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17 de Junio del 2019

Carolina Herrera, ¿apropiación o inspiración?

Los diseños de la nueva colección de Carolina Herrera han creado polémica. En algunas de sus piezas se notan, claramente, elementos culturales de México. ¿Es apropiación cultural?
Es la colección Resort 2020. Según la web de la diseñadora venezolana la línea es el reflejo de una fiesta latina, pero el gobierno mexicano no piensa lo mismo. Dos de los looks causaron el revuelo. Se trata del look 16 que imita el diseño de los sarapes de Saltillo. Y el look 20 cuyo estampado es muy similar a los bordados de la comunidad otomí.

¿Qué es la apropiación cultural?

En el mundo de la moda sucede cuando un grupo dominante (como lo son las casa de alta costura como Carolina Herrera) se inspira o toma elementos de un grupo minoritario, que pueden ser comunidades indígenas. Al tomar sus expresiones artísticas “sin permiso”, borran de la ecuación al grupo minoritario y con ello el significado cultural de los elementos que tomaron. No olvidemos que estos elementos cargan con una historia, un mensaje o un discurso muy potente; por eso son parte de la cultura de cada pueblo. En el caso de los sarapes de Saltillo, durante el siglo pasado fue la prenda inseparable de peones, jinetes, charros y gente del pueblo. Es decir, que marcó la vestimenta de toda una generación de mexicanos. Y en el caso de los Tenangos, cargan con la herencia y simbolismos de la cultura otomí. Pero además de esas características, también son el sustento económico de pueblos artesanos en el estado de Hidalgo. En la industria también existen buenas prácticas ya que el uso de elementos culturales es distinto cuando los diseñadores se acercan a las comunidades y juntos buscan la forma de utilizar esos elementos beneficiando a quienes mantienen viva la tradición artística. Sin embargo parece que así no sucedió con la colección de Carolina Herrera, porque el señalamiento vino desde la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Alejandra Frausto, titular de la dependencia, envió una carta a la diseñadora venezolana y a su director creativo, Wes Gordon, donde les pide expliquen, “con qué fundamento hacen uso de elementos culturales (...), y cómo su utilización retribuye beneficios a las comunidades”. La carta surge en el contexto nacional en el que se discute una iniciativa de ley para proteger a las comunidades indígenas del plagio y que su trabajo sea usado sin recibir una compensación justa. Ante las inconformidades y el revuelo nacional, el director creativo hizo una declaración. “La presencia de México es indiscutible en esta colección, es algo que salta a la vista (...), Mi admiración por el trabajo artesanal a través de mis viajes a México ha ido creciendo con los años. Con esta nueva colección he intentado poner en valor este magnífico patrimonio cultural”. Entonces, ahora que ya sabes de lo que se trata la apropiación cultural, Carolina Herrera ¿cruzó o no cruzó la línea de la apropiación cultural?