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01 de Octubre del 2020

Mafalda y la realidad

Curioso es que 56 años después la filosofía de Quino transmitida a través de Mafalda y sus cómplices mantiene su plena vigencia
Fue un dibujante, un humorista, pero sobre todo un sabio de la filosofía popular. Su nombre de pila, Joaquín Salvador Lavado. Su país de origen: Argentina. Su inmortal creación: la gran Mafalda. La parió en 1964, en los años de los grandes cuestionamientos sociales, en la antesala de la Primavera de Praga y del Movimiento del 68 en México, en el furor de la guerra de Vietnam. Los que crecimos alimentándonos con la chispa y el humor de Mafalda, disfrutábamos a los caracteres tanto como a su pensamiento simple, pero igualmente profundo, inocente y caústicamente crítico. Lo curioso es que 56 años después la filosofía de Quino transmitida a través de Mafalda y sus cómplices -Susanita, Manolito y Miguelito- mantiene su plena vigencia. Asomémonos a ocho de sus frases. I.- “¡Paren el mundo que me quiero bajar!” Esa fue la horrible sensación con la que nos quedamos después de ver el deplorable debate de los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. ¡Para tocar el timbre y gritar ¡esquina bajan! Si el lamentable espectáculo político que dieron Donald Trump y Joe Biden es lo mejor que puede presumir el liderazgo del país más poderoso del planeta, estamos al borde del precipicio. Por un lado el desquiciamiento de un Trump que ya amenaza con desconocer la elección del próximo noviembre y crear una crisis constitucional. Y por el otro, un Biden que no retó, pero tampoco asumió el riesgo de confrontar a un rival al que sacó de sus casillas, pero cuando lo tenía contra las cuerdas no lo noqueó. Dejo ir la oportunidad para demostrarse como el gran líder Demócrata que los norteamericanos necesitan. II.- “Algunos me aman por ser como soy, otros me odian por la misma razón, pero yo vine a esta vida a tratar de ser feliz… ¡no a complacer a nadie!” Sin duda en los 70, cuando acuñó esta frase, Mafalda hizo un viaje al futuro y se coló como reportera en una Mañanera del Palacio Nacional. Y ahí debió escuchar esta frase tan recurrente en los labios del presidente Andrés Manuel López Obrador, el padre de la Cuarta Transformación. III.- “Ya sé que hay más problemólogos que solucionólogos, pero ¿qué vamos a hacerle?” Mafalda debió asistir a alguna de las reuniones del gabinete de la Cuarta Transformación en el que los problemas abundan, pero las soluciones escasean. ¿Se animará el presidente a relevar a sus “problemólogos” para fichar a más “solucionólogos”? Urgen, porque la realidad a la que se enfrenta hoy es muy distinta a la de hace dos años. IV.- “¡Cuidado! Irresponsables trabajando” Creo que Quino fue invitado a dar un tour por la Secretaría de Energía -y sus filiales Pemex y CFE- donde sin duda conversó con Rocío Nahle y Manuel Bartlett. Al abortar la estrategia nacional de energías limpias para volver a contaminar con crudo, carbón y combustibles fósiles, el gobierno de la 4T está ignorando las señales urgentes para frenar el cambio climático. Y para colmo están volviendo al monopolio energético, ahuyentando la inversión extranjera. Irresponsables. V.- “¿Se podrá mirar cómo anda la cosa? ¿O todavía mejor no?” Sin duda esta sentencia de Mafalda le caería como anillo al dedo al Sector Salud y a su gurú de cabecera, el inefable Hugo López-Gatell. Y sin duda la respuesta sería que todavía no, porque las cifras continúan maquilladas, por más que el epidemiólogo presidencial insista en que todo estaba fríamente calculado, que ya la epidemia está dominada y que somos el ejemplo del mundo… con la mayor mortalidad por cada 100 mil contagiados. México está entubado. VI.- “Nadie puede amasar una fortuna, sin hacer harina a los demás” ¿Podríamos enviarle algunos ejemplares de Mafalda a Carlos Slim, Alberto Baillères, Germán Larrea y Carlos Hank, beneficiarios de los contratos, los monopolios, los oligopolios de las grandes concesiones de telecomunicaciones, minería y Banca de México? Compartan la harina, no solo la manteca. VII.- “Como siempre, apenas uno pone los pies en la tierra, se acaba la diversión” Quino debió ver lo que le sucedió a los presidentes y gobernadores del PRIAN en México, que eran todopoderosos cuando despachaban en Los Pinos o en las casas de gobierno, pero que apenas se despojaron de la banda y pisaron el suelo, se les acabó el encanto. En un descuido también vio el contraste de un Andrés Manuel López Obrador en campaña, como candidato, al presidente de la 4T enfrentando a todos los demonios. Tocó tierra. VIII.- “No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta” Una joya de la filosofía de Quino, muy aplicable a aquellos conservadores, fifís o neoliberales que añoran los días de las privatizaciones, del Fobaproa o de las reformas estructurales con las que se rescataban fortunas perdidas o se liquidaban -al contado- los favores legislativos desde la Torre de Pemex. Lo dicho. Quino a través de Mafalda será siempre inmortal. Y su filosofía hoy está más vigente que nunca. ¡Paren la 4T que me quiero bajar!