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24 de Junio del 2020

El banquero salinista de la 4T

¿Qué hace Carlos Cabal Peniche en el Banco de Bienestar? Lo mismo que Alejandro Del Valle, ex operador político de Arturo Montiel: ganar acceso a uno de las procesos de licitación más importantes de la 4T.
¿Qué hizo Carlos Cabal Peniche para entrar al círculo de operadores del Banco de Bienestar? En la coalición de gobierno de Andrés Manuel López Obrador se cuestiona cómo el ex presidente de Banco Unión, otrora el inversionista más importante del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se convirtió en una de las figuras fundamentales del proyecto al que la 4T le ha apostado su supervivencia política: la construcción de 2 mil 700 sucursales de una institución financiera del Estado que fungirá como el principal mecanismo de transferencias sociales para las 22 millones de personas que representan la base electoral del presidente. Oficialmente, la construcción y el diseño operativo del Banco de Bienestar estaba a cargo de Gabriel García Hernández, coordinador general de Programas Integrales de Desarrollo, y de Rabindranath Salazar, un abogado cercano al presidente López Obrador que fue precandidato a la gubernatura de Morelos. Ninguno de los dos tiene experiencia en el sector financiero. No obstante, en los hechos, la tarea fue delegada a un grupo de empresarios que ha sido fuertemente cuestionado por sus vínculos de negocio con los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto. Carlos Cabal Peniche, que mantuvo un perfil bajo durante 26 años, luego de que fue arrestado en Australia por la Interpol en noviembre de 1998 por una acusación de lavado de dinero, regresó a la escena político-empresarial mexicana en el sexenio de López Obrador. Su acto de reinserción social fue la declaración que hizo en diciembre del año pasado, en la que reconoció haber financiado la campaña a la gubernatura de Roberto Madrazo en 1994 para evitar el ascenso al poder de AMLO, quien fue candidato del PRD en Tabasco. El banquero salinista, ex socio de Fabio Covarrubias y William Karam, habría sido reclutado por Gabriel García Hernández para colaborar informalmente en el despliegue del Banco de Bienestar. Personas cercanas al asunto refieren que el nexo de Cabal Peniche con la 4T fue Alejandro Del Valle, conocido entre la clase política del Estado de México como un operador electoral de Arturo Montiel y director de la firma encuestadora Telemark-Contact. Los alfiles de García Hernández, Carlos Cabal y Alejandro Del Valle, se intersectan con los dos únicos cambios de gabinete que ha ordenado el presidente López Obrador este año: la salida de Ricardo Rodríguez como director del Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado y el enroque entre la entonces subsecretaria de Gobernación, Diana Álvarez Maury, con el ex director del Banco de Bienestar, Rabindranath Salazar. Alejandro Del Valle fue el único participante de la subasta de la casa de Amado Carrillo en Jardines del Pedregal que organizó el gobierno federal. De acuerdo al periodista Alejandro Cacho, el ex operador político de Arturo Montiel pagó menos de 50 millones de pesos por la propiedad, la mitad de su valor de mercado. Un mes después de la subasta, el director del Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado fue removido del cargo. La adquisición de la mansión, una propiedad de 3 mil 500 metros cuadrados con un garage para 20 automóviles, puso de relieve la relación de cercanía del empresario mexiquense y de su socio, Carlos Cabal Peniche, con Gabriel García Hernández y la operación del Banco del Bienestar. Versiones periodísticas que hacen referencia a fuentes del gobierno federal explican que el interés de estos empresarios está en la licitación de los cajeros automáticos de las sucursales del Banco de Bienestar, un asunto que Rabindranath Salazar habría tardado meses en resolver. Un día después del enroque entre el director del Banco de Bienestar y de la subsecretaria de Gobernación, que tampoco cuenta con experiencia en el sector financiero; Salazar aclaró que no se comprarían 8 mil cajeros, como se había estipulado originalmente, sino 2 mil 700. La declaración contraviene un compromiso público que, de acuerdo al periódico La Jornada, se había hecho con el conglomerado industrial coreano Hyosung, que anunció un pedido de 3,300 millones de pesos del gobierno federal para proveer cajeros automáticos. Hyun-John Cho, presidente de la compañía, fue recibido en Palacio Nacional por el presidente López Obrador en noviembre del año pasado. Sin embargo, el acuerdo de compra de cajeros automáticos nunca se concretó. El diario El Financiero publicó que la adquisición habría sido bloqueada por Raquel Buenrostro, la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda, por presuntas irregularidades. Hyosung forma parte de la Cámara de Comercio Intercontinental de Houston (ICC, por sus siglas en inglés), una organización de cabildeo empresarial que tiene como presidente y co-presidente a Alejandro Del Valle y a Carlos Cabal Peniche, respectivamente. El proyecto del Banco de Bienestar exhibe no sólo la estela de intereses empresariales que rodea a la 4T; también pone de relieve la necesidad del gobierno de López Obrador de recurrir a asesores externos ante el desmantelamiento de los perfiles técnicos del aparato burocrático del Estado, lo cual sitúa al gobierno en una posición de alto riesgo de incurrir en conflictos de interés. El hecho de que el socio coreano de un banquero encumbrado durante el sexenio de Carlos Salinas y de un operador político de Alejandro Montiel haya conseguido una cita presidencial en Palacio Nacional es prueba de ello. El regreso de Carlos Cabal Peniche es un síntoma del modus operandi de la 4T.