15 de enero 2021

Opinión

#ConTaconesEntreLegos | Trump Alone

Con tacones entre legos

Donald Trump parecía que lo tenía todo, pasó de magnate a presidente. Pero hoy, es el único presidente de EUA que ha enfrentado dos Impeachments y su sueño por contender en las elecciones de 2024 está más que truncado. Está Trump alone.

Por Marcela Garza Barba

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Ahora sí, que como dicen “mejor se hubiera quedado donde estaba”.

Digo, en su Trump Tower, en lugar de la Casa Blanca.

Y es que hoy, Donald Trump es el único presidente de Estados Unidos que ha enfrentado dos impeachments, uno por la afamada llamada ucraniana y abuso de poder en 2019 y otro esta semana por la incitación a la insurrección en el Capitolio. 

Goldman Sachs, Deutsche Bank, Microsoft, Google, la PGA y 10 republicanos, más uno de sus más cercanos, el republicano Kevin McCarthy, le han dado la espalda.

Sin su “making America great again” seguramente Trump estará en un rincón muy oscuro como lo estuvo en 1974 el ex presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, en sus últimas horas antes de su renuncia y preguntándose: “What have I done”.

Hoy, el presidente de Estados Unidos número 45 está Trump Alone.

Y su sueño por contender en las elecciones de 2024 en Estados Unidos está más que truncado. 

2017.

Donald Trump parecía que lo tenía todo.

De magnate a presidente de los Estados Unidos.

Literal, rich and famous.

2018.

Empieza el caos presidencial.

Unos tantos hablan de la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, según las agencias de inteligencia del país vecino. 

Pero hush hush don’t tell.

2019. 

Mentiras.

Sexo.

Violación.

El famoso fake o no fake pee tape.

La llamada ucraniana filtrada.

Primer “impeachment”. 

¡Por fin!

Pero aún así, Trump se mantiene en el poder.

Y el 50 por ciento de los estadounidenses lo aprueban. 

Increíble. 

2020.

Mentiras y más mentiras.

Según el Washington Post, 50 mentiras al día.

Sí, se las contaban.

Y ni qué decir de sus más allegados, pisando prisión o bajo sospecha por abuso de poder y corrupción política, entre ellos Paul Manafort. Rick Gates, Michael Flynn, el republicano Chris Collins y su asesor legal y confidente Rudy Guilliani. 

Y así, cada día, Trump daba una razón más para no estar sentado en la oficina oval de la Casa Blanca.

Pero milagrosamente seguía ahí.

Con decir que hasta su esposa Melania no coincidía con su manera de hacer política.

Digo, ahí está la llamada que tuvo con su entonces mejor amiga. 

Que por cierto pasó desapercibida, pues los medios en ese entonces se enfocaban en el mal manejo que llevaba Trump de la pandemia. 

Cercanos y no cercanos, demócratas o republicanos, la mayoría se preguntaba cómo podía seguir siendo presidente. 

Cómo se desenredaba de sus enredos y mantenía el 50 por ciento de aprobación entre los estadounidenses.

Se presume que Trump utilizó su arma más poderosa: el hush money para poner un dizque fin a cualquier mala percepción y amenaza, en contra de su presidencia y futura carrera política en 2024.

Pero no duró mucho, se delató solo.

Solo bastó que su odio se hiciera público.

2021 marcó la era Trump.

Como algunos dicen, en lugar de democracia, demockcracy.

Mock, refiriéndose a burla.

Porque literal, las protestas en el Capitolio fueron la gota que derramó el vaso en la supuesta democracia que aún lidera. 

Y es que hoy no importa si el nacido en Queens hizo más mal que bien como presidente. 

Si termina su mandato o no, o si renuncia a unos días de que termine su presidencia, porque ya no puede por la presión.

Lo hecho, hecho está y no hay para dónde correr. 

Y menos correr hacia el 2024 y lanzarse a la presidencia de nuevo.

Porque su America ya no será Great Again, Never Again. 

Y él tampoco.

Porque no solo suscitó un gran odio con las protestas en el Capitolio, sino desde que pisó la Casa Blanca.

Y así como le dio la espalda a la democracia, ahora los bancos y las empresas que más lo apoyaban le dan la espalda.

¿Karma?

 Yo creo que sí.

Porque al final es ley de vida, al que obra mal, le va mal.

Y le ha de doler en los más profundo que sus más allegados rompan con el “for good”, como dicen. 

Deutsche Bank, la principal fuente de préstamos de Trump, esta semana le dijo bye bye.

Y es que se presume que el presidente con “bronceado perfecto” les debe 340 millones de dólares, que dicho banco le prestó para la Organización Trump.

No, pues, ya se habían tardado.

Otro de los bancos que le dio la espalda, Goldman Sachs, quien obtuvo ganancias récord cuando Trump ganó las elecciones.

Y se dice que hubo mano negra por parte de Trump al poner a Steven Mnuchin, ex investor de Goldman Sachs como Secretario del Tesoro en Estados Unidos.

No por nada las acciones del banco de inversión se fueron a la alza en un 40 por ciento en esa época. 

Y de ahí sigue la lista de retiro de donaciones, JP Morgan, Citigroup, Coca Cola, Comcast, Microsoft, Google, entre otros. 

Y ni qué decir de los 10 republicanos que votaron en favor del famoso segundo impeachment en contra del presidente número 45. 

Dos impeachments son historia y vaya historia. 

Como la historia que contó uno de los más incondicionales de Trump, el republicano Kevin MCarthy, que aunque no votó en favor del impeachment  sí aseguró que el aún presidente era “responsable” de suscitar la insurrección de la semana pasada en el Capitolio. 

Qué fuerte.

Caerse de la cima del poder y sin paracaídas.

Y ver que los que te apoyaban hace unos meses, hoy ni siquiera te contestan el teléfono.

No por nada, del 53 por ciento de republicanos y líderes GOP que apoyaban a Trump para lanzarse a las elecciones en 2024, hoy solo el 40 por ciento lo apoya según datos de Político.

¿Estará arrepentido como lo estuvo Richard Nixon en sus últimos días como presidente al decir “what have I done”?

Yo creo que sí, porque según el Washington Post está muy solo y enojado, porque nadie lo defiende.

Ni Rudy Giuliani, a quien por cierto se dice que ya no le quiere pagar sus honorarios legales, porque ya no es su incondicional. 

Trump está Trump Alone y no solo en 2021, sino al parecer hacia el camino del 2024 también. 

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