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24 de Abril del 2019

Aeropuerto de Santa Lucía, lo barato sale caro

Antes de colocar la primera piedra, el costo del aeropuerto de Santa Lucía ya sufrió el primer sobreprecio
Uno de los principales proyectos de infraestructura de AMLO es habilitar el aeropuerto militar de Santa Lucía para uso comercial. Su compromiso con los ciudadanos fue resolver la saturación del aeropuerto actual en menos de 3 años. Además promete que el proyecto ahorrará a los mexicanos “por lo menos 100 mil millones de pesos”. Esto en comparación al costo del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que el gobierno de Obrador se encargó de sepultar. El costo del aeropuerto de Santa Lucía cerró en 70 mil 342 millones de pesos. Sin embargo un informe medioambiental resolvió una serie de observaciones que condujo al incremento del costo. Estamos hablando que el proyecto ascendió a los 78 mil 557 millones de pesos. La observación del director editorial del Economista, Luis Miguel González, es de resaltar. Él opina que es normal que obras muy complejas tengan ajustes en los costos, lo que no es normal es arrancar un proyecto con tan poca información a detalle del terreno. Y es que la principal causa de la inflación en el precio se debe a la omisión de un cerro que se ubica en la zona y estorba a una de las pistas de aterrizaje. Incluso sorprende que se haya dado el sobrecosto cuando la obra ni siquiera ha comenzado. De hecho, el presidente informó que el lunes próximo arrancarán los trabajos. Al cuestionar al presidente por qué no se consideró esta variación del terreno, el presidente comentó: “claro que se tomó en cuenta el cerro, saben desde cuando, desde hace como 50 años que se construyó el aeropuerto militar de Santa Lucía”, dijo irónico. Sin embargo, el estudio también arrojó una conclusión preocupante. La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), quienes son los encargados de la construcción y operación del aeropuerto, aceptó que tenían un problema de suministro de agua. Resulta que el aeropuerto se encontrará sobre un manto acuífero sobreexplotado. Y la demanda de agua potable podrá ocasionar desabasto a las poblaciones aledañas. Entre otras observaciones, el Director del Instituto Nacional de Arqueología e Historia, Diego Prieto, avisó que el terreno está repleto de vestigios com vasijas, objetos de obsidiana, incluso habló de estructuras in situ. El INAH no se opone al proyecto, pero sí llamó a ejecutar un protocolo de rescate arqueológico para no sepultar el patrimonio cultural. De una forma u otra comienzan a saltar focos rojos que comprometen el proyecto. ¿Podrá el presidente cumplir con sus promesas?