18 de abril 2021

19 de marzo 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Félix, Andrew, Ismael y las Nevenkas

Con tacones entre legos

Políticos así son premiados con alcaldías y gubernaturas, mientras que las Nevenkas terminan lejos de su tierra, estigmatizadas por el gobierno y por una parte de la sociedad que aplaude el poder de los presuntos culpables #ConTaconesEntreLegos #FélixSalgado #AndrewCuomo

Por Marcela Garza Barba

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¿Qué tienen en común Ismael Álvarez, Félix Salgado Macedonio y Andrew Cuomo?

Son políticos que acosan y abusan de mujeres… ¡Ahhh! y de pasada se salen con la suya.

Abusan de su autoridad libremente.

¿Y Nevenka Fernández, Basilia Castañeda y Lindsey Boylan?

Son víctimas de políticos abusivos, pero también de una sociedad que alimenta al monstruo misógino y deja a sus mujeres a la deriva.

No importa de qué país sea el acosador o si es de derecha o de izquierda, las víctimas de políticos así, lamentablemente se convierten en Nevenkas.

Pero ¿quién es Nevenka Fernández? 

¿Y por qué nos debe importar?

Hasta este domingo no conocía el caso de Nevenka Férnandez y el alcalde de Ponferrada España, Ismael Álvarez.

Alguien me recomendó la docuserie de Netflix y la vi.

Ismael acosó a Nevenka y se dice que abusó sexualmente de ella.

Bastaron unos cuántos minutos para concluir que el acoso que recibía Nevenka por parte de Ismael, en 1999, y el abuso de poder por parte del político hacia la mujer acosada, era muy similar al del candidato a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio y al del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.

Mas que la manera de acosar a la mujer (que vaya, sí se asemejan los tres casos) la manera en cómo el propio gobierno y parte de la sociedad solapan al acosador es terrible.

Inhumano.

En el caso de Nevenka, después de que se atrevió a contar la historia de terror que vivió, la gente salió a las calles a defender al acosador en lugar de a la víctima.

Hasta las mismas mujeres decían: “a mí no me acosan si no me dejo”.

Vaya apoyo de las mujeres.

¡Desgarrador!

Y aunque al final, hubo juicio, y condenaron al alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, se resolvió con una indemnización de un poco más de 12 mil euros.

¡Como si eso reparara el daño que le causó a la víctima!

Desde entonces, Nevenka no volvió a pisar su tierra e Ismael siguió viviendo en Ponferrada como si nada.

Hasta se postuló con un partido independiente años después.

Vaya político ejemplar.

Y una sociedad degradada.

Y en parte, culpable.

Acosador y sociedad vs. víctima.

¿Todo esto les suena, no?

Nada lejos de la realidad de México, en pleno 2021.

En donde Basilia Castañeda es una Nevenka y Félix Salgado Macedonio un Ismael.

En donde el presunto abusador y violador, Félix Salgado Macedonio, es arropado por una pseudo encuesta morenista, en la que la mayoría lo aprueba como persona y como candidato.

¿En serio?

Salgado Macedonio, literalmente arrasa en la encuesta de Morena, a pesar de las denuncias y protestas.

Vaya ejemplo de morenistas.

La dulce ironía es que una de las preguntas de la encuesta dice: “¿Qué tanto considera usted que respeta el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia?”, 23.5 por ciento aseguró que Salgado Macedonio sí respeta.

Es broma, ¿verdad?

No anden con tonterías, estamos frente a un hombre que presuntamente violó y acosó no solo a Basilia, sino a otras mujeres.

Pero si yo pienso esto ¿qué han de pensar las víctimas?

Se han de sentir pisoteadas.

Su propio país les da la espalda, pues se alaba al político cínico, mientras que se tira el derecho humano a la basura.

Con razón no le alcanza el dinero a Basilia Castañeda para irse a juicio ante instancias internacionales porque aquí la ley ni sus luces.

A parte, ella misma ha dicho que para qué denunciar, si existe una “indiferencia” por parte de las autoridades.

La culpa recae en la víctima, en lugar de que recaiga en el acosador y violador.

Qué bajeza.

Y más aún cuando el ex fiscal de Guerrero, Xavier Olea, quién confesó tener una copia de la querella, le asegura a la periodista Carmen Aristegui que “con el simple señalamiento de la víctima era suficiente para dictar una orden de aprehensión”.

Refiriéndose, obviamente, a Salgado Macedonio.

Hoy, Basilia es una Nevenka más, mientras que Salgado Macedonio sale victorioso a las calles.

¡Como sociedad tenemos que despertar y hacer algo ya!

¿Y qué hay del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo?

Lo mismo que en el caso Nevenka.

Unos tantos lo defienden, a pesar de las siete denuncias por presunto acoso sexual.

Y dicen que vienen más.

Se presume que está utilizando el mismo playbook que usó el ex presidente Bill Clinton, cuando se salió con la suya abusando del poder en el caso de Mónica Lewinsky.

¿Y Lindsey Boylan?  La Nevenka de este caso.

Boylan asegura que Cuomo la besó sin permiso y que le tocó las piernas y la espalda.

Al igual que Nevenka, muy pocos le creen.

El New York Times reportó que el equipo de Cuomo comenzó a circular una carta abierta en contra de Boylan, en la cual la desacreditaban.

La carta ataca abiertamente a Boylan y se presume que varias mujeres la firmarían.

¡Lamentable!

Ni el beneficio de la duda.

Pero como dicen, si cuando el río suena es porque piedras trae.

Y vaya piedras.

Es evidente que estos políticos utilizan la máquina de poder que traen detrás para desacreditar a sus víctimas.

Y unas tantas veces, la sociedad cae en el juego.

No importa si el presidente de Estados Unidos, Joe Biden asegura que si las denuncias en contra de Cuomo resultan ser verdad, Cuomo debe renunciar a su cargo y enfrentar cualquier cargo en su contra.

O si en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador mejor ni se mete, en el caso de Félix Salgado Macedonio, sus razones tendrá.

Porque seamos sinceros, si de investigar al opositor se tratara, se llega hasta las últimas consecuencias.

Y como hoy la oposición es la víctima, aquella que puede hundir al político con su testimonio desgarrador, estos políticos utilizan su artillería para desacreditar a las mujeres que los ponen en peligro.

Políticos así son premiados con alcaldías y gubernaturas, mientras que las Nevenkas terminan lejos de su tierra, estigmatizadas por el gobierno y por una parte de la sociedad que aplaude el poder de los presuntos culpables.

¿Cuándo despertaremos de este juego perverso?

Ojalá, más temprano que tarde.

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