1 de diciembre 2021

8 de octubre 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Lilly Téllez y El Palacio de Cristal

Con tacones entre legos

Lo que hoy sucede con la senadora Lilly Téllez y las amenazas hacia su hijo Leonardo no es más que un claro reflejo de lo que nos sucede como sociedad. ¿En México vale más el palacio de cristal que la libertad de los mexicanos?

Por Marcela Garza Barba

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No importa si son bots.

O si son seguidores auténticos.

Si son twitteros pagados que solo quieren hacer daño.

O si dizque son afines al senador José Narro, aunque él lo niegue rotundamente.

Nada de eso importa cuando la vida de una persona está de por medio.

Y más cuándo el supuesto líder de la nación incita al odio y a la ruptura de la sociedad.

Los conservadores y las mujeres, al parecer no caben en su palacio de cristal (no vaya a ser que se rompa en añicos).

Lo que hoy sucede con la senadora Lilly Téllez y las amenazas hacia su hijo Leonardo no es más que un claro reflejo de lo que nos sucede como sociedad.

Estamos ante una amenaza que calla y eso atenta contra nuestra libertad de expresión y la tan deseada democracia de nuestro país.

¿En México vale más el palacio de cristal que la libertad de los mexicanos?

Una lucha por su país.

Porque las cosas sean mejores.

Porque la poca democracia que queda sea respetada.

Una decide alzar la voz, en lugar de callar.

Por aquellos que no tienen la oportunidad de subirse a un podio y pelear con la voz de justicia al subrayar un sinfín de temas no resueltos en nuestro país.

La falta de medicamentos.

La inseguridad en las calles.

Los feminicidios.

Y así podemos seguir con la lista.

Pero cuando en México, una mujer tiene las agallas y no se calla, la callan.

Y le dan por lo más preciado, sus hijos.

Hoy, la senadora Lilly Téllez lo vive en carne propia.

Está dividida entre seguir luchando por su país y el proteger a su hijo.

¿Por qué?

Porque a alguien no le gustó lo que Lilly dijo sobre el presidente.

Digo, al mismo AMLO no le gustó lo que dijo la senadora.

Tan así que, por primera vez, el mandatario no se presentará a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez para evitar la confrontación con Téllez.

En palabras textuales de AMLO: “Cuando se trata de protestas de mujeres, uno tiene que ser mucho más respetuoso, muchísimo más respetuoso, y no tiene caso, no hay necesidad de exponernos”.

¿En serio?

¿No se acuerda el presidente, cuando él mismo protestaba cuando algo no le parecía?

¿O eso ya se le olvidó, ahora que está en el Palacio de Cristal?

Un líder siempre da la cara ¿no?

Aunque en este caso, Lilly haya hecho un dizque llamado a faltarle el respeto.

Que según Lilly no fue así.

“No era una llamada a una agresión, ni que fuera Layda Sansores o Noroña”.

Yo creo que iba más por el lado de que Lilly lo iba a encarar en el Senado durante la entrega de la Medalla Belisario Domínguez, y como Lilly no se calla, pues AMLO dijo ‘¿para qué me expongo?’.

Pero ni eso es excusa para que un presidente, con la investidura del Estado, o sea con todo el poder, hable en contra de los y las que no están de acuerdo con lo que dice ni con lo que hace.

Porque rabia produce rabia.

Y si públicamente, el presidente señala a alguien, obviamente sus seguidores, fans, morenistas, se unirán a su llamado y quién sabe de qué manera.

Ahí se pierde el control.

AMLO se excusó ante la senadora Ifigenia Martínez, fundadora de Morena y del PRD, quien recibirá la medalla Belisario Domínguez la siguiente semana.

“Usted merece toda mi admiración y respeto, y por lo mismo, tengo el deber de informarle que no asistiré porque una legisladora del bloque conservador está convocando a que me falten el respeto”.

Entonces, ¿en este país pintamos a los liberales de buenos y a los conservadores de malos?

Un líder no divide al país.

Y todavía sale a decir “cuidadito con hacerle daño a otra persona”.

Si el que debió de tener cuidado era él, porque la falta de respeto no solo es al Senado de la República, a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez, a Lilly Téllez, a Ifigenia Martínez, sino a todo el país.

Dejó la puerta abierta a la falta de respeto y cerró la de la libertad de expresión y de la democracia.

Todo sea por proteger el Palacio de Cristal.

El presidente ahora les dice a sus simpatizantes “cuidadito” con hacerle daño a Lilly Téllez.

Lilly ahora agradece las palabras del presidente.

Hasta hace unos días, la voz de Lilly seguía viva.

Hoy se siente algo de silencio y un “gracias, presidente” porque seamos sinceros, los hijos son primero y si hablamos de que en este país cuasi autoritario hay que escoger, todos elegimos a la familia.

El presidente, en su Palacio de Cristal, y la libertad y la democracia afuera.

¿O no?

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