21 de mayo 2022

18 de enero 2022

Opinión

#YoQuéVoyASaber | Mariana, el fin y los medios

Yo qué voy a saber

Estaría chingón que Mariana trabajara en soluciones estructurales que ayudaran a resolver los problemas… pero entonces esa caridad que tanto nos presume ya no sería necesaria y se quedaría sin historias para subir a Instagram

Por Carolina Hernández

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En “El Príncipe”, Maquiavelo dice que los gobernantes deberían ser juzgados por sus resultados y que los medios utilizados para alcanzarlos tendrían que ser perdonados.

Pero estoy segura que ni en sus más perturbados sueños, Nicolás pensaba en que alguien se llevara un niño prestado a su casa un fin de semana, para promover las adopciones.

Lucrar con la vulnerabilidad de un pequeño no se puede justificar bajo ningún fin.

Antes de que Mariana Rodríguez comenzara a subir historias del DIF Capullos, el tema de las adopciones no estaba en la agenda de casi nadie.

Pero una cosa es hacer campaña para concientizar sobre la falta de cultura en este tema y otra muy distinta es llevarse -un fin de semana a su casa-, a un bebé con una condición médica y exhibirlo en redes como si fuera un nenuco que acaba de comprar en Liverpool.

Y del que por supuesto guardó el ticket para regresarlo en dos días.

México ocupa el segundo lugar en América Latina con más niños huérfanos.

En el país hay cerca de 1.6 millones de pequeños en la orfandad, de acuerdo con cifras de UNICEF.

Pero de esos, solo 30 mil viven en orfanatos y no todos están en adopción, porque su situación jurídica no lo permite.

Las adopciones son sin duda un tema del que debemos hablar más, pero en política, las formas son fondo y estoy segura que Mariana lo sabe.

Durante los escasos meses que lleva en el poder, la influencer se ha dedicado a documentar minuciosamente cada uno de sus actos de caridad.

Los colchones, las fiestas, los regalos y la convivencia con los niños del DIF Capullos definitivamente han puesto en la conversación lo que pasa en ese lugar.

Lo celebro.

Pero hay una gran diferencia entre visibilizar los problemas y mitigar las fallas por encimita, y buscar soluciones estructurales que trasciendan a los 6 años que ella y Samuel García estarán al frente del gobierno.

¿Qué va a pasar con esos niños y niñas cuando Mariana ya no esté para subirlos en sus stories?

Estaría padre que, con la misma intensidad que nos comparte cada minuto del día que pasa en la institución, nos hiciera partícipes de las propuestas e iniciativas que se están promoviendo para mejorar de raíz los problemas que existen en el DIF.

Lo que la influencer está haciendo es atenuar las consecuencias de algo que es más profundo que colchones nuevos y pelotas de colores.

Sí, el Programa de Acogimiento Familiar para los menores del DIF Capullos es una excelente iniciativa que se retomó con la llegada de Mariana a la oficina de AMAR a Nuevo León.

Sin embargo, el pequeño no fue llevado a la casa del Gobernador bajo este esquema, puesto que para eso se necesita una certificación que ninguno de los dos tiene.

¿Y saben por qué es importante certificarse?

Porque los niños que están en el DIF no son nenucos. Necesitan cuidados muy particulares, sobre todo los que son como Emilio.

Mariana dijo que había conseguido un permiso de convivencia que parece sacado de la manga, aunque la institución aseguró que era un permiso provisional que se da cuando existe un vínculo entre el menor y la persona.

Aun así, ese permiso seguramente no les da derecho a exhibir al pequeño en esa explotación mediática que se le dio en redes sociales como un producto de mercadotecnia política.

No hay fin que justifique eso.

“Gracias, Samuel, por seguirme mis locuras”, le dijo Mariana a su esposo el día que decidieron llevarse a Emilio a su casa.

No, lo que hizo no es una locura. Lo que hizo es irresponsable, insensible, oportunista, cruel y si le escarbamos un poco, también ilegal.

Todos los niños tienen derecho a la vida privada, a la identidad, derechos relacionados con la aplicación de interés superior establecido en la Constitución.

Además, incluso puede haberse cometido el delito de trata de personas por usar la imagen de Emilio con fines políticos y mercantiles, recordemos que Mariana es una marca registrada y todo lo que sube en sus redes se monetiza.

Estaría chingón que Mariana trabajara en soluciones estructurales que ayudaran a resolver los problemas… pero entonces esa caridad que tanto nos presume ya no sería necesaria y se quedaría sin historias para subir a Instagram… y eso sí sería una locura.

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