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25 de Septiembre del 2019

¿A qué está jugando Monreal?

La iniciativa de Morena de desaparecer los poderes estatales en Guanajuato y Tamaulipas tiene el potencial de provocar una crisis constitucional.

¿A qué está jugando Ricardo Monreal, el poderoso coordinador de mayoría en la Cámara de Senadores? La pregunta se repite lo mismo en los pasillos de Palacio Nacional como en los chats de los grupos de legisladores de oposición, según fuentes cercanas al asunto.

Hasta esta mañana, la bancada de Morena en la cámara alta mantiene su posición de desaparecer los poderes en los estados de Tamaulipas y de Guanajuato, ambos gobernados por el Partido Acción Nacional. La justificación, expresada en un documento del grupo parlamentario de mayoría, está basada en el argumento de que “el actuar errático de las autoridades locales hacen evidente la incapacidad del gobierno estatal para garantizar la seguridad de sus habitantes y la paz en su territorio; han transgredido el orden democrático y quebrantado el Estado de Derecho”.

Ignacio Morales Lechuga, ex procurador de la República, calificó la iniciativa como una arbitrariedad. “¿Y por qué no voltean a ver a Veracruz, entidad desbordada en violencia pero con la particularidad de que es gobernada por Morena?”, cuestionó.

En esa tesitura, el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia, José Ramón Cossío, publicó en su cuenta de Twitter que “la desaparición de los poderes estatales debe llevarse a cabo conforme a la Ley…no es un asunto de arreglos político, ni de meras mayorías parlamentarias”.

La propuesta pone de relieve el poder que ha concentrado Ricardo Monreal como el principal referente de la super mayoría de la coalición de Morena en el Senado. Pese a que el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador se caracteriza por su heterogeneidad y por la conjugación de intereses a veces opuestos, Monreal ha logrado, simultáneamente, mantener la disciplina de su grupo parlamentario y promover una agenda legislativa que no siempre está alineada con Palacio Nacional.

La alianza con el Partido Verde y el cabildeo de una iniciativa abocada a recortar las comisiones bancarias son dos ejemplos que explican los mecanismos utilizados por Monreal para posicionarse como un interlocutor clave de la 4T frente a la clase política tradicional y a la clase empresarial.

La desaparición de poderes estatales en Guanajuato y Tamaulipas surgió como una contrapropuesta a una iniciativa del PAN para hacer lo mismo en Veracruz, estado gobernado por Morena. Se trata, esencialmente, de un ejercicio de medición de fuerza política en el que Ricardo Monreal ha demostrado tener la última palabra en el Senado.

Sin embargo, las consecuencias podrían ser notables: la oposición acusa que la desaparición de poderes representa un ataque al sistema nervioso del federalismo mexicano, que pone al país en riesgo de una crisis constitucional y que, como la llamada Ley Bonilla de Baja California, es profundamente antidemocrático.

Además, esto podría suponer un problema para el gobierno federal, que ha cuidado las formas políticas para esquivar la acusación de que existe una agenda para debilitar sistemáticamente a las instituciones democráticas y a los contrapesos constitucionales.

La Ley Bonilla puso en evidencia el creciente golfo que separa al presidente López Obrador de Morena. Este caso propició que el mandatario enviara la advertencia de que la mala praxis política podría orillarlo a darle la espalda al partido que fundó. El activismo de Monreal podría ser el tiro de gracia que selle este distanciamiento.