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28 de Marzo del 2019

El cártel invisible llega a San Pedro Garza García

De acuerdo a un reporte de Stratfor, el Cártel del Noreste estaría preparando una ofensiva para tomar el control del municipio más rico de América Latina. La firma de inteligencia privada hace énfasis en el efecto adverso que podrían sufrir las empresas transnacionales que operan en la zona
El cártel invisible llegó a San Pedro Garza García. Después de casi una década de relativa tranquilidad, marcada por el dominio del cártel de los Beltrán Leyva, una nueva organización criminal se estaría preparando para lanzar una ofensiva por el control del municipio de mayor ingreso per cápita en América Latina. De acuerdo a un reporte de Stratfor, una firma estadounidense de servicios de seguridad e inteligencia privada, el Cártel del Noreste ha dado señales de que va a pelear la plaza de San Pedro Garza García. En palabras del analista que elaboró el reporte, “esto podría derivar en un escalamiento significativo de violencia”. Stratfor hace énfasis en que las empresas y organizaciones internacionales que operan en la zona metropolitana de Monterrey sentirían el efecto del enfrentamiento del Cártel del Noreste con los grupos criminales arraigados en la ciudad, particularmente las células del Cártel de los Beltrán Leyva que todavía están activas. Después de la crisis de inseguridad que explotó en 2009, la comunidad empresarial de San Pedro Garza García se hizo cargo de la situación. Liderados por el entonces director de Cemex, Lorenzo Zambrano, la iniciativa privada contrató a un ejército de expertos de seguridad para crear la Fuerza Civil. Ésa fue una parte de la estrategia, como se documentó en este artículo de The New York Times. La otra parte se hizo al margen de la Ley. La voz es de Mauricio Fernández Garza Sada, quien fue alcalde de San Pedro Garza García en tres ocasiones. La grabación es de una reunión de 2009 con empresarios de la ciudad. El periódico Reporte Índigo documentó que Mauricio Fernández le pidió dinero a los líderes de la IP para pagarle a los capos del cártel de los Beltrán Leyva y negociar una paz pactada. Durante casi diez años, San Pedro se mantuvo prácticamente al margen de los altos niveles de violencia de las zonas conurbadas del área metropolitana de Monterrey, del resto del estado de Nuevo León y de la anárquica situación del estado vecino de Tamaulipas. Sin embargo, esa tranquilidad podría estar amenazada por el llamado cártel invisible, el de la fragmentación de las organizaciones criminales. Según un reporte del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, este fenómeno de balcanización de los cárteles está altamente correlacionado con el aumento de la violencia en México. En el 2006, la DEA identificaba sólo cuatro grandes cárteles mexicanos. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, la cifra subió a siete. Ahora, las agencias de seguridad estadounidenses reportan que podrían existir hasta 20 organizaciones criminales de alto nivel. Para Eduardo Guerrero Gutiérrez, quien fue uno de los asesores de seguridad del Presidente Peña Nieto de mayor ascendencia mediática, el conflicto que causó la escisión del Cártel del Golfo y el Cártel de los Zetas ha sido el más violento en la historia del crimen organizado en México. La historia se está repitiendo. Las autoridades mexicanas señalan que la violencia de Tamaulipas se explica en gran medida por la más reciente división al interior del Cártel de los Zetas, que derivó en el grupo de la Vieja Escuela y en el Cártel del Noreste. Esto fue provocado por la política de descabezamiento de cárteles que el Estado mexicano tomó de la DEA. Información de la extinta Procuraduría General de la república refiere que los esfuerzos anti narcóticos del gobierno mexicano tuvieron mayor efecto en el Cártel de los Zetas. Para el 2015, se habían removido a más de treinta cabecillas. Sin embargo, estas fragmentaciones tuvieron una consecuencia adversa inmediata. La violencia en Tamaulipas no ha podido ser controlada. El Cártel del Noreste ya tomó el control de Nuevo Laredo y está peleando por Ciudad Victoria. San Pedro Garza García sería el siguiente objetivo. El fin de semana del 16 de marzo, apareció en este municipio una narco-manta que fue atribuida al Cártel del Noreste. El mensaje tenía el objetivo de amenazar a Rodolfo Villarreal, alias “El Gato”, presuntamente vinculado al Cártel de los Beltrán Leyva; así como a su círculo cercano y a los negocios que le estarían pagando una cuota por el cobro de piso. Como respuesta, apareció otra narco-manta firmada por “El Felino”, probablemente haciendo alusión a Rodolfo Villarreal “El Gato”. Básicamente, lo que decía era que estaban listos para reaccionar y defender la plaza. El cártel del Noreste es una escisión del Cártel de los Zetas, un grupo criminal fundado por ex militares de élite que fueron originalmente contratados por el Cártel del Golfo como asesinos a sueldo. La mayoría de los analistas de seguridad coinciden en que el mayor activo de estas organizaciones no es su control sobre la cadena de suministro de la droga o la infiltración en altos niveles del Estado mexicano, sino la violencia organizada. Es decir, su negocio es el de la extorsión y su objetivo primordial es el control del territorio. Por eso, Stratfor insiste en que las empresas que operan en Monterrey y en San Pedro podrían ser sujetas a demandas cruzadas de extorsión y cobro de piso. Por eso, también, la DEA reconoce que la balcanización descontrolada del crimen organizado es una amenaza para la propia seguridad nacional de Estados Unidos. Esto no es una mera afirmación. En el 2018, de los 152 millones de dólares que México recibió de asistencia de parte de la administración de Donald Trump, más de 100 millones de dólares se destinaron al combate de los cárteles de la droga, según estimaciones de un estudio del Congreso americano. Después de más de una década de que inició la llamada contra el narcotráfico en México, hay una lección para la élite empresarial de Monterrey: la paz pactada con grupos criminales tiene fecha de caducidad. No obstante, queda otra duda: ¿Qué tan conveniente es seguir utilizando el mismo enfoque de descabezamiento de cárteles cuando el mapa del crimen organizado y la naturaleza del tráfico de drogas ha cambiado de manera radical? El vocero de la DEA, Russell Baer, dijo en el 2016 que la balcanización de los cárteles ya no es considerada como una política recomendada por esta agencia. “El enfoque dominante ha sido rechazado”, dijo. En el marco de la discusión de la Guardia Nacional, el Estado mexicano tiene que tomar una decisión en cómo tratar al cártel invisible, el de la fragmentación del crimen organizado. ¿Qué es mejor: evitar la balcanización y tolerar grandes organizaciones criminales con recursos para desafiar al Estado o combatir células cada vez más pequeñas que dejan estelas interminables de violencia de alto impacto? La respuesta no es sencilla.