7 de enero 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | QAnon in the House

Con tacones entre legos

El caos irrumpió en Washington en un cuasi Golpe De Estado. Y aunque el Congreso de Estados Unidos certifica la victoria de Biden, el peligro aun es extremo. Y es que en 2021 QAnon is in the house.

Por Marcela Garza Barba

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La democracia ha sido secuestrada.

Sin cubrebocas, sin sana distancia.

Y con cuernos tal cual diablo.

El caos irrumpió en Washington el pasado miércoles cuasi golpe de Estado.

Y aunque el Congreso de los Estados Unidos certifica la victoria de Joe Biden, el peligro aún es extremo.

Y es que en 2021 QAnon is in the house.

“No es una protesta, es una insurrección”, estas fueron las primeras palabras del presidente electo, Joe Biden, mientras salía públicamente a exigirle al aún presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que detuviera el caos en el Capitolio. 

Primero salió Biden, luego Trump (aunque debió haber sido al revés) y en un video grabado diciendo que las elecciones fueron robadas, pero que los manifestantes mantuvieran la paz, y que por supuesto “los quería mucho”.

¿En serio?

Parecía que los apoyaba y que pronunció esas palabras por mero deber.

Con decir que Facebook tuvo que bajar el video tendencioso del aún presidente, porque era más que evidente que la paz no llegaría después de ese mensaje.

Y de pasada, Twitter cerró su cuenta, porque la tan deseada paz era reemplazada por rabia.

Pero ni eso detuvo a los organizadores de las protestas, pues se dice que se movieron por otras redes sociales y comenzaron a llamar a sus súbditos para que se unieran al caos.

Específicamente se organizaron por medio de las controvertidas plataformas Parler y Gab. 

Un par de balazos,  algunos heridos , cuatro muertos -según la policía- y unos tantos hombres y mujeres tomando las oficinas de los congresistas.

En resumen, caos político y social.

Pero ¿cómo llegaron tan lejos estos manifestantes?

¿Cómo se tomaron fotos en las sillas y las oficinas de los congresistas?

Y es que los que desataron el caos, afuera y dentro del Capitolio en Washington el pasado miércoles, son pro ‘trumpistas’, anarquistas, y como algunos los llaman “the mob”, pero más puntualmente se presume que son integrantes de QAnon.

Y esto sí que es peligroso. 

Muy peligroso. 

Porque QAnon equivale a extremismo, fanatismo y parte de la legacía Trump. 

Un culto basado en las afamadas teorías conspiratorias pro ‘trumpistas’, como aquella en la que Trump persigue a los depredadores sexuales de niños y adolescentes, y uno que otro caso del misterioso #Pizzagate. 

Sí, todo muy raro, pero son fanáticos.

Y es que no es coincidencia, que unas tantas veces, QAnon ha sido comparado con AlQaeda por tener ideas tan extremistas, pero la diferencia aquí es que QAnon es un grupo tejido desde las entrañas de Estados Unidos, de la supremacía blanca.  

Y potencializado por la fuerza de las redes sociales.

Tomaron tanta fuerza en 2020, que redes como Facebook prohibieron todo contenido referente al culto.

Pero ni eso los detuvo, porque más allá de ser simpatizantes de Trump, se dice que unos tantos se encuentran dentro del mismo gobierno. 

Del Congreso. 

Así es.

Más puntualmente, 22 republicanos y dos independientes, simpatizantes de QAnon llegaron a estar en las urnas en 2020.

Una de ellas, la congresista recién elegida Marjorie Taylor Greene, quien públicamente se comprometió a rechazar la victoria de Joe Biden y, además, aseguró que ‘echaría a la perra de Nancy Pelosi del Congreso’.

Con esas palabras.

Vaya congresista protegida por Trump. 

Pero qué esperamos del todavía presidente, si se presume que durante su campaña recibió un millón de dólares en donaciones de una pareja perteneciente al QAnon.

Un millón de dólares.

El supuesto enemigo, alimentado por la cabeza de la familia, osease Trump.

Por eso, no es de extrañar que un supuesto “Q Shaman” haya tomado libremente el Congreso y de pasada se haya tomado no una foto, sino varias.

En medios británicos se dice que él fue el motor de dichas atrocidades.

Tampoco es de extrañar que la seguridad no haya protegido con fuerza como lo hizo en #BlackLivesMatter.

Era mejor hacerse de la vista gorda y dejar pasar el caos político y social para el presidente con bronceado perfecto.

Pero si Trump quería ser el victorioso le salió al revés, porque lo que se logró fue la certificación del Congreso hacia la victoria de Joe Biden.

Y aunque con cara desencajada, el Senador McConnell aseguró que la democracia sigue su rumbo, lo cierto es que esto sienta un precedente no solo en el Congreso de Estados Unidos, sino en la cuna de la democracia y en el mundo.

Como dijo Abraham Lincoln, y lo recordó el miércoles la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi: ‘un país, un destino’.

Aunque hoy no se sabe el destino.

Porque QAnon llegó para quedarse. 

Y no solo en el centro de la política de Estados Unidos.

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