22 de junio 2021

21 de mayo 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | María Decepción

Con tacones entre legos

María, como casi todos, esperaba una verdadera cuarta transformación… A dos semanas de las elecciones del 6 de junio, esa esperanza pronto se convirtió en una verdadera y auténtica decepción

Por Marcela Garza Barba

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Ayer, María creía en Andrés Manuel López Obrador.

Hoy, María se arrepiente de haber votado por él.

Y me lo platica con cierta culpabilidad.

Esta mujer pasó de ser fiel creyente amloísta a María Decepción.

Y es que, aunque estemos hartos del tema electoral, vale la pena poner la lupa en las mujeres de este país.

48.7 millones de ellas están llamadas a las urnas este próximo 6 de junio y seguramente serán clave decisiva en la contienda electoral.

Ya no son solo las afamadas feministas, que están en contra de AMLO y su gobierno, sino las mismas mujeres que alguna vez votaron por él.

Como es el caso de María.

Veamos.

María es del 49 por ciento de mujeres que votaron por Andrés Manuel López Obrador en 2018.

65 por ciento de los votos eran de hombres.

La suma de ambos le dio la victoria al ahora presidente de México.

María, como casi todos, esperaba una verdadera cuarta transformación.

Esperaba ver cambios en un sistema con olor a podrido.   

A dos semanas de las elecciones del 6 de junio, María me platica que esa esperanza pronto se convirtió en una verdadera y auténtica decepción.

Y de ser morenista y amloísta pasó a ser de otro color.

La que se transformó políticamente fue ella.

A María la conocí hace unos días en un salón de belleza.

De ser propietaria pasó a ser desempleada y gracias a sus contactos consiguió empleo otra vez.

En otras palabras, pasó por el infierno del ‘por encima del 4 por ciento’ de la tasa de desempleo en este país.

Y es que desde que AMLO comenzó su sexenio, la estilista empezó a cargar una cruz que jamás había cargado.

“Nunca había resentido tanto lo económico como con este presidente y eso que creí ciegamente en él. Sus malos manejos con cosas tan importantes como la pandemia lo expusieron ante el pueblo mexicano”, me platica con ojos vidriosos del coraje.

María me cuenta que sus años gloriosos fueron en otra época, con otros gobiernos, en tiempos económicos más estables.

“Tristemente corrupción siempre habrá, pero si aparte de corruptos son inhumanos, pues ni perdón pidieron por la Línea 12 y nos dejan con las manos vacías, pues ahí está el gran detalle”, me dice desesperada.

María tuvo que vender su salón de belleza, se cambió de ciudad y con una pandemia mal manejada, sus clientes comenzaron a prescindir de sus servicios.  

Y de ahí a repartir culpas.

Al gobierno, porque le vendió una esperanza falsa.

Y a ella por haber creído en MORENA.

Que ironía, sentirse culpable por haber creído, cuando el culpable es el que no cumple lo que alguna vez prometió.

¿O no?

Y es que los que alguna vez fueron fieles creyentes, como María, ahora voltean hacia otro lado.

 Albiazul, tricolor, verde o naranja… pero guinda, nunca más.

María y algunos de sus familiares y amigos ex morenistas están dispuestos a dar su voto a otro partido que no sea Morena.

“Ya fue mucho con este presidente. Tanto yo, como algunos familiares y amigos, nos arrepentimos de haber votado por él. Estábamos mejor con Vicente Fox y hasta con Salinas de Gortari”.

Al ver su mirada, sé que nunca imaginó decir eso.

La decepción duele.

Me despido de María con un ‘a seguir adelante’.

Llego a mi casa y enciendo el televisor.

Y veo a un presidente, en modo berrinche, asegurando que quienes creen las campañas en su contra son de licenciatura para arriba.

Y pienso en María.

¿Perdón?

No se necesita tener licenciatura ni creer en una campaña para darse cuenta de la cruda realidad que México hoy enfrenta.

María se dio cuenta sin campaña y sin licenciatura.

El que la tasa de desempleo en México se mantenga arriba del 4 por ciento en 2021 no necesita campaña en contra de su gobierno.

El que usted como presidente no cumpla 9 de cada 10 promesas, según la agrupación ‘Sí por México’, tampoco necesita campaña en contra de su gobierno.

El que se haya tardado en pedir perdón, casi a la fuerza, a los familiares de la Línea 12 del Metro no necesita campaña en contra de su gobierno.

Y así podemos seguir.

Pero lo cierto es que no hay campaña detrás de tanta decepción.

La decepción de la gente que alguna vez votó por usted es genuina.

No se necesita licenciatura para eso.

Y si no, vea las encuestas.

Del 62 por ciento de aprobación en enero, ahora tiene el 55.9 por ciento.

Hoy, las Marías Decepción son la cruz para la supuesta cuarta transformación.

Ahora sí, como dijo alguna vez: “cuando el pueblo no me quiera, voy a llorar y me voy a ir”.

¿Será?

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