5 de julio 2022

1 de abril 2022

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Lilly Téllez ‘La Opositora’

Con tacones entre legos

Lilly Téllez trae una agenda propia (bueno, hasta ahora) y toca los puntos que todos queremos tocar. Ahora falta que nos plantee estrategias funcionales para ese México mejor del que tanto habla

Por Marcela Garza Barba

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Hoy, más que nunca, los mexicanos tenemos sed de oposición.

Se nos acabó la paciencia.

Ya fue mucho tiempo de espera para la tan vendida Cuarta Transformación.

¿Pero, dónde está la oposición rompedora?

¿Está en la Casa Gris de Lego de Xóchitl Gálvez?

¿En los videos semanales anti AMLO de Ricardo Anaya?

¿O en el caballo competidor de Lilly Téllez?

Se abren las apuestas.

¿Acaso ya tenemos a La Opositora?

No soy panista, prisita ni morenista.

No soy de ningún otro partido o alianza.

Soy pro democracia, anti corrupción.

Aunque se escuche cliché, quiero un México mejor para mis hijos.

El México de hoy, no me representa.

¿A ti sí?

Vivimos en un país amedrentado por la violencia imparable.

En donde el ser humano, llámese periodista, alcalde o ciudadano no vive en paz, aunque el presidente diga lo contrario.

Digo, a mitad del camino de AMLOVE, se suman más de 100,000 homicidios dolosos.

¿Esto es paz?

Vivimos en un México con ansiedad crónica económica y sequía, no solo del agua, sino de la educación.

Nuestro país tiene hoy 4 millones más de personas en situación de pobreza que en 2018.

Hoy, el 44 por ciento de la población vive en una situación económica precaria.

¡Devastador por donde lo veas!

Y así puedo seguir, pero mi país duele y mejor paro.

Sí, no debemos echarle toda la culpa a AMLO y a su 4T, los problemas que hoy enfrentamos vienen de años atrás, de partidos atrás.

De los de antes, como él dice, pero él también ya forma parte de la cultura política podrida de este país.

El PRI y sus años jurásicos.

El PAN y sus años de amigos y cambios.  

La 4T y sus desesperanzas transformadoras.

Pero si nos ponemos detallistas, sabemos que en una democracia el ciudadano también tiene voz y voto, es parte de la causa y del efecto.

¿Será que nos quedamos dormidos?

O decidimos callar porque para qué hablar.

Hace poco di una plática a un grupo de hombres y mujeres (de todos los partidos) que querían saber qué rumbo tomaría nuestro país en estos próximos años.

Después de platicar sobre la controvertida revocación, sobre la Casa Gris, los cuestionables manejos de un Gertz Manero, los pactos con empresarios clave y la violencia normalizada.

Tanto hombres como mujeres me preguntaron.

“¿Y la oposición dónde está que no la vemos?”

No hay empresarios que tomen la batuta cuando más los necesitamos… será por algo.

No hay nuevos políticos creando estrategias rompedoras para inyectar a un México necesitado de paz y rumbo exitoso.

Por lo que contesté: “La única que veo como oposición verdadera es a la senadora Lilly Téllez”.

¿Por qué? Porque no veo que traiga una agenda específica más que la de un México mejor.

La conferencia fue hace un par de semanas, Lilly se destapó el pasado lunes como posible candidata a la presidencia por el PAN en 2024.

Eso le debió de doler a un AMLO que le apostó a una Lilly morenista.

Pero Lilly, rápidamente se dio cuenta de que Morena era más de lo mismo.

Y desertó de Morena en 2020 por “diferencias de criterio”.

Alguna vez dijo “No me alcanzará la vida para arrepentirme de haber creído en AMLO en 2018”.

Hoy, una inmensa mayoría piensa igual.

Lilly podría representar a:

Los Amlovers arrepentidos.

Aquellos mexicanos que se reflejan en las encuestas de desaprobación del ahora mandatario. Los que están en los famosos 13 puntos a la baja en aprobación de AMLO.

Los que piensan que el gobierno de la 4T es un fiasco, pero no se atreven a decirlo.

Lilly lo dice, sin filtro y sin agenda.

Ella habla por los que callan.

Hace unos meses, Lilly recibió amenazas de muerte en contra de su hijo.

¿O ya se les olvidó?

Pero las amenazas, lejos de callarla, la alentaron a levantar la voz y exigir justicia y cero impunidad.

El volumen de opositora subió al máximo nivel.

En su momento, Lilly fue de las pocas figuras públicas que se atrevió a defender a un Carlos Loret de Mola exhibido en una mañanera por un presidente en llamas.

Le regaló el libro de El Padrino a la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez y dijo en pleno senado “tengan para que se entretengan”.

¿Miedo?

¿Cuál miedo?

Lilly va con todo y como dice… no le debe nada a AMLO (se nota).

No quita el dedo del renglón.

Ni con los allegados de AMLO, como Alejandro Gertz Manero.

Ni con los de más abajo de la 4T, por ejemplo, el esposo de Elizabeth Vilchis.

Ahí está Lilly, representando a la oposición, al pie del cañón (aunque el miércoles haya faltado al senado por “cuestiones de salud”).

Se vale, es la salud.

Unos cuantos la critican.

Por sus formas directas, sus performances en el senado, por su manera de llevar la agenda, su agenda.

Pero olvídense del partido, enfóquense en la persona, más allá del performance.

Los videos de Anaya, puede que muevan conciencias, pero el ex candidato presidencial del PAN está lejos de México.

La Casa Gris de Lego, puede que sea un statement y lo aplaudo, pero ¿y qué sigue?

¿Que la arme el hijo de 2 años de José Ramón López Beltrán?

Lilly trae una agenda propia (bueno, hasta ahora) y toca los puntos que todos queremos tocar.

Ahora falta que nos plantee estrategias funcionales para ese México mejor del que tanto habla. 

¿Será Lilly La Opositora?

Hasta hoy, a los mexicanos no nos dan otra opción.

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