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27 de Mayo del 2019

El cafre de Nuevo León

Desde que arrancó en el cargo, el gobernador de Nuevo León, Jaime “El Bronco” Rodríguez, no deja de acelerar, pisar el freno y patinar. Aquí te contamos la historia del broncopiloto y su travesía para solucionar el problema del transporte público en Monterrey
Jaime “El Bronco” Rodríguez podrá montar muy bien a caballo; pero los hechos demuestran que manejando el asunto del transporte público del Estado de Nuevo León es un tanto menos hábil. Y es que cuando era candidato, no tenía freno para hablar del asunto.Pero ya como Gobernador, no ha dejado de derrapar con el tema. La travesía comenzó en 2015, cuando se encontraba en campaña por la gubernatura del Estado. En ese entonces, el broncocandidato denunció la mala calidad y las altas tarifas del servicio de transporte público en Nuevo León. “¿Cómo es posible que nadie haya podido -o querido- arreglar eso?”, cuestionó en un spot. “Muy fácil, no lo arreglan porque hay intereses privados y en el gobierno”. Y entonces prometió: “Cuando yo sea gobernador, vamos a obligar a estas ocho familias (los concesionarios) a dar un servicio de calidad y con una mejor tarifa, y el que se resista -muy fácil-, le quitamos la concesión”. Pero poco más de un año después, en diciembre de 2016, el llamado gasolinazo dio pie a que los empresarios y líderes sindicales que controlan el servicio de transporte público en la zona metropolitana presentaran una propuesta para aumentar las tarifas de los autobuses, minibuses y microbuses. Argumentaron que garantizar el servicio tras el incremento en el costo de los combustibles era imposible si no se subían las tarifas. De manera veloz y un día antes de las celebraciones de Año Nuevo, el Bronco y su equipo metieron reversa a una de sus promesas centrales de campaña. “Es algo que está totalmente fuera de lo que tendríamos pensado tanto gobierno como transportistas, es un lineamiento federal, lo cual nos obliga forzosamente a revisar esta situación para no perjudicar al usuario”, declaró el director de la Agencia Estatal de Transporte Jorge Longoria. Los habitantes de la zona metropolitana de Monterrey iniciaron la cuesta de enero en medio de la incertidumbre, pues aunque estaba prevista una reunión del Consejo Estatal de Transporte y Vialidad para revisar la situación, ésta no se llevó a cabo. Y esta incertidumbre fue aprovechada por algunos. El 4 de enero se registraron denuncias de usuarios a los que se les cobró hasta 18 pesos, mientras que las tarifas autorizadas eran de 12 pesos en efectivo. Las autoridades estatales, lideradas por el piloto Bronco, anunciaron operativos y reiteraron que hasta ese momento no había ajustes autorizados, por lo que las tarifas de camiones y taxis seguían igual. Durante gran parte de 2017, el tema se enfrió; pero para finales de ese año volvió a carburar, cuando documentos oficiales obtenidos por la organización “Únete Pueblo” revelaron que en los dos años previos -es decir, desde que había iniciado la administración de El Bronco- más de mil autobuses habían dejado de circular en la metrópolis de Monterrey. "¿Qué quiere decir? Que no ha habido inversión en transporte público a pesar de que se han instalado nuevos consorcios, que se han anunciado más de ocho consorcios en el área metropolitana, sin embargo, es muy evidente que no ha habido inversión", afirmó la vocera de ese organismo, Rocío Montalvo, en entrevista con El Horizonte. Esto pese a que el 1 de enero del 2014, el costo del pasaje subió de 10 a 12 pesos con la supuesta finalidad de que los transportistas compraran más y mejores unidades. Pero los señalamientos de las organizaciones ciudadanas cayeron en oídos sordos y, de nueva cuenta, aprovechando el periodo vacacional navideño, El Bronco y su equipo de la Agencia Estatal de Transporte encendieron los motores. Como si se tratara de un deja vú, Jorge Longoria, titular de la Agencia Estatal de Transporte, declaró que ya se negociaba