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01 de Octubre del 2019

¿Y ahora qué sigue?

Tras 76 años de historia, el penal del Topo Chico, al norte de Monterrey, cerró sus puertas y en el lugar donde se encontraba el centro penitenciario podría concentrar dos proyectos urbanos.
La intención del gobierno del estado, encabezado por Jaime Rodríguez Calderón, es construir un Archivo General de Nuevo León, así como la construcción de un megaparque público, con canchas deportivas, mismas que podrán ser utilizadas por vecinos aledaños al sector del Topo Chico. Por otro lado, no se descarta la posibilidad de crear un proyecto inmobiliario con empresas particulares, como los que han proliferado en el primer cuadro de la Ciudad de Monterrey. Un total de 2,400 reos que albergaba el reclusorio, fueron trasladados a otras cárceles de la localidad y el país, siendo el Cereso de Apodaca el centro que recibió la mayoría de la población de Topo Chico. Por tal motivo, diputados y organizaciones civiles han alertado de una posible crisis penitenciaria que desencadene violentas batallas con grupos antagónicos criminales, tal y como sucedió en Topo Chico, pues el 11 de febrero de 2016,  murieron 49 reclusos en una reyerta, la cual es considerada como la más sanguinaria en la historia de los penales en México.