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25 de Septiembre del 2019

Netanyahu no se rinde

El primer ministro de Israel deberá formar un gobierno de coalición… o muy probablemente tendrá que decir adiós y enfrentar cargos por corrupción.
Luego de más de una década como primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu recibe lo que pareciera ser su última oportunidad para continuar su legado. Y es que, tras una débil elección que amenazaba con acabar con su mandato e incluso con su carrera política, el presidente de Israel le tendió la mano y le encomendó la formación de una gobierno de coalición. La oferta de Reuven Rivlin no garantiza que Netanyahu encabezará la nueva administración. Para que eso suceda, Netanyahu tiene un máximo de seis semanas para gestionar una coalición de mayoría en el parlamento israelí. “La responsabilidad de formar el gobierno será otorgada al primer ministro y líder del Likud Benjamin Netanyahu”, anunció la oficina del presidente en un comunicado. Con un Knesset dividido, el ultraderechista de 69 años enfrenta ahora una ardua tarea para asegurar el apoyo de al menos 61 de los 120 legisladores. Si fracasa, Rivlin podría asignarle la tarea a alguien más, muy posiblemente a Benny Gantz, líder de la oposición. La misma situación de impasse sucedió en mayo, cuando Netanyahu no pude formar una coalición luego de un resultado electoral similar. En vez de darle una oportunidad a la oposición de formar un gobierno, Netanyahu decidió disolver el Knesset, forzar una nueva elección y así darse una nueva oportunidad. Si todo sigue igual, la sensación general es que se llamará por tercera vez a elecciones. El presidente Rivlin pidió una y otra vez a ambos partidos dominantes a que pusieran de lado sus diferencias y formar un gobierno de unidad, ya que juntos tendrían más que suficientes escaños para constituir la mayoría. Sin embargo, las negociaciones no llegaron a nada. Además, la propia libertad de Netanyahu está en juego. La próxima semana comenzarán las audiencias sobre tres casos de corrupción contra él. Si llega a mantener su puesto como primer ministro, no tendrá que dejar su puesto - aún si lo llegan a imputar. Netanyahu niega todas las acusaciones.