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26 de Julio del 2019

Boris, el Mr. Bean de la política

El nuevo Primer Ministro no es como los demás
Los británicos son conocidos por muchas cosas: entre ellas la Reina, los Beatles, el té, el parlamento, el fútbol, pero sobre todo su humor. Sí, el humor británico, ahora personificado desde el Palacio de Westminster por nada más y nada menos que el flamante y controversial primer ministro Boris Johnson. Y es que Boris no es como los demás. De hecho, nuevo premier no podía ser más diferente que su antecesora, Theresa May, quien no solo será recordada como la figura que fracasó en concretar el Brexit, sino también como la primera ministra más gris y aburrida en la historia moderna del parlamento británico. En cambio Boris es carismático, es irreverente, es satírico, es políticamente incorrecto, y sobre todo, es consciente de que en estos tiempos políticos cada vez más raros, se requiere ser distinto para sobresalir. Después de todo, ganó la alcaldía de Londres dos veces representando al Partido Conservador. Sí, el bastión más liberal de Reino Unido, gobernado por un tory. Muchos lo comparan con Donald Trump. Y en varios aspectos es similar, pero en el fondo son muy distintos. Porque a diferencia de Trump, Boris, tiene un humor inteligente y lo usa a su favor. Pero con Boris, no todo es comedia. El político conservador es tachado por sus detractores de elitista, deshonesto, perezoso, y de usar lenguaje racista y homofóbico para simpatizar con su base. Eso, sin mencionar que, como alcalde de Londres, Boris fue uno de los principales impulsores del infame Brexit. “Como periodista, azuzó las llamas del Euroescepticismo. Como político, usó el Brexit para perseguir sus propias ambiciones. Y ahora, busca abrirse el camino para ser Primer Ministro”. Eso, según la opinión del reconocido periodista inglés, Martin Fletcher. Ahora, fuera de risas, su tarea como líder del gobierno es muy, muy seria. Y es que debe cumplir la colosal tarea de concretar el Brexit antes del 31 de octubre y al mismo tiempo mantener la unidad de un Partido Conservador fragmentado y en crisis. Así que la misión de Boris pinta difícil, especialmente para una figura tan divisoria como él. Éxito o fracaso en el horizonte, el camino de Boris es impredecible. Lo que sí podemos prever, es que habrá mucha, pero mucha comedia.