27 de enero 2022

11 de enero 2022

Opinión

#YoQuéVoyASaber | Chumel: El recurso del pastelazo

Yo qué voy a saber

Chumel es solo un ejemplo de esa “oposición” que la juega fácil, que teniendo una inigualable oportunidad de cuestionar un régimen fallido, elige el vulgar recurso del pastelazo para algo tan burdo como ser tendencia

Por Carolina Hernández

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Si algo tiene claro Chumel -además de su tono de piel- es su estrategia de marketing. Él sabe que el odio vende.

El escándalo y la polémica son el principal motor de su marca y nadie puede negar que le funciona perfecto… al menos para lo que busca.

Pero quizá el youtuber no dimensione es que, esa tendencia, la consigue a costa de replicar y potenciar un discurso que divide y que nos enfrenta.

O sea, igual que Andrés Manuel.

Durante esta administración, los mexicanos hemos sido orillados a elegir solo entre dos opciones: o somos fifís o somos chairos.

Los discursos matutinos del Ejecutivo propagan la idea de que, cuestionar al gobierno, invariablemente nos pone de un lado, mientras que en las redes sociales se ha decretado como regla inquebrantable que coincidir con cualquier política de Andrés Manuel nos pone del otro.

No existe nada en medio.

Y sacando provecho de toda esa polarización está Chumel.

El youtuber es, sin duda, uno de los principales críticos de esta administración, y yo soy una convencida de que al poder se le cuestiona y que la “Cuarta Transformación” tiene muchas deudas por saldar.

Sin embargo, teniendo todo para cuestionar, el comediante parece haber escogido la básica estrategia del insulto.

Cuando elige el comentario clasista, discriminatorio y lo que supongo que él llama ser “políticamente incorrecto”, Chumel desaprovecha una insuperable oportunidad de evidenciar un gobierno que ofrece una extensa variedad de llagas dónde poner el dedo.

Y su elección no solo me parece ordinaria, sino irresponsable.

Porque es mezquino que alguien con su alcance replique discursos clasistas en un país que normaliza frases como “mi muchacha”, con la que pretenden despojar a las personas de su nombre y su identidad, como si les pertenecieran.

Porque es ruin que alguien con su influencia reproduzca expresiones discriminatorias, en un país en el que se insulta a los más vulnerables y se les trata como accesorios de 200 pesos.

La peligrosa mentalidad del influencer tan solo suma a la división que existe en México, y su falta de empatía y de responsabilidad social, lo mete en la misma casilla de ese presidente que tanto critica.

Ambos, preocupados más por su popularidad y por elegir todos los días un nuevo villano sobre el cual descargar sus frustraciones.

Bien dicen que lo que te choca, te checa.

En México tenemos un grave problema de desigualdad social que el gobierno no ha sabido combatir, casi la mitad de la población se mantiene en la pobreza, los programas sociales han sido más una propaganda que una solución, la violencia se mantiene igual o peor que antes, el país se tambalea…

Y con todo eso sobre la mesa, Chumel decide hablar de si quienes votaron por Andrés Manuel son más o menos morenos o si quienes usan Rappi son más o menos blancos.

Bajo esa decisión, queda claro que el youtuber necesita que Andrés Manuel siga polarizando cada mañana, para recoger esa ponzoña y convertirla en los likes que tanto aprecia.

Chumel es solo un ejemplo de esa “oposición” que la juega fácil, que teniendo una inigualable oportunidad de cuestionar un régimen fallido, elige el vulgar recurso del pastelazo para algo tan burdo como ser tendencia.

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