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14 de Febrero del 2020

Crisis en Grupo Alfa: evalúan un giro de 180 grados

Existe la posibilidad de que se lleve a cabo una de las transformaciones más importantes del conglomerado desde que Dionisio Garza Medina operó la venta de Hylsa en el 2004: una separación funcional (spinoff) de las tres principales líneas de negocios de Grupo Alfa, que quedaría dividido en una empresa de manufactura, una de alimentos y una de energía.

Grupo Alfa, el conglomerado emblema de la élite empresarial de Monterrey, enfrenta una crisis de identidad corporativa que obligará al presidente del consejo de administración, Armando Garza Sada, y a la dirección de la compañía a dar un golpe de timón y tomar decisiones serias como la separación funcional de Alfa en tres empresas.

El precio de la acción tocó un mínimo de nueve años el jueves, luego de que se publicaron los resultados financieros del cuarto trimestre del 2019. Al cierre de la jornada, los títulos de la firma cotizaron en un nivel de 13.19 pesos, lo que representó una caída intradía de 5.71 por ciento. La cifra contrasta con el pico de 46.28 pesos registrado en septiembre de 2014.

“El 2019 fue un año de logros significativos para Alfa, ya que ejecutamos con éxito nuestras prioridades estratégicas”, escribió el director general, Álvaro Fernández Garza, en un comunicado corporativo. Sin embargo, el mercado valoró esta declaración de una manera diferente: en los últimos doce meses, el precio de la acción ha caído 42.68 por ciento.

La crisis de identidad corporativa de Alfa, que alcanzó su punto de mayor tensión en el décimo año de gestión de Armando Garza Sada como presidente del consejo de administración, puede ser explicado a partir de dos factores. El primero, el de los pobres resultados financieros de 2019: la utilidad neta en el cuarto trimestre fue de 80 millones de dólares, 66 por ciento menos que en el mismo periodo de 2018. Asimismo, los ingresos para el año completo fueron de 17,020 millones de dólares, cifra menor a los 17,540 millones de dólares reportados el año anterior. El segundo factor hace referencia a la posibilidad de que se lleve a cabo una de las transformaciones más importantes del conglomerado desde que Dionisio Garza Medina operó la venta de Hylsa en el 2004: una separación funcional (spinoff) de las tres principales líneas de negocios de Grupo Alfa, que quedaría dividido en una empresa de manufactura, una de alimentos y una de energía.

Históricamente, las crisis que ha enfrentado el conglomerado fundado por Roberto Garza Sada han ocurrido en el contexto de colapsos macroeconómicos súbitos: notablemente, la reestructuración de deuda de 1982 y la debacle dela Gran Recesión de 2009. No obstante, esta coyuntura es diferente. El deterioro del valor de capitalización de mercado de Alfa es un fenómeno de erosión gradual que se volvió evidente a partir de que la compañía cometió el error estratégico de invertir en la petrolera colombiana Pacific Rubiales en 2015. Se perdieron alrededor de mil millones de dólares en la operación. A pesar de ello, no se hicieron cambios significativos en la estructura corporativa. El director general y el presidente mantuvieron sus puestos.

El momento crítico por el que atraviesa Alfa se hace patente en las cifras de desinversión de “activos no estratégicos” de la compañía. Tan solo en el 2019, el conglomerado monetizó 1,300 millones de dólares en la venta de infraestructura. 

Las demandas de un nuevo enfoque estratégico de un sector de los accionistas, la consolidación del cambio de gobierno en México y la incapacidad de la estructura corporativa actual para revertir una tendencia de más de cinco años de descenso en el valor de capitalización de mercado de Alfa podrían augurar un giro de 180 grados en uno de los conglomerados industriales más relevantes del país.