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01 de Febrero del 2019

Corrupción hasta en las vacunas

Comienza la época de preinscripción en las escuelas y madres que no vacunan a sus hijos comienzan a buscar como falsificar carrtillas de vacunación
En redes sociales padres solicitan a otros tomarle foto a las cartillas de vacunación de sus hijos para falsificarlas y poder inscribir a sus pequeños en preescolar. https://twitter.com/Marshal_Mx/status/453885565457281024 Uno de los requisitos para inscribir a los menores a los jardines de niños y estancias infantiles (incluso algunas escuelas primarias) es la cartilla de vacunación completa del infante, un documento que los niños con padres ‘antivacunas’ carecen. https://www.facebook.com/ricardoacostadr/photos/a.1826232324322368/2116279861984278/?type=3&theater Ante el periodo de preinscripción que comienza en enero algunos padres desesperados piden por redes sociales ‘un pequeño favor’ mismo que puede poner en riesgo la salud de otros menores. Desde 2008 enfermedades que se creían controladas como sarampión, paperas, tos ferina y rubéola han comenzado a brotar nuevamente gracias al movimiento antivacuna que se ha popularizado en diferentes países, entre ellos México. En nuestro país durante el 2018 se registraron cuatro casos de sarampión aunque han sido ‘importados’ por personas que llegaron de otros países, 6 mil 700 de paperas, dos de las tres enfermedades (rubéola es la tercera), que se pueden prevenir con la vacuna triple viral también conocida como SPR y SRP. Actualmente en Nuevo León se ha confirmado un caso de sarampión y 60 más estan en observación. https://www.facebook.com/jose.lealdeleon/videos/1537793506280142/UzpfSTE4MzI2MzE4NDcwNDEzNjE6MTkyOTU2NjUyNzM0Nzg5Mg/?epa=SEARCH_BOX

¿Por qué sucedió?

En 1998 la revista científica The Lancet publicó un artículo del médico Andrew Wakefield en el que asociaba la vacuna contra el sarampión, rubéola y paperas con el desarrollo de autismo y psicosis degenerativa. Casi diez años después la revista se retractó pues el médico resultó un fraude junto con su investigación, pero ya era demasiado tarde, decenas de personas ya lo habían creído y el movimiento antivacunas cobró fuerza por temor a que sus hijos fueran propensos a desarrollar ese tipo de enfermedades. Actualmente esta tendencia convence cada vez más con el apoyo de noticias falsas en las redes sociales, mismas en las que ahora solicitan cartillas de vacunación para falsificar y acreditar que los menores fueron vacunados.