una idea de cuánto dinero se les retira, en 2018, recibieron 75 mmdp, para 2019, la cifra bajó a 65 mmdp, y para 2020 se planea reducir a 46 mmdp. Y bueno, como sabemos que lo que más duele es la cartera, están haciendo público su reclamo al gobierno federal. En su papel privilegiado de la industria argumentan que el recorte afectará la agricultura comercial. Incluso dicen que no se podrá alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Es decir que México tendría que importar productos para alimentar a toda la población. La amenaza es seria, hablamos de la comida (y sabemos cuánto nos gusta comer). Así que la pregunta queda en el aire: ¿estos recortes verdaderamente podrían desestabilizar la oferta alimentaria? El gobierno federal dice que no, a través del subsecretario de autosuficiencia alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Suárez Carrera, aseguran que no hay de qué alarmarse. Él se basa en los datos históricos. Y es que en los últimos años el presupuesto para la industria agroalimentaria disminuyó y aún así continuó habiendo superávit comercial para el sector. Además, Suárez Carrera asegura que en los últimos 35 años los subsidios al campo se destinaron a los productores más ricos.
“El 70 por ciento de los subsidios al campo se destinaban al 15 por ciento de unidades producción más privilegiados, principalmente a productores del norte del país y de gran tamaño, esto tiene que cambiar”, dijo.
Por eso ahora hablan de que no se trata de tener más recursos, sino saber orientarlo hacia pequeños y medianos agricultores. Mientras tanto la IP ya se acercó a la Presidencia de la República, directamente con Alfonso Romo y buscan llegar hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador, para exponerles los riesgos de recortar el presupuesto. ¿Será una estrategia comercial o el riesgo de la autosuficiencia es real? Eso el tiempo lo dirá.