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20 de Agosto del 2020

Victor Fuentes, NL, y la Mafia del PAN

En NL se teje una historia perversa de la ignominia azul contra Víctor Fuentes, militante panista puntero en las preferencias ciudadanas a gobernador.
Cuando el Partido Acción Nacional se desangra, en medio de los nuevos video escándalos que involucran a su elite gobernante, en Nuevo León está por escribirse una historia perversa de la ignominia azul. Con elecciones para gobernador en puerta, el puntero en las preferencias ciudadanas es indiscutiblemente el Senador Víctor Fuentes. De acuerdo con la última encuesta del periódico El Norte, el también ex alcalde de San Nicolás tiene el 47 por ciento de las preferencias para ser el candidato y arrancaría su campaña con el 19 por ciento de la intención del voto. Pero lo que es todavía mejor, Víctor Fuentes es también por mucho el panista de Nuevo León con mejor imagen. El 50 por ciento opina que es muy buena o buena. Y en contraparte es el precandidato azul con menos opiniones negativas: solo el 7 por ciento, el mejor calificado, muy distante del 25 por ciento de negativos que registra el precandidato emecista Samuel García. Pero a pesar de tantos y tan indiscutibles méritos, la Mafia del PAN en Nuevo León le está haciendo a su senador la vida imposible para lograr la candidatura de su partido. Es un grupo muy compacto, apenas tres miembros, que operan desde hace años como una mafia política que le arrebató a la cúpula fundacional el control del partido, que algún día gobernó con mayoría panista a Nuevo León. Los capos políticos de esa cofradía de los negocios y el tráfico de influencias políticas y judiciales, son Raúl Gracia, Zeferino “Chefo” Salgado y Víctor Pérez. Como una maltrecha versión de El Padrino, los tres operan bajo los colores del PAN, pero hacen causa común e incluso aceptan actuar bajo libreto de otros partidos o al servicio del gobernador en turno. Siempre al mejor postor. Cualquier líder de un partido que analice las preferencias electorales vería en el senador Víctor Fuentes al candidato natural, por méritos propios, para ser el abanderado rumbo a la gubernatura de una entidad en la que el PAN tendría todo para recuperar la plaza. Y a menos que un personaje no panista como Clara Luz Flores, quien califica mejor en las encuestas acepte, no existe candidato con más popularidad que el ex alcalde de San Nicolás, ex diputado federal y actual senador de la República. Con un electorado nuevoleonés desilusionado del muy corrupto gobierno de Jaime “El Bronco” Rodríguez, cansado también de dos pésimos sexenios priistas y desencantado con lo mostrado hasta ahora por el gobierno de la Cuarta Transformación, el PAN se instala -a la par de Movimiento Ciudadano- como la mejor la alternativa. Pero desde que en 2018 Víctor Fuentes fue candidato a Senador –y ganó con 511 mil votos- la trilogía Gracia-Chefo-Pérez se le interpuso en el camino. Lo que buscaban era que el candidato panista no ganara en primer lugar, porque temían que su popularidad les arrebatara el liderazgo azul que conservan a base de prebendas y componendas con sus “adversarios”. Sobre todo en San Nicolás, su enclave de los grandes negocios. Por eso la mafia política panista operó para que el primer lugar en la carrera para el Senado de Nuevo León lo ganara Samuel García, el candidato de Movimiento Ciudadano. Pero aún así, la diferencia entre Samuel y Víctor apenas fueron 15 mil votos. En contraparte, esa mafia perdió su enclave tradicional –San Pedro Garza García- en donde traicionaron a su candidata Rebeca Clouthier. Un municipio que era “PAN comido” se lo devoró el candidato independiente Miguel Treviño. Por eso la mafia está hoy acercándose a los líderes fundacionales, los que tienen la buena fama, a quienes algún día fueron los primeros gobernantes del PAN en Nuevo León y que acabaron desplazados por esa mafia azul sin idealismo, pragmática hasta los negocios, que parte y reparte puestos y presupuestos. Y desde hace meses –los idealistas de ayer y los oscuros de hoy- vienen instalando una mesa de consulta convertida en pasarela de posibles aspirantes, panistas y no panistas, para ser evaluados. Desde Clara Luz Flores, pasando por Artemio Garza, David Noel Ramírez, Francisco Garza Egloff e incluso Benjamín Clariond. Los de la mafia política pretenden convencer a los fundacionales que cualquier candidato es bueno, menos Víctor Fuentes. Su temor es que el Senador no se prestaría a satisfacer sus insaciables apetitos de poder y de negocios. Y aunque Clara Luz Flores está por definir si acepta la invitación de Morena o la del PAN, está claro que la todavía alcaldesa de Escobedo también recela de las condiciones que Gracia, Chefo y Pérez buscarían imponerle para darle el pasaporte azul a la gubernatura. Usarla de florero, imponerle un gabinete y controlarle el Congreso. Pero todo esto pasa cuando se claudica a los principios y se sobreponen las agendas personales por encima del interés de sacar adelante al militante más popular, como sería Víctor Fuentes. Y si los panistas fundacionales no fijan su postura y sus agendas con claridad, acabarán secuestrados por esa mafia política que, pragmática como es, acabará apoyando otros intereses, muy ajenos y distantes al PAN.