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08 de Junio del 2020

Donald Trump es abandonado por la élite que lo llevó a la Casa Blanca

La denuncia del establishment del Partido Republicano, de ciertos donantes corporativos y de altos oficiales militares subraya el deterioro político de su administración. Algunas encuestas ubican al presidente 10 puntos debajo de su rival demócrata, Joe Biden.
En palabras de Lisa Murkowski, senadora de Alaska por el Partido Republicano, la crítica del ex secretario de Defensa, James Mattis, a la manera en que la Casa Blanca manejó las protestas por la muerte de George Floyd es el primer golpe que “va a colapsar la presa”. Se refiere a que la notoria división entre el Pentágono y la administración de Donald Trump podría causar una cascada de pronunciamientos de políticos y legisladores republicanos en contra del presidente. Franklin Foer, periodista veterano de la revista The Atlantic, explica el divorcio de Trump y el Pentágono como la separación más abrupta entre el poder cívico y el poder militar en décadas. El Partido Republicano, generalmente afín a políticas vinculadas a la expansión del gasto militar y del rol que juega el Pentágono en asuntos exteriores, está situado en una encrucijada entre mantener el apoyo de este grupo de interés, los militares, o ceder a la creciente influencia que ejerce el presidente Trump sobre la base de votantes conservadores. La semana pasada, Mattis publicó un artículo, precisamente en The Atlantic, en el que calificó a Trump como una amenaza para la constitución, agregando que en toda su carrera nunca había tratado con un presidente que se empeñara tanto en dividir al pueblo americano. La confrontación de Mattis siguió a una crítica sutil del ex jefe de gabinete y general de cuatro estrellas, John Kelly, quien admitió, en privado, el riesgo que la retórica de división del presidente representa para una transición de poder pacífica. Sin embargo, el momento más crítico del enfrentamiento tácito entre la administración de Donald Trump con el Pentágono ocurrió cuando Mark Esper, secretario de la Defensa, convocó a una conferencia de prensa para anunciar públicamente su desacuerdo con la intención de la Casa Blanca de desplegar a los militares en las calles de Washington D.C. para reprimir las protestas. De acuerdo al portal Politico, a partir de ese punto, Esper ha sido relegado, extraoficialmente, de la toma de decisiones de seguridad nacional en la Casa Blanca. Las declaraciones de Mattis y Esper derivaron en una oleada de críticas hacia Trump de parte de miembros de alto perfil del Partido Republicano vinculados al establishment político y de seguridad nacional: Colin Powell, el ex asesor de seguridad de la administración de George W. Bush que dijo públicamente que votará por Joe Biden; Mitt Romney, senador por Utah y ex candidato presidencial; y John Bolton, ex asesor de seguridad nacional de la administración Trump. El deterioro del manejo político de la Casa Blanca se ha reflejado en la ampliación de la brecha entre las preferencias electorales del candidato demócrata a la Presidencia, Joe Biden, y Trump: de acuerdo a una encuesta de CNN, el presidente está 14 puntos debajo de su rival.