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05 de Diciembre del 2019

Big Brother, cada vez más cerca de ti

Muy pronto, cada uno de los mil millones y medio de ciudadanos chinos podrían ser identificados en la calle a través del reconocimiento facial.
No importa que en China vivan 1,427,647,786 personas. Porque el gobierno podrá -en teoría- saber prácticamente todo de cada una de ellas. Y es que a partir de esta semana, los usuarios que registren un número de teléfono nuevo en ese país tendrán que entregar un escaneo de reconocimiento facial como parte del proceso de activación. ¿Y qué es eso? Imagínalo como tu huella digital, pero con una foto de tu cara, que luego es resguardada en una gigantesca base de datos junto con los perfiles detallados de todos los ciudadanos. Básicamente, se trata de una foto facial para que una cámara pueda reconocer exactamente quién eres. Y en el país más poblado del mundo, las cámaras están por todos lados. Hoy en día, los dispositivos de reconocimiento facial permiten a las personas en China sacar dinero, comprar comida, o entrar a un edificio con solo mostrar la cara. Así de fácil. También sirven para tener un control de quién entra a un concierto. O ver quién pone atención en clase. O para ubicar a personas con órdenes de arresto. Incluso para saber quién se roba el papel de baño. O para detectar quién cruza la calle en rojo y multarlo inmediatamente. Y sí, el reconocimiento facial también es usado para identificar a alguien que protesta contra el gobierno… e ir tras él o algún familiar suyo. Así de fácil. Día tras día, la tecnología de reconocimiento facial avanza a pasos agigantados. Y con ella, la preocupación de que esta pueda salirse de control - y salirse de China. Según documentos confidenciales obtenidos por el Financial Times, compañías de tecnología chinas como ZTE, Dahua y China Telecom buscan diseñar los nuevos estándares internacionales de reconocimiento facial y videovigilancia. Esto, como parte de un esfuerzo coordinado para abrir nuevos mercados para sus tecnologías de punta. De hecho, el proceso empezó desde hace tiempo. De acuerdo con un reporte sobre la expansión de la vigilancia con inteligencia artificial alrededor del mundo, 67 países ya utilizan reconocimiento facial para labores de seguridad o vigilancia. 47 de ellos, utilizan tecnología china. La mayoría de estos países la utilizan sin ningún tipo de regulación. México incluido. Y por si fuera poco, las implicaciones van más allá del posible abuso de los gobiernos. El solo hecho de que la tecnología pueda seguirnos la pista y detectar todos nuestros movimientos plantea serias interrogantes. Pues a medida que avance, el reconocimiento facial podrá inclusive hacer predicciones -de todo tipo- basadas en nuestra apariencia facial. Como por ejemplo, nuestro humor o nuestra orientación sexual… y explotar esos datos para ofrecernos productos con una precisión hasta ahora inimaginable. En 2018, se calculaba que el gobierno chino tenía una base de datos de 700 millones de personas. La mitad de su población. Eso apenas el año pasado. Pero con las nuevas medidas, se perfila a cubrir a la otra mitad. Por eso, no sorprende que en China no son solo manifestantes antigubernamentales quienes se protegen del ojo omnipresente. También existe un creciente número de personas que se resisten a formar parte de esta nueva realidad y llaman a que estas tecnologías sean reguladas. Ahora que otros países alrededor del mundo se suben al tren del reconocimiento facial, la pregunta es obligada: ¿Queremos que esto se vuelva normal?