22 de junio 2021

4 de junio 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | ¿Weinstein y Raniere a la mexicana?

Con tacones entre legos

Antes de las denuncias escalofriantes, los currículums de Andrés Roemer y Ricardo Ponce eran perfectos. Sus perfiles eran de ensueño, pero como dicen: no todo lo que brilla es oro

Por Marcela Garza Barba

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Al productor Harvey Weinstein y al supuesto gurú de autoayuda Keith Raniere los grabaron.

Las denuncias y evidencias de unas tantas mujeres los pusieron tras las rejas.

Al productor y escritor mexicano Andrés Roemer y al supuesto creador de la autosanación en México, Ricardo Ponce, no los grabaron… bueno, hasta ahora no lo sabemos.

Lo que sí sabemos es que ya hay más de 60 denuncias en contra de Roemer, una orden de aprehensión en su contra y una ficha roja de la Interpol.

Y de Ponce, que esta semana catearon el hotel en Bacalar donde impartía sus cursos y que cada día más mujeres se unen al movimiento Me Too Denuncia a Ricardo Ponce.

¿Será que estamos frente al Weinstein y Raniere mexicanos?

¿Así como en Estados Unidos, se hará justicia aquí en México?

Antes de las denuncias escalofriantes, los currículums de estos hombres eran perfectos.

Desde dueños de casas productoras, representantes de la UNESCO hasta creadores de la famosa autosanación y genios con un IQ superior a los demás.

Sus perfiles eran de ensueño.

Pero como dicen, no todo lo que brilla es oro.

En los cuatro casos, tanto en Estados Unidos como en México, al parecer ese brillo era una fachada de una podredumbre humana.

Porque no se le puede llamar otra cosa a la manipulación sexual ejercida por el hombre en el poder.

El caso de Harvey Weinstein, ya todos lo conocemos.

Con decir que es referencia para otros casos semejantes, tal como el de Andrés Roemer.

Al menos así lo cataloga este mes la revista Time.

Tanto Weinstein como Roemer han sido señalados por un sinfín de mujeres, quienes aseguran fueron acosadas y abusadas sexualmente por los reconocidos productores.

Weinstein y Roemer usaban su poder para reunirse con mujeres que deseaban subir en la escalera profesional.

Ellos tenían la llave a los sueños de estas mujeres, pero a cambio no pedían permiso de pasarse la raya.

Cerraban la puerta y ahí sucedía lo impensable.

Se presume que hubo desde manoseos hasta presuntas violaciones.

Melissa Thompson, una de las víctimas de violación de Weinsten, grabó en video en donde claramente se ve cómo el magnate la acosa.  

Thompson denunció y así 100 mujeres más.

¡100!

Sin contar las que tal vez se quedaron calladas por miedo a represalias.

Hoy, el violador está pagando con 23 años tras las rejas, y si bien le va, saldría a los 87 años.

Ahora sí, tal cual, el título de una de sus películas… Hell Ride.

Eso en Estados Unidos, donde la justicia es un tanto más justa que de este lado.

Porque acá en México ni se diga, hasta le dieron tiempo al presunto abusador de Andrés Roemer para que saliera del país.

Porque desde febrero, la bailarina Itzel Schnaas lo había denunciado.

Y así, 60 denuncias más se sumaron en contra del también escritor.

Pero no fue sino hasta mayo, que se giró una orden de aprehensión en su contra y se emitió una ficha roja por la Interpol.

Al día de hoy no se sabe nada sobre su paradero.

Aunque entre voces sospechan que está en Israel, lugar en donde también lo han denunciado por presuntos abusos sexuales, pues hasta hace poco reapareció en dicho país.

Vaya, vaya fichita roja.

No por nada hace unos meses eliminaron el nombre de una calle que hacía honor a Roemer, ahí mismo en Israel.

Pero al parecer, el poder abusar no solo está en los hombres con perfiles como el de Weinstein y Roemer.

Sino en hombres que “iluminan el camino” con la famosa autosanación y autoayuda.

Como el supuesto gurú Keith Raniere y ahora, al parecer, el gurú mexicano Ricardo Ponce.

Ambos líderes espirituales, con miles de seguidores, entre ellos famosos y gente adinerada que busca sacar algo más de esta vida.

Fuera del ego.

Pero los que sacaron algo más al parecer fueron Raniere y Ponce.

Quienes han sido denunciados al igual que Weinstein y Roemer.

Para Keith Raniere, su santuario y lugar en donde hacía sus fechorías: Albany, Nueva York.

Y de las primeras que rompió el silencio sobre el abuso vivido, una de sus víctimas, la canadiense, Sarah Edmondson.  

Para Ricardo Ponce, su santuario y lugar donde supuestamente hacia sus fechorías: Bacalar, Quintana Roo.

Y la primera que rompió el silencio sobre el abuso vivido, Maire Wink.

El modus operandi de Raniere se asemeja al del creador de la autosanación en México.

Se presume que ambos disfrazaban los cursos de autoayuda con un mismo propósito, seducir a sus víctimas, para después abusar sexualmente de ellas.

Al menos así lo demandaron colectivamente unas tantas mujeres, en el caso de Raniere y en el caso de Ponce, cada vez se suman más mujeres.

Basta con ver la cuenta en Instagram de Mee Too Denuncia a Ricardo Ponce.

Hoy, Raniere cumple una cadena perpetua, mientras sus víctimas se recuperan de los traumas psicológicos vividos.

En el caso de Ricardo Ponce, apenas comienzan las presuntas denuncias y los cateos a lugares sagrados, como el hotel Akalki donde impartía los retiros espirituales.

Aunque Ponce se pronunció, en pos de su verdad, en un comunicado en sus redes sociales en el que da las gracias a los valientes que lo apoyan.

Ahora sí que ¡Dios mío!

Raniere, en su momento, también lanzó un comunicado parecido.

Productor, escritor o gurú espiritual, lo cierto es que el karma tarde que temprano te persigue.

Y si en esta vida obras mal, te va mal.

No puedes disfrazar algo malo con algo bueno.

Porque al final, la verdad triunfa, en Estados Unidos o en México.

No importa si la justicia tarda en llegar.

O si la ineficacia de las fiscalías hace de las suyas.

Se dice que, en 5 años, solo 5 denuncias de 100 por abuso sexual y violación acabaron en sentencia.

¡Vaya impunidad mexicana!

Así que, mujeres, sigan hablando.

No se queden calladas.

Hablen, denuncien.

La verdad triunfará.

Ahí están Weinstein y Raniere como ejemplo, si es que así se le puede decir.

Time will tell.

Time will tell.

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