17 de agosto 2022

24 de junio 2022

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Gota a gota, la novela se agota

Con tacones entre legos

Al parecer, el juego estratégico por salvar la gubernatura de Samuel García y su esposa Mariana vale más que un plan viable para abastecer del vital líquido a los neoloneses. ¿Patadas de ahogado? Gota a gota, la novela se agota

Por Marcela Garza Barba

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La desesperación por el agua se desborda en Nuevo León.

Hay municipios que llevan mes y medio sin una gota en casa.

Pero al parecer, el juego estratégico por salvar la gubernatura de Samuel García y su esposa Mariana vale más que un plan viable para abastecer del vital líquido a los neoloneses.

Primero, el premio de Samuel en Los Ángeles, California antes de poner manos a la obra en el estado.

La solución no está en bombardear nubes, visitar rastros y decir que matar diariamente 600 reses gasta mil litros de agua en cada una, “descubrir” aguachicoleos que llevaban años así y grabar a un hombre lavando su Porsche en plena crisis.

¿Patadas de ahogado?

Gota a gota, la novela se agota.

Se acabó la luna de miel ‘chavacana’.

Aquella en donde, de acuerdo a cifras oficiales, Samuel ganó la gubernatura de Nuevo León con 36.68 por ciento de los votos.

Finalizó la novela en la que, un alto porcentaje de los neoloneses, se enamoraron del fosfo fosfo y del influence marketing del nuevo Nuevo León o más bien, de la primera dama regia, Mariana Rodríguez.  

En meses pasamos de un estado fosfo fosfo a uno café desértico.

Y sin embargo… todo lo que sea por salvar la historia de los príncipes del nuevo Nuevo León.

Premio en Los Ángeles para Samuel.

Portada de mujer poderosa para Mariana.

¿En serio?

¡Lamentable que a esto le llamemos poder!

Poder sería resolver, o tan siquiera, mitigar la situación actual de la crisis del agua.

Pero bueno, sigamos con la novela.

Ganó el gobernatore.

Se sentó en la silla entre lluvia de selfies.

Llegó la princesa a palacio entre risas y besos.

Y adoptaron un bebé por un fin de semana.

Un guion perfecto para una pareja perfecta.

Y si había controversias, un like las eliminaba, desde la campaña hasta ahora, el juego de likes y comentarios ‘chavacanos’ los salvaba de la cruda realidad.

Ni el “baja la pierna, no andes enseñando”.

La afamada foto de Samuel imitando a un jeque árabe en Arabia Saudita.

Las supuestas indagatorias en contra del dúo naranja.

O la crisis de seguridad en el estado, con las más de 300 mujeres desaparecidas en Nuevo León.

Nada de eso amenazó la continuidad de la novela fosfo fosfo.

¡Samuel y Mariana forever!

Pero de pronto, les llovió en plena grabación y no precisamente agua.

Les cayó una tormenta de aquellas.

Desde lo sucedido con el feminicidio de la joven Debanhi Escobar.

Salieron de las luces, cámara acción a la realidad y acción.

O más bien, acción forzada para seguir regando likes.

¿O no se acuerdan cuando se puso al tú por tú con el fiscal?

¡Vaya líder!

Ese fue el momento de quiebre, entre la sociedad, Samuel y Mariana (digo Samuel y Mariana, porque Samuel no es Samuel sin Mariana).

De “todos con Samuel” a “ya me arrepiento de haber votado por alguien que no sabe gobernar”.

¿En dónde más he escuchado eso?

El caso mediático de Debanhi fue crucial.

Desde ahí, la novela fosfo fosfo de Samuel y Mariana perdió rating.  

Mujeres desaparecidas, controversia del niño muerto del DIF más la escasez del agua, igual a las mentadas de madre que dice Samuel le llegan por parte de los ciudadanos.

¿En jaque el nuevo Nuevo León?

Pero no pasa nada, al cabo que le echamos la culpa a CONAGUA.

O a otras administraciones.

Sí, que ese sea el nuevo storytelling.

Sabemos que el tema de la escasez de agua se ha politizado.

Que si el PRI dice que Samuel rechazó el plan hidráulico; Morena, que Samuel “abandona a su gente” y el PAN propone revocación de mandato es lo de menos.

Ya lo pasado, pasado.

Lo que sí es que Samuel debe enfrentar la realidad, con una estrategia viable en mano y no hablo del plan “Agua para Todos”, porque no creo que con bajar la presión salgamos de esta crisis.

Según el último reporte del Sistema Nacional de Información del Agua, el nivel actual de las cuatro presas del estado se encuentra en 679.8 hectómetros cúbicos, mientras que a principios de año estaba en 1,481.6. O sea, una disminución del 54.1 por ciento.

Estamos en estado de emergencia, aunque oficialmente aún no se haya declarado.

Y la estrategia barata de visitar cerveceras, rastros, pozos clandestinos y todo aquello al que le pueda Samuel echar la culpa, de esta lamentable situación, no ayudará en nada.

Más allá de culpables se deben encontrar soluciones.

Y si Samuel no ha mapeado una estrategia viable para su nuevo Nuevo León, porque su dizque Plan Maestro para Garantizar el Agua en Nuevo León hasta 2050, hasta ahorita NO ha funcionado., tan sencillo como echarse un clavado a Google y poner “estrategias para ciudades sin agua” y salen varios compilados del Banco Mundial.

O que se eche un clavado a uno de los casos más controversiales en Estados Unidos, el de Michigan.

En donde los ciudadanos se enfrentaron a una escasez terrible y agua altamente  contaminada. El gobierno no hizo nada hasta que los ciudadanos demandaron al gobierno y todo comenzó a funcionar.

¿Tendremos que llegar a eso?

Porque los neoloneses estamos haciendo nuestra tarea.

Nos adaptamos a los “juegos del agua”, siguiendo las instrucciones del gobierno (no hay de otra).

Pero un mes y medio sin agua, en municipios como García; una semana y media en otros; más pleitos por pipas que no alcanzan a abastecer las tinas de una casa y agua contaminada… ¡eso no es vida!

Hace que se agote la paciencia.

Y que esto parezca la Torre de Babel, los Juegos del Hambre, hasta me atrevo a decir que El Juego del Calamar.

Los neoloneses no somos tontos.

Sabemos que, gota a gota, la novela se agota.

Y el fosfo fosfo, ¿dónde quedó?

Café desierto, ese es el color del nuevo Nuevo León.

Mejor lo viejo… ¿no?

¿O ya toca hablar de revocación?

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