16 de septiembre 2021

29 de junio 2021

Opinión

#YoQuéVoyASaber | Esta fiesta también es lucha

Yo qué voy a saber

En medio de toda esa tragedia, hay un día al año en que esa comunidad tan atacada sale de fiesta. Se pone brillos, se pinta de colores, se viste de gala y sale a las calles a cantar

Por Carolina Hernández

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El fin de semana pasado fui a mi primera marcha gay. Y, aunque con muchas restricciones por la pandemia, tuve la oportunidad de vivir desde las entrañas una protesta que, aunque nace del dolor, crece en la celebración… pero esta fiesta también es lucha.

En el orgullo de ser quienes somos y de que nadie nunca tenga que explicar a quién ama ni por qué.

La marcha del orgullo gay no siempre fue una fiesta. Sus orígenes se remontan a 1969 y la brutal redada en el Stonewall, un club gay en el corazón neoyorquino.

Cuentan que, en medio de la represión policial, Stormé DeLarverie, una lesbiana que estaba siendo sometida, se rebeló y exigió a los demás hacer frente al abuso.

Alguien tiró la primera lata de cerveza y se armó una batalla campal que dio origen a una revolución. Una lucha contra la discriminación, contra el abuso, contra la injusticia.

Y esa lucha se mantiene todos los días hasta hoy.

Porque en este 2021 aún hay 72 países en el mundo que criminalizan la relación entre personas del mismo sexo. Y en 8 de esos países, se castiga con pena de muerte. 

De acuerdo con un reporte de Letra S, en nuestro país se reportaron 79 asesinatos contra personas de la comunidad LGBTI+ en 2020.

De estos, 43 eran mujeres trans.

Y es que México es la segunda nación en todo el mundo con mayor índice de crímenes por homofobia.

Pero en medio de toda esa tragedia, hay un día al año en que esa comunidad tan atacada sale de fiesta. Se pone brillos, se pinta de colores, se viste de gala y sale a las calles a cantar. A tomarse de la mano en público, a besarse, a gritar que están orgullosas, orgullosos y orgulloses de ser quienes son.

Durante la marcha del pasado fin de semana, vi a miles de personas libres y felices. Sin miedo. En tacones, con alas, con flores, con fuerza, con poder.

Les vi cantar por las calles de una ciudad que aún les mira con recelo.

Vi las caras de quienes desde la acera juzgaban su felicidad. 

Según la Encuesta sobre discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, en nuestro país, el 59.8% de las personas de la comunidad LGBTI+ se han sentido discriminadas, por al menos, un motivo en ese año.

Pero a pesar de eso, en México poco a poco han conseguido los derechos que les corresponden.

En 20 de los 32 estados ya existe el reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo y cada vez se aprueban más leyes que protegen la identidad de género para personas trans. Por eso es importante marchar.

Por eso, su protesta, aunque parezca fiesta también es una lucha aunque vaya en tacones y con estola.

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