1 de diciembre 2021

29 de octubre 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Princesa Real vs. Wannabe: Puro Cuento

Con tacones entre legos

Ojalá que los cuentos que la princesa Mariana les cuenta a los neoloneses sean reales y no fake, con tal de aspirar a ser una princesa “real” porque si no, estamos entre puro cuento

Por Marcela Garza Barba

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Mujeres que son princesas de sangre se quitan la corona. Mujeres que no son princesas de sangre se la ponen. Hoy vivimos en tiempos de cuentos irónicos.

En donde las princesas de sangre prefieren renunciar a la monarquía y a los lujos por vivir en un departamento con su príncipe plebeyo, mientras las que no son princesas de sangre se ponen el vestido y las joyas, pues creen vivir en un cuento de Cenicienta solo por ganar una elección.

Hay mucha diferencia entre la Princesa Mako, de Japón y la Princesa Mariana, de Nuevo León.

Real vs. Wannabe.

¿Será que los cuentos de princesas son puro cuento?

Hoy, dos mujeres están en el ojo del huracán.

Una por dejar de ser princesa y otra por querer serlo.

Las dos princesas, protagonistas de sus cuentos en redes sociales.

La primera, Mako Komuro o la princesa Mako de Japón como muchos la conocen.

La segunda, Mariana Rodríguez o la princesa Fosfo Fosfo para la raza de Nuevo León.

Primero, abramos el cuento en la página de Japón.

Mako, de tan solo 30 años, nieta del actual emperador, hasta esta semana era la princesa Mako de Akishino.

Digo era, porque perdió su título por casarse con Kei Komuro, su “college sweetheart”.

Ni todo el dinero, ni el estatus monárquico mareó a la ex princesa, sino todo lo contrario.

Renunció a las joyas, al dinero, al estatus monárquico y al título de princesa.

Amor sobre todo, incluso sobre la ley imperial de Japón.

Mako decidió tomar el camino de bajo perfil y de humildad.

Entre voces se dice que siguió los pasos de su prima, la princesa Ayako Moriya, quien también renunció al tratamiento de princesa por casarse con alguien que no era de la realeza.

Y que por cierto está por cambiarse a un departamento de un solo cuarto en la ciudad de Nueva York.

¡Realmente admirable!

La boda entre Mako y Kei no fue grabada desde un celular ni posteada en redes sociales.

No hubo banquete, ni viaje de luna de miel.

Tampoco besó al príncipe ni hubo foto para viralizar.

Su cuento de princesa se enfocó en lo común y corriente.

Sin reflectores de por medio.

Solo una aparición en la televisión para defender su matrimonio.

Y cierto papeleo en una oficina de registro civil en Tokio.

Mako rechazó 1.23 millones de dólares, pago que se hace cuando alguien renuncia a la monarquía.

¡Vaya toque de realidad!

Pues la pareja de recién casados calló las bocas de los que decían que Komuro se casaba por dinero y por pertenecer a la familia imperial.

¡Más real que eso no puede ser!

Cambiemos de página a Nuevo León.

Un cuento muuy diferente , pero igual de real.

Y digo real no por realeza, sino por las aspiraciones reales de llegar a ser la princesa, no solo de Nuevo León, sino de México.

Aquí la princesa no princesa, Mariana, se pone el vestido y llega a su “palacio” no palacio después de que su esposo y actual gobernador de Nuevo León, Samuel García, gana la elección en dicho estado.

Algunos dicen que Samuel ganó de manera limpia, otros difieren.

Pero lo cierto es que el cuento de nunca acabar comenzó a escribirse ya en el Palacio de Cantera.

Lo cierto es que la princesa Mariana se pone las joyas y en lugar de renunciar a los 1.2 millones, los presume con un reloj de 1.2 millones… pero de pesos.

Nada mal para una princesa no real…. ¡Ah! y de pasada, el nombre del reloj… Royal Oak Automatic.

Pero ahí no se acaba el cuento.

Resulta que la princesa Mariana quería ser como una Lady Di o al menos así la apodaron en redes sociales.

La princesa Mariana convirtió una buena causa en un plan de marketing perfecto.

Como dicen, “get real and win, win”.

¿O no?

No tengo nada en contra de ayudar, al contrario, lo aplaudo; pero de eso a que se haga publicidad a costa de los que están sufriendo… ¡es otro cuento!

Y es que ahora resulta que la princesa Mariana y su esposo, y gobernador de Nuevo León, Samuel García, volarán hasta el Vaticano y visitarán al Papa Francisco, pues el pontífice quedó anonadado con dicho acto de humildad.

¿Será?

¿Real, Fake o Wannabe?

Se los dejo a ustedes.

No cabe duda que, la princesa Mariana, tiene el poder de convocatoria real entre sus seguidores, digo fue un claro empuje de marketing para la campaña del actual gobernador de Nuevo León.

Pero de ahí a que sea una princesa real… es otro cuento.

La princesa Mako lo tenía todo y lo dejó por amor.

La princesa Mariana no tenía nada y ahora lo toma todo por amor.

¿Tomará las riendas del palacio no palacio, también?

Ojalá que los cuentos que la princesa Mariana les cuenta a los neoloneses sean reales y no fake, con tal de aspirar a ser una princesa “real” porque si no, estamos entre puro cuento…

Y eso no es bueno ni para Nuevo León ni para el país.

¡Mejor… cambiemos de página… o de cuento!

Por lo pronto, yo me voy con la finta de la princesa real y no de la wannabe.

Aunque por ahí dicen que la monarquía está en decadencia.

¡Para qué tanto cuento!

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