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16 de Julio del 2018

Las heridas que nos abrió Luis Miguel

Luis Miguel La Serie nos deja con las heridas emocionales abiertas, esas que vimos reflejadas en cada capítulo que nos removieron recuerdos y experiencias, ¿las detectaste en ti?

Luis Miguel la Serie está a punto de terminar y a muchos nos deja con las heridas emocionales abiertas.

¿Cuál fue la escena que más te molestó o dolió?

Pues eso es un reflejo de lo que sucede en tu interior que aún no está resuelto y que al verlo reflejado en escenas como estas, o recordarlas, nos duele, nos da tristeza, rabia, miedo o desesperación.

Las heridas emocionales, igual que las físicas, también nos dejan cicatrices que se manifiestan en nuestra personalidad o actitud cuando dejamos nuestros problemas emocionales en pausa pensando que se resolverán solos. Así que tardan más tiempo en sanar.

Las primeras heridas emocionales se producen en la infancia, en nuestros primeros años de vida y suelen ser las más profundas y que más marcan el desarrollo y la personalidad.

Incluso a veces son tan fuertes que dificultan nuestro desarrollo e impactan nuestras emociones cuando somos adultos.

¿Cuáles son las heridas producidas en la infancia?

Abandono 

Esta herida se produce cuando papá o mamá, o cualquier otra figura de apego, no nos protegen de nuestros miedos e inseguridades cuando somos niños provocándonos inseguridad y dependencia emocional en la vida adulta.

Quien tenga esta herida le teme a la soledad y, cuando es adulto, podría tender a rechazar a sus parejas y sus proyectos de forma temprana, por temor a ser abandonado.

Si te sientes identificado la recomendación es trabajar el miedo a la soledad, a ser rechazado y a eliminar las barreras autoimpuestas al contacto físico. Sabrás que la herida del Abandono ha cicatrizado cuando ya no temes estar solo.

Rechazo

Esta herida es una de las más profundas y se forma cuando los niños sienten que sus padres, amigos o figuras más cercanas les rechazan por diversos motivos y/o cuando sienten que se les prometen muchas cosas pero nunca se cumplen. O dan prioridad a otra cosa antes de algo que es importante para el niño.

Esto provoca que de adultos se autorechacen, no se sientan merecedores de afecto ni comprensión, no se valoren, abandonen para no ser rechazado o prefieran estar solos y aislados. Incluso sienten rechazo con una mirada, con una palabra o una caricia.

Si sufriste esta herida probablemente seas huidizo, así que lo recomendable es que trabajes tus temores. Date la oportunidad de arriesgarte y decidir por ti mismo, notarás que cada vez te molestará menos que la gente se aleje y no te tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento.

Humillación o violencia

Esta herida es la más difícil de reconocer y se genera cuando sentimos que los demás nos critican o desaprueban con palabras como torpe, malo o pesado, o exponen nuestros problemas, dificultades o defectos ante los demás, destruyendo la autoestima. El bullying entra en esta categoría.

Lo que nos provoca esta herida es una personalidad dependiente, de baja autoestima y depresiva, o aprendemos a ser tiranos, egoístas, o a humillar a los demás como mecanismo de defensa. Estas personas se vuelven orgullosas para demostrar que rinden, que valen, y se defienden a través de la agresión.

Si has pasado por este tipo de experiencias lo recomendable es que trabajes tu independencia y libertad, y que hagas conscientes tus necesidades, temores y prioridades.

Traición

Esta herida surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres al no cumplir sus promesas provocándole desconfianza que más tarde se puede convertir en envidia al ver que otros sí tienen lo que a él se le prometió y no se le dio.

La traición construye personas controladoras y de carácter fuerte.

Para sanar las heridas emocionales de la traición es necesario trabajar el valor y comprender que puedes seguir confiando y que pase lo que pase puedo seguir dando al otro.

Injusticia

Esta herida se origina cuando papá y mamá son fríos y autoritarios y exigen demasiado a su hijo generándole esa sensación de ser ineficiente o inútil. Viene de eso que no puedes soportar, de algo injusto. Dentro de esta herida están el abandono, el rechazo y la culpa.

Quienes sufren de la herida de Injusticia son personas rígidas, que luchan por ser importantes o tener poder; son muy ordenadas, perfeccionistas, se comparan y/o son incapaces de decidir con seguridad.

Para superar esta herida es necesario trabajar la desconfianza y la rigidez mental, ser más flexible y confiar en los demás.

¿Con cuántas heridas te identificaste?

Recuerda que mientras no estén sanadas al verlas reflejadas nuestro inconsciente reaccionará como lo ha hecho al ver escenas clave de Luis Miguel La Serie.