23 de enero 2022

17 de diciembre 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Señora Beatriz…

Con tacones entre legos

Es preocupante que la esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller pida a los criminales cambiar las armas por un libro, si vivimos en un México reprobado en educación

Por Marcela Garza Barba

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Estamos por cerrar el 2021, y al parecer, los que gobiernan no entienden lo que hunde a nuestro país. Es preocupante que la esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller pida a los criminales cambiar las armas por un libro, si vivimos en un México reprobado en educación.

Vivimos en un México que carece de estrategia educativa.

En un México donde según el Censo de Población y Vivienda 2020, 4 millones 456 mil 431 personas no saben leer ni escribir.

En un México en donde alrededor de 6 millones de alumnos desertaron por la pandemia.

Y en donde se dice que 30,000 niños son reclutados por el crimen organizado.

Señora Beatriz, le cambio el “ningún lector es agresor” por “nos falta educación para erradicar la violencia”.

Mejor empecemos por ahí.

Los mexicanos no leen.

No porque no quieren.

Sino porque no tienen para comprar el libro.

Un buen libro cuesta alrededor de 300 pesos.

El salario mínimo, a partir del 2022, será de 260.34 pesos.

Si hacemos la suma, el libro no alcanza.

Pero supongamos que alcanzara.

¿El libro o el pan?

Para sobrevivir, el pan.

Y supongamos que los regalan.

¿Pero por dónde empezamos? Si tampoco asisten a clases para aprender a leer y escribir.

¡Cuatro millones 456 mil 431 personas que no saben leer ni escribir!

El tema de la violencia que sacude a México es tan complejo, que no me alcanzaría este editorial para explicarlo.

Pero, en resumen, la gente quiere vivir.

Y para vivir no alcanza con el salario mínimo, y por ende, cae en las garras del crimen organizado.

El pasado mes de octubre, la asociación Reinserta, aseguró que 30,000 niños son reclutados por el crimen organizado.

¡30,000!

Y se me hacen pocos.

Se presume que estos niños ganan mensualmente 35,000 pesos.

35,000 pesos que seguramente no ganarían ni en el primer mes si tuvieran la fortuna de graduarse de una universidad.

Así ni pensar en la escuela, ¿no?

¿Para qué tomar un libro cuando se gana mejor con pistola en mano?

Y así, la violencia en México crece, mientras que la educación baja.

El juego de millones de niños y adolescentes que intercambian el mundo de los libros por el mundo de la violencia.

Pero los niños y adolescentes no solo intercambian los libros por las pistolas para unirse al narcotráfico, sino para defenderse de él.

Por ejemplo, en algunas comunidades de Guerrero, niños y adolescentes dejan las aulas para tomar un rifle o una pistola y defender a sus familias del crimen organizado.

Muchos de ellos no vuelven a abrir un libro, y menos, pisan un salón de clase.

Triste, ¿no?

Saber que la realidad en nuestro país nos rebasa.

Y que el futuro está anclado en un gatillo y no en el cambio de página de un libro.

Por eso, que la esposa del presidente lance una frase como la de “abrazos, no balazos”, pero enfocada en libros en lugar de armas, me parece un tanto fuera de lugar.

Porque en este lugar se piensa en modo violencia por necesidad.

Por falta de estrategia.

Señora Beatriz.

Usted dice: los libros son el arma más ponderosa que tiene una nación para vivir en paz.

Pero de nada sirven los libros si no hay paz por parte de los que gobiernan y se tiene que recurrir a trabajar para el crimen organizado o dejar el salón de clases para salir con un rifle o pistola a defender a la familia.

Hablemos claro.

México no está para frases utópicas.

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