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01 de Enero del 2020

Y2K: "el fin del mundo"

Hace unos años todo mundo estaba vuelto loco imaginando que el mundo, como lo conocían, iba a desaparecer pues las computadoras acabarían con todo. Lo llamaron Y2K... Spoiler: No pasó.
Todos hemos perdido la cuenta de cuantas veces se ha dicho que se va a acabar el mundo.
Entre el 06/06/06
Los Mayas con su 2012
Y el eclipse apocalíptico...
Por eso, he decidido hacerme a  la idea que el cambio climático nos va a consumir a todos.
Pero entre estas teorías que aspiran con bordear la ciencia hay una que insinuaba que el mundo iba a terminar, incluso cuando yo apenas había nacido…
El Y2K scare, o problema del año 2000, suponía poner el fin de la humanidad como la conocemos a mano de unas computadoras primitivamente programadas.
¿Te imaginas tirar tu computadora por la ventana? Yo no.
Pero cientos de gobiernos tenían preparado este plan de contingencia para diciembre 31 de 1999 (LxL). Esta infame fecha se encontraba fijada para millones de PCs alrededor del mundo que iban a dejar de marcar la fecha correcta del día, hora y minuto.
Esta absurda histeria se la podemos atribuir a los primitivos ingenieros de la década del 60
que en lugar de colocar la fecha completa omitían los dos primeros dígitos del año (ej. 1960 era 60) dado que el almacenamiento de datos en las computadoras era costoso y ocupaba mucho espacio.
Lo que no previeron es que la histeria por la tecnología durara tanto tiempo y a medida que se acercaba el año 2000, los programadores de computadoras se dieron cuenta de que las computadoras podrían no interpretar 00 como 2000, sino como 1900.
¿Es esto un gran problema?
Bueno, para los bancos, servicios de transporte, aerolineas, centrales tecnológicas y eléctricas les estaban entregando su sentencia de muerte.
Dado que el 2000 sería interpretado como el año 1900 los bancos podrían calcular tasa de interés de hasta 100 años, los vuelos se verían atrasados (ya que desconozco de muchas aerolíneas en 1900)
e incluso las centrales de radiación no tendrían la fecha exacta para su control rutinario, corriendo un posible peligro de radiación para los residentes cercanos.
El problema fue personal para Estados Unidos, dado que para entonces Wall Street ya se encontraba interconectado y no podía sufrir una falla de tal magnitud.
El gobierno invirtió una gran suma de dinero para evitar el “fin del mundo” para darse cuenta que la solución era la más simple: expandir la fecha a un número de cuatro dígitos.
En fin, el año nuevo llegó y ninguna economía mundial se desplomó, las computadoras no se transformaron en Terminator y los vuelos llegaron a buen puerto.
El Y2K puede quedar en los libros como otra historia de un no-final del mundo, donde habría servido tenerle un tantito más de fe a la tecnología.