23 de enero 2022

10 de diciembre 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Una pistola para mi hijo

Con tacones entre legos

No entiendo cómo un padre o una madre le puede enseñar a su hijo a usar una pistola, y menos cómo le pueden regalar una. Hoy, James y Jennifer Crumbley son igual de culpables que su hijo Ethan, de 15 años, por la tragedia en Michigan

Por Marcela Garza Barba

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James Crumbley le adelantó el regalo de Navidad a su hijo de 15 años.  El regalo: una pistola semi automática.

La Sig Sauer 9mm.

¡Decisión fatal!

Jamás le regalaría una pistola a mi hijo.

Ni aunque esté de moda ir al campo de tiro o de cacería.

¿Y tú?

Nunca me han gustado las pistolas.

Ni las de verdad, ni las de juguete.

Los juegos de niños que involucran armas siempre me han parecido innecesarios.

Y más cuando se trata de llevarlos a un campo de tiro o de cacería.

Como mamá, no le veo el punto.

¿Una pistola en manos de mi hijo?

Nada más de decirlo, me da escalofríos.

No entiendo cómo un padre o una madre le puede enseñar a su hijo a usar una pistola.

Y menos cómo le pueden regalar una.

La tragedia de la semana pasada en la escuela de Oxford, en Michigan, se pudo haber evitado por los padres.

Hoy, James y Jennifer Crumbley son igual de culpables que su hijo Ethan, de 15 años, quien mató a cuatro compañeros e hirió a ocho en el pasillo de su escuela.

Y es que para James Crumbley, el regalo perfecto para su hijo Ethan, de tan solo 15 años fue una pistola semi automática.

¡Vaya regalo perfecto!

Crumbley se la dio a Ethan el fin de semana del 25 de noviembre, el fin de semana de Acción de Gracias.

Un día después, Jennifer -la madre de Ethan- lo llevó a un campo de tiro para que practicara.

En ese momento, Jennifer posteó una foto de ambos en redes sociales la cual decía “el día de mamá e hijo probando su nuevo regalo de Navidad”.

¡Como si no hubiera mejores opciones de regalo para un joven de 15 años!

¿Qué estaría pensando Jennifer como madre?

¿Que su hijo era tan responsable a tan corta edad, que la utilizaría para bien?

¡Gran responsabilidad!

Así como Jennifer, Ethan tomó una foto de la pistola semi automática y la presumió en su cuenta de Instagram.

“Acabo de recibir mi nueva belleza hoy, una Sig Sauer 9mm. Responderé a cualquier pregunta (y un emoji de carita feliz con corazones)”.

Adolescencia quebrada.

¿Cómo no presumir la Sig Sauer de 9mm, si tenía permiso de los padres de portar dicha arma?

Para el 30 de noviembre, Ethan ya había matado a cuatro compañeros y herido a otros ocho en la escuela Oxford, en Michigan.

¿Tragedia evitable?

¡Por supuesto!

¿Para qué regalarle una Sig Sauer a un joven de 15 años?

¿Qué necesidad?

Según un reporte del US Secret Service National Threat Assesment Center, la mayoría de los tiradores escolares de Estados Unidos obtienen sus armas de casa.

O sea, el “gun control” empieza en el núcleo familiar.

¡Escalofriante dato!

Sigamos con el caso de los Crumbleys.

El 29 de noviembre, un día antes del tiroteo masivo, a Ethan lo cacharon buscando municiones en su celular.

La maestra que lo vio lo reportó con el director; Ethan le explicó que los deportes de tiro eran un pasatiempo en su familia y que por eso realizaba dicha búsqueda online.  

Mientras Ethan daba explicaciones sospechosas, personal de la escuela trató de localizar a la madre.

La madre no respondió a las numerosas llamadas, pero sí le contestó a Ethan por medio de un mensaje de texto.

“LOL (risas), no estoy enojada contigo, tienes que aprender a no ser atrapado”.

¡Qué ejemplo de madre!

Ethan por la libre, con pistola en mano, cobijado por los padres.

Se dice que esa noche, Ethan grabó un video en el que habla sobre matar a algunos estudiantes.

Fatal… por dónde lo veas.

El 30 de noviembre, día del tiroteo, otra maestra encontró un dibujo con una pistola.

El título del dibujo: “los pensamientos no paran, ayúdenme”.

Y otras frases como “mi vida no tiene sentido”, “sangre por todas partes” y “el mundo está muerto”.

Estaba más que claro, Ethan necesitaba otro tipo de arma, ayuda psicológica urgente.

La maestra lo llevó a la oficina alrededor de las 10am.

Esperaron a los padres de Ethan.

Cuando llegaron Jennifer y James se sentaron, y les dieron los dibujos con las frases en donde su hijo pedía ayuda.

Pero al parecer, no le dieron importancia.

Los directivos les pidieron a James y Jennifer que buscaran ayuda profesional inmediatamente y que se lo llevaran a casa.

Ambos dijeron que tenían trabajo y lo dejaron ahí, en la escuela,

¿Negligencia de los padres?

¿También de la escuela?

A las 12:51pm, Ethan sale del baño con la pistola que le regaló su papá y con la que practicó en el campo de tiro con su mamá.

Mató a quemarropa a cuatro compañeros, todos ellos jóvenes sobresalientes.

Y a otros ocho, los hirió de gravedad.

Hoy, Ethan es acusado de asesinato y terrorismo.

¡Adiós futuro!

Mientras que Jennifer y James son acusados de homicidio involuntario.

Vaya ejemplo de padres.

El tiroteo que provocó Ethan en un colegio es el número 28 en 19 estados en 2021.

Hasta hoy, más de 278, 000 estudiantes han experimentado violencia con armas en el colegio desde la tragedia en Columbine, según datos del Washington Post.

Las leyes para que un menor porte una pistola en Estados Unidos varían según el estado.

En Michigan, un menor de edad como Ethan, tiene que ser supervisado por los padres.

Y aquí nadie supervisó nada.

Aun así.

¿Ése es el regalo de Navidad que queremos para nuestros hijos?

La tragedia no solo está en los colegios, sino en los núcleos familiares.

Ahí empieza todo. ¡Piensen antes de jugar con fuego!

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