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18 de Septiembre del 2020

Las cuentas no dan

Más dudas que certidumbres dejó la explicación del director de la Lotería Nacional sobre a dónde fueron a parar los 100 premios de la no-rifa del avión presidencial.
Más dudas que certidumbres dejó la explicación del director de la Lotería Nacional sobre a dónde fueron a parar los 100 premios de la no-rifa del avión presidencial. El sorteo fue el tema que abrió La Mañanera de ayer jueves y el presidente Andrés Manuel López Obrador entró en una explicación de cifras que Ernesto Prieto Ortega deberá aclarar todavía mas, para evitar suspicacias. De arranque se reconoció que solo se vendieron el 78 por ciento de los seis millones de “cachitos”, es decir 4 millones 685 mil. Eso, en dinero, son 2 mil 342 millones de pesos. Si el monto de los 100 premios de 20 millones de pesos asciende a 2 mil millones, eso significa que apenas salieron 342 millones de pesos de utilidad bruta. Eso es visto en frío. Pero al analizar a dónde fueron a parar esos premios, nos dicen que 42 fueron para los “cachitos” comprados por los empresarios, los que acudieron a aquella famosa cena del tamal de chipilín y champurrado de chocolate en Palacio Nacional. Bajo ese supuesto -y atenidos a la estadística de las proporciones- para ganar el equivalente a esos 42 premios, esos aportadores voluntarios debieron comprar un millón 950 mil “cachitos” del total vendido. Vienen luego 29 premios que fueron adjudicados a “cachitos” que colocados a través de la Lotería Nacional y el Instituto de Salud para el Bienestar, mejor conocido como INSABI. A la Lotería Nacional le correspondieron 16 premios, que -bajo la misma estadística proporcional- significa que, a través del sistema tradicional, se vendieron unos 750 mil “cachitos”. Habrá que identificar –aunque sea en privado- a los compradores que reclamarán esos 16 premios. Pero vienen luego 13 premios adjudicados al INSABI. Eso presupone -bajo la misma estadística proporcional- que la institución de salud recién creada habría comprador unos 610 mil “cachitos” que se distribuyeron –no sabemos si gratis o pagados- entre hospitales y escuelas de escasos recursos. Aquí la pregunta obligada es, bajo qué facultades el INSABI desembolsó mas de 300 millones de pesos de su presupuesto oficial para destinarlos a rifas y sorteos. ¿Está en sus atribuciones sanitarias el entrar a juegos de azar, sobre todo en medio de la escasez presupuestaria de la pandemia? Solo 5 de los 100 premios fueron a dar a “cachitos” comprados por sindicatos. Y bajo esa misma estadística proporcional, unos 235 mil fueron adquiridos por los sindicatos. ¿Son sindicatos privados o de trabajadores al Servicio del Estado? Eso hace diferencia. Y el último reporte del director de la Lotería Nacional, que reconoce 24 premios para “cachitos” no vendidos, que va mas o menos en proporción del 20 por ciento de los boletos no vendidos. Aquí la Lotería Nacional y el gobierno no desembolsarán 400 millones de pesos y se contabiliza como utilidad, pues los premios se quedan en casa. Bajo esas matemáticas, de los 2 mil millones de pesos de premios, solo se repartieron mil 600 millones. A esos mil 600 millones hay que sumar que de las arcas públicas salieron los 300 millones de pesos de los boletos del INSABI, por lo que la cuenta del dinero oficial en la mesa del sorteo sube a mil 900 millones de pesos. Es decir, el gane del no-sorteo del avión presidencial es de apenas 442 millones de pesos de utilidad neta, a los que habrá que descontar el costo de imprimir y distribuir los “cachitos” más las comisiones a los vendedores de esos “cachitos”. Pero cuidado, porque sumando los premios a los “cachitos” comprados por el INSABI, que son 260 millones de 13 premios, y descontando que comprarlos costó poco más de 300 millones, pues la pérdida para el INSABI podría alcanzar los 40 millones de pesos. Eso reduce la utilidad neta a 402 millones de pesos. Con esas cifras que tendrán todavía que transparentarse mas, ¿de dónde le venden al presidente Andrés Manuel López Obrador la peregrine idea de que el sorteo le dejará al sistema de salud dos mil millones de pesos? Está claro que falta mucha explicación detrás de los números presentados ayer jueves por el director de la Lotería Nacional, para entender dónde si se dio o no el negocio. Pero una cosa sí es cierta. Y esa es que es falso que el no-sorteo del avión le haya dejado al sistema de salud una utilidad de 2 mil millones de pesos, como lo dijo ayer el inquilino de Palacio Nacional. Pero además de eso, el presidente López Obrador suma a esos 2 mil millones de supuestas “ganancias” del sorteo a otros 2 mil millones de pesos que dice que “se ganarán” cuando se venda el avión presidencial. Es decir, nos garantizan en La Mañanera que el avión presidencial -entre rifa y venta- dejaría una utilidad de 4 mil millones de pesos para ser invertidos en Salud. Perdón, pero por lo que se sabe ese avión –cuando se venda- tendrá que destinar la totalidad de los 130 millones de dólares en los que se ofrece, para pagar la deuda que se tiene desde su compra y que de acuerdo a Banobras asciende 2 mil 724 millones de pesos. Conclusión: que no son 4 mil millones, sino acaso 400 millones de pesos –apenas un 10 por ciento- la verdadera utilidad. Y si le descontamos los costos de impresión de “cachitos”, venta, comisiones y mercadotecnia, habrá que recalcular. Lo mejor sería dar cifras más detalladas y transparentes, porque tal como se dieron ayer les pasó lo que al avión… se quedaron en el aire.