5 de julio 2022

3 de junio 2022

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | I HEARD

Con tacones entre legos

Ni todo el dinero del mundo reparará el daño moral y la humillación que le causaron las redes sociales a Amber Heard

Por Marcela Garza Barba

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Hay otros culpables en el caso de Johnny Depp vs. Amber Heard.

¡NOSOTROS!

Más de tres millones de espectadores vieron el veredicto final del caso Depp y Heard en el Law and Crime Network.

Hay que sumarle viewers de otras plataformas y televisoras, claro.

El juicio internacional mediático del año.

Y el reality show que empezó desde mayo 27 de 2016, cuando Heard interpuso un restraining order contra Depp y sitios de espectáculos comenzaron la cacería Depp vs. Heard.

Se dice que Depp fue el que dio las órdenes a los tabloides para que comenzara dicho espectáculo.

Verdad o mentira, al fin historia vendida.

La prueba está en los views en estas últimas semanas ¿no?

Ahí estamos, todos, pegados a la tablet o a la televisión con palomitas en mano.

Que si Depp violó a Heard con una botella o no.

Que si Heard alteró las fotografías para que le creyeran la brutal violencia doméstica que había vivido en manos de Depp.

Que si Heard y Depp iban vestidos casi iguales al juicio.

¡Como si los conociéramos!

De pronto, Depp y Heard ya eran como de la familia.

Estaban en nuestras mesas, en nuestros escritorios, en nuestras reuniones.

No me hubiera gustado estar en los zapatos de Heard.

¿A ti que tanto la criticaste, sí?

Contar tanto detalle, con mentiras o no, pero hacer lo personal público.

¡Qué pesadilla!

Cuando los únicos que saben qué pasó en las cuatro paredes de su casa son Depp y Heard.

El juicio comenzó en 2018, cuando Depp demandó a Heard por el editorial que escribió sobre abuso y violencia doméstica en el Washington Post.

Depp buscaba 50 millones de dólares.

Heard lo contrademandó por 100.

Y hasta apenas en junio se dio el veredicto:

Tanto Depp como Heard fueron declarados responsables de difamación, aunque la victoria legal fue para Johnny, ya que el jurado le otorgó 10 millones de dólares en daños compensatorios y 5 millones de dólares en daños punitivos.

En el caso de Heard, el jurado le otorgó 2 millones en daños compensatorios y nada en daños punitivos.

Se dice que Heard no tiene ese dinero para pagarle a Depp.

Pero más allá de enfocarnos en este gran show mediático, mejor que cualquier serie de Netflix, debemos de reflexionar en el tipo de personas que somos.

Porque antes de que el jurado diera su veredicto, Heard ya era la culpable ante los ojos de la mayoría.

¡Guilty as charged!

Porque  mintió.

Porque hizo mala cara.

Porque lloró fake.

Hombres, mujeres, medios de comunicación y espacios de opinión crucificaron por días a Heard… la siguen crucificando.

Que si está loca.

Que si inventa que escribe notas, mientras escucha a la abogada de Depp.

Que si la abogada de Depp es mejor para el actor, no solo legalmente, sino sentimentalmente.

Los memes, ni se diga.

Heard, rápidamente fue la comidilla de TODOS NOSOTROS.

Automáticamente éramos #TeamDepp.

“Pobre Johnny Depp. Ella está loca”.

¿Y nosotros, no?

¿Quiénes somos para juzgar?

No somos jueces y, sin embargo, nos convertimos en juez y parte en este juicio.

Y en TROLLS también.

Y es que la difamación, no solo viene por parte de Depp y Heard, sino de parte de nosotros como público.

Porque a cada frase y gesto de Heard le pusimos un adjetivo. 

¿Eso no es difamación?

¡Sí lo es!

¿También somos culpables?

Y no, no defiendo ni a Heard, ni a Depp.

Todo me suena a sex, drugs and rock and roll en pareja.

De los años maravillosos a la pesadilla en la Corte.

Pero cuando hay millones de dólares de por medio todo se vuelve un “he said”, “she said”.

¡Y público!

“Yo le creo más a Depp”.

Si fuera una película.

El príncipe, el actor Johnny Depp.

La princesa, su abogada Camilla Vázquez.

La villana, la ex esposa Amber Heard.

Y les digo algo… las mujeres fuimos las primeras en catalogarla como la villana.

Pónganle que sí es mentirosa, que sí maneja la evidencia a su conveniencia, pero nadie, repito NADIE estuvo en esas cuatro paredes con Johnny Depp, solo ella… y yo le doy el beneficio de la duda.

Porque no ha de ser nada fácil llevar un juicio público con un ex esposo o sí, digo cada quién tiene una versión… SIEMPRE.

Pero aquí, desde el nombre del juicio ante los medios, Depp vs. Heard no Heard vs. Depp.

Ni todo el dinero del mundo reparará el daño moral y la humillación que le causaron las redes sociales a Heard.

Y ella, en sus propias palabras, ha dicho que lo único que quiere es que paren las amenazas de muerte en redes sociales y que el actor la deje en paz, de una vez por todas.

Y es que al leer todo lo que escriben sobre Heard, cualquiera con una autoestima baja pudiera hasta pensar en quitarse la vida.

Digo, es sabido que, a causa de los trolls en redes sociales, mujeres y hombres se han quitado la vida.

Es tanta la presión y la vergüenza que las víctimas terminan por no encontrar una salida.

Ahí está el caso de la modelo australiana Charlotte Dawson, quien se quitó la vida después de una campaña intensiva en su contra, en redes sociales, a causa de un supuesto embarazo.

O el de la actriz británica Caroline Flack, quien amaneció muerta en su departamento después de sufrir depresión a causa de los trolls que la stalkeaban en redes sociales.

Hoy, ambos países promueven leyes para que no suceda lo que a Dawson y Flack.

Y es que somos humanos, ante todo.

Olvídense de si son artistas, de que si hay 50 millones de dólares de por medio o más, de que sí la abogada de Depp, Camilla Vázquez es buena para Depp, no solo legalmente, sino emocionalmente.

Olvídense de tanta novela.

El juicio hoy es contra nosotros, que caímos en las redes de la destrucción personal.

Y para que Heard renazca de las cenizas falta mucho.

Esperemos que no sea tarde y que esta campaña en su contra se detenga.

Por el bien de las redes, por el bien de la vida.

Nadie es perfecto, y menos, cuando se trata de ex parejas.

Yo sí te escucho.

Aunque el jurado y el público opinen lo contrario.

I HEARD.

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