9 de febrero 2021

Opinión

#YoQuéVoyASaber | El déjà vu del voto meh

Yo qué voy a saber

Las elecciones del 2024 presagian un déjà vu de las del 2018 y cuando ganó el voto del meh. Ese voto por "el menos peor" que hoy tiene a muchos arrepentidos. El problema es que parece que cada vez el menos peor es más peor.

Por Carolina Hernández

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El 2024 está pintado para ser un enorme déjà vu del 2018, el año en el que México eligió a un presidente votando por el menos peor.

El año en el que ganó en meh.

En el 2018 nuestras opciones para gobernar el país estaban bastante limitadas.

Teníamos al candidato del partido oficial. Ese que sin importar cuán bueno pudiera parecer… era el cándido del partido oficial, ese partido que nos tenía metidos en un desastre de corrupción y mugre y del cual, por más que intentaran, no se podía despegar.

Al robot políticamente correcto, máster en oratoria, que representaba a la élite social y al Neoliberalismo puro.

Al ranchero chido que se vendió como independiente y que representaba la sonora mentada de madre que los regios le habían dado al sistema bipartidista que había dominado y destrozado Nuevo León durante años.

Y bueno, a Margarita.

Entonces, para muchos, Andrés Manuel era “el menos peor”.

Pero la trampa del menos peor nos tiene en donde estamos.

Nos tiene en manos de un gobierno que se ha mostrado no solo incapaz de avanzar, sino aferrado al pasado.

Tanto en los eternos señalamientos de que todo es culpa de los otros, porque el PRIAN robó más, como en el uso de las mismas prácticas que tanto criticaron.

No es sorpresa que muchos de quienes votaron por Andrés Manuel por la esperanza del cambio hoy están arrepentidos.

Pero además deben vivir su desilusión en medio de los airados reclamos de quienes con una falsa superioridad moral los critican por cambiar de opinión y los señalan incluso como los únicos culpables de la situación que se vive en el país.

Porque aquí no se vale rectificar.

Tampoco es sorpresa que todos los días exista una tendencia sobre sacar a Morena para el 2024.

No podría estar más de acuerdo con la consigna.

Concurro y suscribo.

Pero me aterra la pregunta: ¿A quién ponemos?

Si las elecciones intermedias de este año son, como siempre se ha dicho, un simulacro para las del 2024, no veo la hora de irme a encerrar a llorar al baño.

El bufete político es… bueno, deplorable.

La lista incluye nuevos partidos, los mismos partidos y partidos aliados con peores partidos.

A principios del 2019, 106 organizaciones notificaron al INE su intención de ganar el registro y crear un nuevo partido político.

A unos cuantos días de que cierren los registros, hay tres que ya lograron el número mínimo de afiliados:

Redes Sociales Progresistas -ligado a Elba Esther Gordillo- Grupo Social Promotor de México -o sea, Nueva Alianza, del evangélico Hugo Eric Flores- y Encuentro Solidario, de quienes basta decir que postularon a Hank Rhon como su candidato en Baja California.

¿Esa es la oferta política tenemos?

¿Y los independientes, dirán algunos?

Bueno, los independientes primero tienen que luchar contra las leyes electorales en México que parecen hechas para que no consigan candidatearse.

Y a eso, hay que agregarle que deben conseguir firmas durante la pandemia, en semáforo rojo, hacerlo a tiempo y luego que las validen.

De acuerdo con el INE, en todo el país 61 personas obtuvieron el registro para buscar las firmas y contender sin partido.

Pero todavía falta ver si cumplen con toda la tramitología.

En 15 estados, a nadie le importó ser independiente y ni siquiera lo intentaron. Seguro por que la desesperanza burocrática desanima a cualquiera.

Así que, si las elecciones de este año son el ensayo de las del 2024 la situación debería tenernos muy preocupados, porque cada vez lo menos peor es más peor…

Y el voto meh sería el peor déjà vu que nos pudiera pasar.

Si en la elección de 2018 vimos a nueve partidos contender el voto, con sus respectivas coaliciones, en 2021 el número podría crecer posiblemente hasta 12 partidos.

Votar por él no unificó a los regiomontanos en legiones de broncolievers, no, votar por él unificó a los regios en la más estruendosa mentada de madre que había recibido el sistema bipartidista de Nuevo León. Pronto llegó la decepción. 

Si el  y credencial de elector, votaría extasiado por él.

El camaleónico partido tiene hoy su puesta en escena más cínica: dado que el sexenio de Peña Nieto ha resultado un desastre en muchos (sino es que en todos) sentidos, el PRI presenta a su candidato José Antonio Meade como un outsider, casi como un opositor (camuflaje tecnócrata).

Ante este vacío, López Obrador se posiciona como un meh

La prioridad es que se vaya el PRI

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