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25 de Abril del 2020

El CCE apuesta a su propio proyecto frente a la crisis del Covid-19

El Consejo Coordinador Empresarial ha evitado usar la palabra rompimiento. En el discurso, todavía aspiran a colaborar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Pero, en los hechos, existe una balcanización entre el sector público y el privado.
Hace diez días, el Financial Times le hizo una sugerencia a la élite mexicana: la oposición partidista, los gobernadores estatales y los líderes del sector empresarial deben unirse para empujar un plan económico y sanitario para enfrentar el coronavirus. Y ese plan debe ser cabildeado frente al presidente Andrés Manuel López Obrador. La élite político-empresarial les tomó la palabra. La oposición, los gobernadores y los empresarios han tenido reuniones, firmado desplegados y han aparecido en medios para criticar la ausencia de una respuesta de política económica del gobierno de López Obrador a la que, se proyecta, será la peor recesión desde 1932. El Consejo Coordinador Empresarial está haciendo un llamado a un acuerdo nacional. Se convocó a once mesas de trabajo para diseñar políticas públicas y privadas que, de manera paralela al gobierno federal, puedan mitigar los efectos negativos de la pandemia del Covid-19. Los empresarios están tomando cartas en el asunto, independientemente de que sus propuestas lleguen a ser escuchadas en Palacio Nacional. El discurso del CCE hace énfasis en que éste no es el momento de la política ni de la división. Sin embargo, de facto, lo que está sucediendo es una balcanización entre el sector público y el sector privado. La iniciativa privada está actuando como una entidad política para hacer lo que sea necesario y, en palabras de Carlos Salazar Lomelín, asegurar que nadie se quede atrás. El diagnóstico del empresariado, de los gobernadores y de la oposición está claro: debe evitarse a toda costa que una crisis de liquidez se convierta en una de solvencia. También tienen claro el enfoque de las medidas que deben tomarse en este sentido: un programa de política fiscal contra cíclica que tenga como primera prioridad la continuidad del empleo formal y el aseguramiento del ingreso del sector informal. Las mesas de trabajo a las que ha convocado el Consejo Coordinador Empresarial serán coordinadas por los dirigentes de las principales organizaciones patronales del país. Carlos Salazar, presidente del CCE y ex director de FEMSA, llevará el tema de la atención inmediata de la política macroeconómica. Antonio Del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios y accionista de Orbia, dirigirá la mesa de atención del sector privado al sistema de salud. Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuaria, será el moderador del grupo que diseñará políticas para salvaguardar las cadenas de valor del sector alimentario. Luis Niño de Rivera, presidente de la Asociación de Bancos de México y director de Banco Azteca, llevará la mesa que estará enfocada en el funcionamiento ordenado del sistema financiero. Álvaro García Pimentel, de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles, también contribuirá en este esfuerzo. También coordinarán mesas de trabajo Francisco Cervantes, de Concamin; José Manuel López, de Concanaco; Enoch Castellanos de Canacintra; Vicente Yáñez de la ANTAD; Álvaro García Pimentel, de la AMIB; Bosco de la Vega, del CNA; y Valentín Diez Morodo, es accionista de Grupo Modelo y Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior. Gustavo de Hoyos, presidente de COPARMEX y uno de los líderes empresariales más críticos del gobierno federal, dirigirá el grupo de trabajo enfocado a la recuperación económica en el mediano y largo plazo. El Consejo Coordinador Empresarial ha evitado usar la palabra rompimiento. En el discurso, todavía apuestan a colaborar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, en los hechos, la iniciativa privada ya apuesta a su propio proyecto.