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17 de Septiembre del 2019

¿Y qué cambió con Occupy Wall Street?

A ocho años de su inicio en el corazón financiero de Nueva York, la serie de protestas de "Somos el 99%" grabó un tema en la mente colectiva de toda una generación: la desigualdad económica.
Decían que los millennials eran apáticos; que todo lo querían fácil; que eran narcisistas y, sobre todo, que solo les importaba estar pegados al último avance en la tecnología del momento: los smartphones. Y luego, sucedió Occupy Wall Street (OWS). Hoy en día, en México y el mundo occidental -y particularmente en México-, escuchar sobre la desigualdad económica es tan común como escuchar sobre el clima. Pero no siempre fue así. De hecho, en los años ochenta, noventa y al inicio de este milenio, el discurso era radicalmente diferente. Se hablaba de los beneficios del libre mercado, del auge de la clase media, del gran éxito de la libertad sobre el autoritarismo. Pero la crisis financiera del 2008 explotó como una bomba y derribó el telón. Y aunque la escala de la baja económica varió dependiendo del país, el Fondo Monetario Internacional concluyó que se trató de la recesión económica y financiera más severa a nivel mundial desde la Gran Depresión en los años 20. En Estados Unidos, el gobierno entrante del presidente Barack Obama se encontraba entre la espada y la pared. O rescataba a los bancos que provocaron la crisis e inyectaba miles de millones de dólares a la economía en medidas de estímulo, o dejaba que la recesión se convirtiera en depresión. Para mediados de 2009, la economía en Estados Unidos se había estabilizado; sin embargo, algo había cambiado, la percepción de gran parte del público sobre la responsabilidad de los grandes poderes económicos sobre las decisiones políticas y sus efectos en las vidas de millones de personas. La reacción no fue inmediata. De hecho, tomó tiempo. “Solo después de que de que se volvió cada vez más claro que el proceso político no implementaría reformas estructurales para corregir las causas o consecuencias de la crisis económica es que vimos la aparición del movimiento OWS”, percibieron Arindajit Dube y Ethan Kaplan, académicos de la Universidad de Massachusetts Amherst, quienes estudiaron el movimiento. Y así, en un contexto de frustración frente a la inacción del establishment político es que surgió el movimiento del 99% contra el 1%. Era el 17 de septiembre de 2011 y el lugar era el Zuccotti Park de Manhattan del Sur. Justo en el corazón del distrito financiero de Wall Street. ¿La razón de la protesta? Mostrar el descontento generalizado por la creciente desigualdad económica, la avaricia, la corrupción y la indebida influencia de las grandes corporación en el gobierno - y especialmente en el poderoso sector financiero. “Somos el 99%”, el eslogan oficial, se refiere a la desigualdad de ingresos y riqueza en Estados Unidos. El reportero del Huffington Post, Paul Taylor, lo describió como “posiblemente el eslogan más exitoso desde “¡Diablos, no! ¡No nos iremos!” (Hell no, we won’t go!) de la era de la Guerra de Vietnam. En la revista Salon, la periodista Natasha Leonard observó que “Occupy ha sido fundamental en la inclusión de reportajes en medios sobre la desigualdad de ingresos en Estados Unidos”. Y aunque el interés mediático sobre el movimiento comenzó a disminuir con el paso de los meses y especialmente luego del desalojo de los manifestantes de Zuccotti Park en noviembre de 2011, términos como “desigualdad de ingresos”, “el 99%” y “el 1%” ya se habían colado al imaginario público de Estados Unidos y el mundo occidental. Hoy en día, políticos demócratas que hace una década figuraban en los márgenes pero que han cargado con el banner de la desigualdad económica, como el autodenominado socialista Bernie Sanders, tienen la posibilidad de convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos. Hoy, jóvenes figuras como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez encuentran en una audiencia millonaria oídos abiertos que reciben un mensaje abiertamente anti-corporativo, que abogan por la abolición de la deuda estudiantil. Hoy, una senadora como Elizabeth Warren, que hace un llamado para regresar a una política fiscal que priorice los impuestos sobre las ganancias de las grandes corporaciones, así como las riquezas de los multimillonarios, tiene la posibilidad de ganarle a Donald Trump. Hoy, el tono es diferente, y en parte se debe a Occupy Wall Street. Aunque solo haya sido eso.