5 de julio 2022

29 de abril 2022

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Las Cruces Rosas de Nuevo León

Con tacones entre legos

Después de 30 años, seguimos clavando cruces en el valle de las desaparecidas y asesinadas… Antes era en Juárez ahora es en Nuevo León

Por Marcela Garza Barba

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Ayer eran las desaparecidas y muertas de Juárez.

Hoy son las desaparecidas y muertas de Nuevo León.

¿Hasta cuándo permitiremos que nuestras mujeres desaparezcan y aparezcan sin vida mientras que las autoridades correspondientes prefieren voltear hacia otro lado?

En Nuevo León, nos estamos perdiendo en los casos mediáticos de feminicidios como el de Debanhi.

Se nos nubla la vista con las versiones maquilladas, con los videos de los últimos minutos con vida de la víctima, con las entrevistas presuntamente a modo y con el juego de autoridades…

Cuando para ver claramente hay que enfocarnos en los hechos, para así no clavar más cruces rosas, en memoria de las mujeres desaparecidas y asesinadas como en Ciudad Juárez.

¡Basta de brutal impunidad!

En Nuevo León queremos luz y no oscuridad.

#Niunamás #Niunamenos.

Clavamos cruces rosas cuando la palabra feminicidio apenas y existía.

Marchamos y gritamos hasta el cansancio #niunamás #niunamenos.

Migramos nuestra indignación a las redes sociales y nos solidarizamos con las víctimas y sus familiares.

Y unas cuantas veces, la rabia se convirtió en grafiti y fuego.

Pero ni las cruces, ni las marchas, ni los hashtags, y ni el grafiti y fuego, han logrado detener la ola de feminicidios que azota al país.

Al contrario, ahora vemos estados que alguna vez fueron seguros, como Nuevo León, hundirse con la misma ola.

Me pregunto…

¿Qué ha pasado desde 1993, cuando las primeras desapariciones y muertes se registraron en Ciudad Juárez y las mujeres comenzamos a levantar la voz en defensa de las víctimas y sus familiares?

¿La respuesta?

NADA.

Al contrario, la mujer más vulnerable que nunca.

Según datos de la ONU, uno de cada cuatro desaparecidos en México es mujer.

¡Qué dolor!

Treinta años de impunidad, negligencia e indiferencia por parte de las autoridades; claro, mientras se convencen de la tipificación del delito de feminicidio.

Porque les conviene o porque simplemente el tema les rebasa.

¡INAUDITO!

Que las autoridades, en lugar de darnos respuestas y aplicar la justicia como se debe, nos hundan en un hoyo tan profundo con una infinidad de versiones maquilladas y nulas investigaciones, mientras los feminicidios van al alza.

Tan solo en 2021, los feminicidios en México aumentaron en un 4 por ciento.

¡De no creerse!

Treinta años ya de las muertas de Juárez.

Casi 2,400 mujeres asesinadas en dicho estado.

280 siguen desaparecidas.

Ahora sí, que Nuevo León le ganó a Juárez, porque se presume que en dicho estado van más de 300 mujeres desaparecidas en tan solo los primeros meses de 2022, según datos de algunas organizaciones no gubernamentales.

¿Ahora sí, que las desaparecidas de Juárez o de Nuevo León?

Ahí están los números.

Se los dejo a ustedes.

Los feminicidios en Juárez no han parado.

Tan solo en enero de este año, once mujeres fueron asesinadas.

En Nuevo León, actualmente, una mujer es asesinada a la semana.

Números nones, pero casi a la par.

¿O no?

Ya no sabemos si estamos en Ciudad Juárez o en Nuevo León.

Pero ¿quién desaparece y asesina a estas mujeres?

Nadie sabe, no se investiga debidamente.

¿Y el por qué?

Ahí está la pregunta del millón y una pregunta que une a los casos de Ciudad Juárez con los de Nuevo León, de forma, no de fondo.

Organizaciones no gubernamentales y de Derechos Humanos apuntan a que la desaparición de niñas y adolescentes, tanto en Ciudad Juárez como en Nuevo León, se debe a una causal principal: la trata para fines de explotación sexual.

En los casos de Ciudad Juárez se ha comprobado que las mismas autoridades sirven de tapadera para este negocio, que genera 10 mil millones de dólares al año.

En Nuevo León lo que sí sabemos es que hay más confusión que luz, en las escenas del crimen y en el recuento de los hechos de las más de 300 mujeres desaparecidas en el estado, en lo que va de 2022.

Y en los casos de las más de 100 mujeres asesinadas en 2021.

Y en los casos mediáticos de Debanhi y María Fernanda.

Digo, hasta sus padres piden que se esclarezcan las investigaciones y los hechos reportados por las autoridades correspondientes.

Aunque la ex titular de la Secretaría de la Mujer en Nuevo León sugirió la hipótesis de que el caso mediático de Debanhi Escobar está relacionado con la trata de personas y la explotación sexual.

Mucho ruido ¿no?

Como sociedad no hemos entendido.

No importa si eres Debanhi y entraste supuestamente por tu propio pie a un motel.

O si eres María Fernanda y viajabas sola en automóvil, lejos de tu casa.

Ni si eres Abril Pérez Sagaón y denuncias a tu ex marido, por intento de homicidio, pero la que termina sin vida eres tú.

El morbo, ese, en el que todos se distraen nos trae clavando más cruces.

LO QUE IMPORTA ES LA VERDAD Y PROCEDER CON UNA JUSTICIA PRONTA Y EXPEDITA.

Porque estamos hablando de vidas, no de estrategias de gobierno o versiones de una autoridad contra otra.

Versiones del cuento siempre habrá muchas.

Entrevistas a modo también.

Que si el gobierno local debe investigar o mejor el federal.

Que si la Fiscalía del Estado es independiente y por eso el gobierno local no sabe la película completa. 

En el caso de Debanhi, desde su desaparición el 9 de abril a la fecha, he escuchado 15 versiones diferentes y se me hacen pocas.

Todas ensalzadas con un…

Se juntó con malas amistades.

¿Qué hacía a esas horas en la calle?

¡Ella se buscó el peligro!

Qué equivocados estamos…. esas NO SON LAS PREGUNTAS QUE DEBEMOS HACER.

En el caso de María Fernanda…

Que porque andaba sola en coche hasta Apodaca.

En el caso de Abril.

Que si la culpa de la violencia intrafamiliar también es de la mujer que la provoca.

¿No ven?… Somos parte del problema!

Porque si nos enfocáramos en exigir justicia, en lugar de perdernos en versiones y críticas que no llegan a ningún lado, otra historia sería.

Porque hay muchos más casos que los casos mediáticos, aquí mencionados.

Pero unas tantas veces nos subimos al tren de las supuestas versiones maquilladas, de las autoridades correspondientes.

¿O no?

Muchas versiones, ninguna respuesta.

Ahí están los dos fiscales que removieron por fallas en el caso de Debanhi. 

En este país, en lugar de defender a la víctima, defendemos al sospechoso o a los sospechosos.

Nunca hay pruebas suficientes, y si las hay, no hay ley que castigue.

Y así nos la pasamos, de versiones en versiones, de morbo en morbo, hasta que nos perdemos en la brutal impunidad.

En las cruces de color rosa que llenan los estados de México.

Después de 30 años, seguimos clavando cruces en el valle de las desaparecidas y asesinadas.

Antes era en Juárez ahora es en Nuevo León.

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