11 de febrero 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | El país de las desmaravillas

Con tacones entre legos

#JorgitoCuenta, no recibió ni un cubrebocas para trabajar en uno de los hospitales más saturados por COVID19 y por decir la verdad lo corrieron. En México las autoridades ven maravillas, pero los de a pie vemos y vivimos desmaravillas. La solución no solo es la vacunación sino la prevención.

Por Marcela Garza Barba

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Que si no al cubrebocas.

Que si “ahí vienen las vacunas”.

Que si AstraZeneca si, Sputnik quien sabe.

Que si hay más vacunados que casos activos.

Lo cierto es que en lo que compete a la prevención de la propagación del coronavirus, México está en pañales.

Basta con ver casos como el de Jorge Pérez Ortega, a quien no le daban ni un cubrebocas para hacer su labor en uno de los hospitales más saturados por casos de COVID-19 en México, el hospital 20 de Noviembre del ISSSTE.

Y que por decir la verdad públicamente, las autoridades correspondientes lo corrieron.

Hoy cumple 9 meses sin poder llevar los frijoles a la mesa.

Me pregunto.

¿En qué país vivimos?

¿En uno en donde las autoridades ven maravillas, pero los de a pie vemos y vivimos desmaravillas?

Déjense de cuentos y actúen con sensatez.

Triste, el pensar que vivimos en un país más cercano a la descripción del infierno de Comala, en la novela ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo, que a un país de las maravillas.

Y es que soy fiel creyente de que si en México hubiéramos apostado por distintas medidas preventivas podríamos estar, no solo mejor, sino mucho mejor en estos tiempos pandémicos.

¿No lo creen?

Pero qué esperamos si el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, predica el NO uso del cubrebocas, a días de su controvertida recuperación por COVID-19.

Algo tan básico y esencial en estos tiempos, lo deshecha ante un pueblo que muere por vivir.

Desmaravilla.

Y más, saber que empleados como Jorge, que trabajan cercanos a los pacientes de COVID-19, no son equipados con herramientas para enfrentar al enemigo.

Y que por decir la verdad se enfrentan con otro adversario: el desempleo.

Desmaravilla.

Por eso no es de extrañar, que los Jorges acudan a los brazos de organizaciones defensoras de derechos humanos como Amnistía Internacional.

Porque para las autoridades, ellos no cuentan.

Un cero a la izquierda.

Ese es nuestro México.

Desmaravilla.

De qué sirve traer las vacunas rusas, inglesas o chinas.

De qué sirve enfermarse y no entender que en la prevención está esa fórmula mágica que tanto pregonan.

De qué sirve, si el gobierno y las autoridades siguen enfermas.

Pues el ego los invade, la insensatez los abruma y su cabeza no piensa bien.

Y de pasada, su moral se quiebra al no seguir la famosa Guía Ética para la Transformación de México.

Porque si hablamos de amor al prójimo, aquí no se ve ni se siente por ningún lado.

Al contrario, con la falta de medidas y los cuentos maravilla, las mismas autoridades enferman al pueblo.

Basta con ver los datos arrojados por la Secretaria de Salud.

169,760 mil muertes en lo que va de la pandemia.

Desmaravilla.

Es urgente poner atención a los Jorges, porque de eso está hecho nuestro México, no de cuentos inventados.

Porque claramente vivimos en el país de las desmaravillas.

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