un aumento a las tarifas del transporte público, por lo que en 2018 los camiones cobrarían 13 pesos en efectivo y el banderazo del taxi incrementaría de 10 a 30 pesos. Ante dicha posibilidad, organismos civiles y privados sentenciaron que la medida sería ilegal e injustificada porque era el Consejo Estatal del Transporte -y no la Agencia- el que debe analizar un alza; sin embargo, este no había sesionado en cuatro años; la última vez que lo había hecho fue cuando acordaron el incremento de 10 a 12 pesos. Al día siguiente, el broncogobierno metió el freno de emergencia y detuvo la marcha. Mediante un comunicado, descartó un incremento para el inicio de 2018 pues, afirmaron, “cualquier modificación tarifaria repercute en la economía de los usuarios”. Bajo ese lema transitó “El Bronco” Rodríguez durante casi todo el 2018… hasta que -de nueva cuenta- volvió a dar la sacudida. Esta vez, a través de su mano derecha, el secretario Manuel González, quien dio la noticia. A puertas cerradas, el Consejo había aprobado el aumento de 12 a 13 pesos, con un llamado “desliz mensual” de 10 centavos por 36 meses, para llegar a 19 pesos en 2021. El taxi subió un peso más por banderazo y un peso más por hora, y el Metro incrementó un peso, con un “desliz” similar al de los camiones. El anuncio del aumento gradual fue tachado de ilegal por los organismos ciudadanos, bajo el argumento de que la ley no contempla ese tipo de maniobras. Y como taxista en el carril derecho, el gobernador volvió a detener la marcha de manera inesperada. ”Entiendo las opiniones de los transportistas y de los ciudadanos, pero creo que no es momento de aumentar. Hay factores que deben considerarse”, exclamó el mandatario. Pero a inicios del presente año, dijo que el incremento -ahora sí, finalmente- era inevitable: Ahí fue cuando el Bronco perdió el control de este camión llamado Nuevo León. Porque en marzo las rutas suburbanas comenzaron a cobrar 17 pesos. Así nomás, sin ningún desliz y sin ningún repercusión por parte de las autoridades. El copiloto González incluso reconoció el hecho. Para mayo, habiéndole tomado la total medida al chofer #1 del Estado, los siempre insistentes transportistas volvieron a empujar por otro aumento… ahora del resto de las rutas camioneras. Pararon las rutas y empezaron las amenazas. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el Bronco hizo lo impensable: anunció que el Estado asumirá la operación del transporte urbano. Manuel González presentó en la Oficialía de Partes del Congreso una iniciativa para obtener un financiamiento de 4,910 millones de pesos para los siguientes dos años que permita la compra de las unidades que estén en buen estado. "El Estado ha tomado la decisión de asumir, bajo la adquisición local, todo el transporte público del Estado en su versión camiones urbanos", anunció. "El Gobierno del Estado toma la decisión tal vez, no tal vez, la decisión más importante en materia de movilidad y transporte en la historia del Estado de Nuevo León y muy probablemente la decisión más importante de Gobierno del Estado en lo que resta de su mandato". No obstante, las dudas comienzan a surgir, pues además de la necesidad de que el Congreso avale la deuda multimillonaria, se requiere un nuevo soporte legal para que el gobierno o la Agencia Estatal de Transporte se encarguen de la red urbana, como pretende el Bronco. Además, necesitará negociar con los propietarios de 144 rutas para identificar quiénes desean vender, realizar un proceso de valuación de bienes, acordar las liquidaciones y definir la situación laboral de los trabajadores de las rutas. Mientras, los transportistas arrollan la tarifa oficial de 12 pesos, pues este fin de semana, el del 18 y 19 de mayo, al menos nueve rutas periféricas cobraban 15 pesos. "Quiero actuar con la ley en la mano y está el equipo jurídico trabajando en eso. No nos vamos a tardar”, se excusó el gobernador. Y así, la travesía del chofer Jaime “El Cafre” Rodríguez, el conductor más intrépido de Nuevo León.